Autor: Peiró, Luis. 
 Fernando Morán, Partido Socialista Popular. 
 En la proxima campaña hay que limitar el gasto  :   
 No es correcto que se puedan gastar 1200 millones o más. 
 ABC.    15/06/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

ABC. MIÉRCOLES, 15 DE JUNIO DE 1977.

BALANCE DE LA CAMPAÑA ELECTORAL

FERNANDO MORAN, PARTIDO SOCIALISTA POPULAR

"EN LA PRÓXIMA CAMPAÑA HAY QUE LIMITAR EL GASTO"

No es correcto que se puedan gastar 1.200 millones o más

«En la próxima campaña hay que limitar el gasto. No es correcto el que se puedan

gastar l.200 millones de pesetas o más. En Inglaterra, por ejemplo, hay un

límite establecido: No se pueden gastar más de 1.300 libras por candidato. Aquí

hemos invertido demasiado en publicidad, pero hemos dado poco contenido a

la gente.» Fernando Morán, de vuelta de una campaña, al final de los mítines en

17 provincias. Mítines y muchas cosas más del candidato del Partido Socialista

Popular.

Los nuevos vendedores ambulantes han recorrido la nación con la mercancía de sus

siglas y la demanda de un voto para tratar los problemas de todos en un

Parlamento. Y las ciudades se volvieron de papel...«La campaña ha sido muy

corta.» Me lo dice sosegadamente, en el «día de la reflexión» a la vuelta

del último acto electoral. ¿Pero no corríamos el peligro de confundir más al

elector con más días de campaña?

—No, no. La izquierda se ha tenido tiempo suficiente para desarrollar su

campaña.

COMO HEMOS PODIDO

—¿Ha sido una campaña de técnicos electorales o ha sido una campaña simplemente

de políticos?

—No, la verdad es que hemos ido un poco como hemos podido. No obstante, en los

grandes partidos —no es el caso del Partido Socialista Popular— se ha hecho una

campaña muy americana, muy publicitaria. En ese sentido no ha sido buena. Ha

habido políticos que realmente han estado reducidos a una figura de marketing y

no sabemos exactamente qué es lo que piensan. Se va a votar más a la imagen que

al contenido.

—Le recuerdo a Fernando las noches de ABC en las que han participado. ¿No se ha

quedado el lector con las ganas de los grandes debates?

—Sí, han faltado los grandes debates a cámara de televisión abierta. Yo he

propuesto varios, pero la gran mayoría de los candidatos no han querido. No

obstante, ha habido algunos debates interesantes. Yo he participado en varios

sobre programas educativos, políticos y económicos de los partidos. Las

tertulias de ABC, etcétera.

Ahora, para las Constituyentes, habrá que hacer más debates en televisión y en

Prensa.

¿TIENE USTED UNOS MINUTOS?

«Por favor, yo soy candidato. ¿Tiene usted unas minutos para que yo le

explique?» Megáfono en mano, frente a unos grandes almacenes. Fernando Morán ha

hablado de socialismo a las señoras que salían de comprar. ¿Cómo reacciona la

gente?

—Es una experiencia que tenía ciertos riesgos, pero la hemos hecho y la gente ha

reaccionado perfectamente con interés. En ocasiones entregábamos el megáfono a

la gente para que expresara sus ideas y participara. Y no hubo nunca,

hostilidad. La hostilidad viene de grupos organizados, no de la gente de la

calle. Un señor me preguntó un día por la contaminación y le cedí el megáfono

para que nos explicara el problema, porque él lo conocía en profundidad. Las

amas de casa intervenían para explicar cómo estaba la cesta de la compra,

carestía de la vida.

Yo he vivido muchos años en Inglaterra y la gente reaccionaba con el mismo

interés a esta especie de apertura, de simpatía y de comunicación. Otros

compañeros han hecho experiencias similares, llegando a formar grupos de 100 y

de 200 personas, casi pequeños mítines en medio de la calle.

Alonso, nuestro candidato al Senado, lo ha hecho en las fábricas. Yo lo he

propuesto en muchas empresas, para que me dejaran hablar a 1a hora de la comida

y lo he conseguido algunas veces.

Los técnicos electorales dicen que la mayor eficacia de la propaganda está en el

contacto personal y en la televisión. Hay que fomentar más esta práctica en

futuras ocasiones.

DESCUBRIR EL PAÍS

Volvamos a vuestro trasiego por los pueblos y las ciudades.

—¿Cuál es la impresión de un hombre que tiene que decir algo en cada lugar?

—Es una experiencia impagable, porque es muy interesante descubrir el país.

Nuestra impresión es que la izquierda va a ser muy fuerte, una izquierda

sensata, constructiva. Porque pese a los mitos con los que hemos vivido, a la

historia que nos han enseñado sigue existiendo el país tal como era. Para un

hombre como yo, que tenía nueve años al empezar la guerra civil, ha sido una

experiencia impagable. En este momento estamos en un resurgimiento del

optimismo, de buena fe y de filantropía. Como con las Cortes de Cádiz y los

experimentos reformistas posteriores. Lo que pasa es que después se han roto

siempre por la falta de adecuación entre el país real y el país formal.

CUIDADO: NO ENGAÑAR

—¿No será peligroso tanto optimismo? ¿No te ha ensañado un poco al elector

diciendo que todo se va a solucionar después de hoy?

—Sí: corremos ese peligro. Por eso me pareció muy correcta la intervención de

Tierno ayer en televisión. Hay que convocar al país porque son muchas sus

dificultades. Pero hay que convocar también al optimismo porque no son

insolubles. La crisis económica es muy seria, pero tiene solución. Ha habido

partidos que han pretendido tener un gran apoyo de masas y han simplificado

excesivamente.

QUE VIENEN LOS DE IZQUIERDAS

—¿Cuántos prejuicios han tenido que romper los candidatos de izquierda para

dirigirse al pueblo llano?

—Menos de los que se podía esperar. El gran perjuicio hacia las fuerzas de

izquierdas estaba basado en la lucha religiosa. Por tanto, el cambio habido

después del Concilio Vaticano II ha sido fundamental. Esto es muy importante,

porque ya nadie puede pensar que alguien vaya a quitar crucifijos en las

iglesias o a atentar contra sus creencias.

Ha habido más mixtificaciones y recelos en la publicidad o en los medios de

comunicación social que desconfianza o cerrazón por parte de la gente. Y si ha

sido así ha sido gracias al cambio que ha dado la Iglesia.

¿Y SI GANARAN LOS OTROS?

—Oye, Fernando, que ya sé yo que los sondeos tienen una validez muy relativa:

pero, ¿qué pasaría si este país descubriera mañana que es de izquierdas?

—Siempre que ha habido un Gobierno de izquierdas en cualquier parte de Europa se

ha producido una desconfianza por parte del capital, evasiones, salidas del

país, etcétera. Sería, por tanto, una reacción parcial perfectamente previsible.

En otro sentido, yo no creo que el Ejército tuviese ninguna reacción de tipo

exagerado que se saliese de su disciplina; ha mantenido un comportamiento

admirable.

De todas formas, en cuanto a que el país descubriese de la noche a la mañana que

es de izquierdas es una hipótesis poco probable, porque, además, habría un grupo

fortísimo de derechas.

De darse la hipótesis, las fuerzas de izquierdas deberían ser muy prudentes.

Tendrían que evitar gobernar solos. La izquierda carece de experiencia de

gobierno inmediato.

Puede haber otra hipótesis, que sería un Gobierno de derechas con una fuerte

concentración de las izquierdas en el Parlamento. Habría que recurrir a lo que

llaman los ingleses a los «acuerdos detrás del banco». El Gobierno tendría que

hacer una política más a la izquierda de lo que en principio sería su

programa...

De todas formas, mi impresión personal es que las cifras sobre la izquierda se

están hinchando.

Y Fernando Morán, «number four» por el P. S. P. vuelve a su «día de la

reflexión» buscando entre 10 y 25 escaños para el partido del «viejo profesor» —

«y un número indeterminado de senadores»—, una meta que se correspondería muy

bien con una campaña en la que no invirtieron mucho dinero, pero sí mucha

actividad.

Luis PEIRO.

 

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