Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
   Tierno Galván     
 
 Ya.    05/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

BUSTOS POLÍTICOS

TIERNO GALVAN

Empezó con un trueno. "El presidente", anunciaba el título de la intervención:

casi sonaba a totalitarismo.

Como cuando hace poco tiempo amenazó el señor Fraga, si éste ganaba, con la

guerra civil. En seguida nos tranquilizamos; como para preguntarnos si

Televisión Española no se habría equivocado y nos estaba pagando el programa

cultural en lugar del político. Pues si esto es cultura, dirían muchos, ¡que me

den "Un, dos, tres,"! !Oigan, recapaciten, no se marchen! El viejo profesor se

sabe la papeleta; vale la pena escucharle.

Sube también dar palmetazos. Casi no hizo otra cosa, dicho sea en su honor. En

la intervención del señor Tierno no hubo ternezas, ni paraíso, sino purgatorio;

ni ilusiones sino meditaciones. Vamos mal, podemos ir mejor, pero sólo si

trabajamos todos más, si concordamos todos, y cualquier solución requiere

tiempo: tiempo, es decir, paciencia; paciencia, y por esto, humildad. Todos

sabemos que el señor Tierno es rigurosamente laico, pero sus palabras resultaban

casi la preparación para una buena confesión: mucho examen de conciencia, mucho

dolor de corazón... ¿Y propósito de enmienda? ¿Lo tienen ustedes, señores

alumnos; lo tenemos nosotros, españoles?

Hubo al final palabras de esperanza, pero quedó claro que al líder del Partido

Socialista Popular no le va lo de líder: está más hecho para amonestar que para

estimular; más para prevenir que para tremolar banderas: no le va lo de líder,

sino el papel reposado del mentor. Además, como todos los que le han precedido,

confunde solemnidad con tristeza. El resultado, demasiado ascético para gente

con sangre caliente: verdades de a puño, pero de las que a cierta edad no gusta

oír, como no gusta que nos hablen de las postrimerías. ¡Claro!, los alumnos se

le van al profesor, y un profesor sin alumnos, ¿para qué vale? Hizo dos

ofrecimientos: uno, a las claras, de gobernar si le llaman: otro, camuflado, de

ayudar a gobernar: fue cuando se refirió a los países capitalistas que aceptan

soluciones y colaboraciones socialistas. Pero un ofrecimiento sin socialistas

detrás, ¿de qué puede servir?

Es el problema del señor Tierno Galván, como antes fue el problema del señor

Besteiro, y es el problema del socialismo español.

Deseemos ni profesor alumnos; deseemos al señor Tierno Galván socialistas.

O, cuando menos, que Felipe González le lleve sus socialistas a clase. Y que él

se siente en el primer banco. El viejo profesor, apoyado en el hombro del

discípulo, no sería una mala solución.

NEMO

 

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