Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Mover el banquillo     
 
 Ya.     Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

YA -Pág. 18

Ver, oír y... contarlo

Mover el banquillo

Don José María Ruíz Gallardón escribe en "A B C":

"Entre las expresiones acuñadas en torno a los fenómenos deportivos ha cobrado carta de naturaleza esta

de "mover el banquillo". Casi es innecesario explicar su significado. En uno de los deportes más vistosos,

en el baloncesto, los equipos están integrados por cinco jugadores cada uno. Pero no son siempre los

mismos los que actúan en la cancha. A las órdenes del entrenador - verdadero jefe que orienta las

tácticas de sus pupilos, les aconseja, les ordena y hasta los retira cuando cree conveniente - hay otros

varios, sentados en un banquillo en el lateral del terreno de juego, dispuestos a saltar a la contienda en

cualquier momento en el que el preparador se lo ordene. Ño son reservas o jugadores de inferior calidad.

Porque, siendo tan buenos como e1 resto de sus compañeros, se trata de que haya siempre, en pista los

más adecuados para lograr el triunfo."

"Al mismo principio, a identica necesidad, responden los re-levos en política. También aquí hay que

estar muy atento a las exigencias

de cada minuto. Hay que encontrar para cada ocasión al hombre que imprima, con sus características de

juego, mayor personalidad a su obra en orden a la consecución del bien común, que es algo así como la

canasta politica. El entrenador, verdadero jefe del equipo, tiene, segun las reglas, posibilidad de detener

por breves instantes el juego. Entonces imparte instrucciones, señala cometidos, fija metas a alcanzar. Y

cambia, si es preciso, alguno o algunos de los jugadores.

Para mí tengo que este invierno de 1978, en el Juego político patrio, está pidiendo que se mueva el

banquillo. Hay que cambiar de ritmo, y en esa pausa que supuso la Nochebuena oímos las instrucciones

de nuestro entrenador. El mensaje de fin de año es muy claro. Y frente a otras tácticas posibles, se ha

elegido la de la participación y la apertura. A ella deben ajustarse los jugadores."

cincuenta mil hombres de mar". Las cifras hablan por si solas. Una situación de este calibre provocaría un

colapso de la pesca en España, con una fuerte incidencia sobre la economia española en general, y darla,

al traste con los actuales intentos de renovación de la misma industria pesquera.

Aunque es difícil hablar de una solución, creemos que, a nivel internacional, es preciso llegar a un

acuerdo que, por ejemplo, diversifique el problema según se trate de especies migratorias o estables y lo

contemple desde todos los ángulos necesarios. A nivel nacional, solo hay una posición a tomar por el

momento y hasta tanto llegue esa reunión de las Naciones Unidas, La politica española debe ir

encaminada, en sus relaciones con el exterior a la defensa sin limites de la libertad de pesca. A la protesta

contra la pretensión unilateral de cualquier pais de aumentar sus aguas territoriales por encima de los

limites que el derecho consuetudinario ha establecido, salvo por un nuevo acuerdo ínternacional. De otra

manera la pesca española estará en peligro y los derechos pesqueros del mundo se verán gravemente

amenazados.

Hay que fijar unos límites y unas garantías para que, sin injusticias y sin atropellos, los hombres de la

mar, los pescado de todo el mundo, puedan ejercer libremente sus derechos.

Los momentos son graves y esperamos confiadamente que nuestro Gobierno, consciente de esa gravedad,

defenderá por todos los medios los Intereses de nuestros armadores y pescadores."

 

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