Autor: Soriano, Manuel. 
   Tierno Galván: No al compromiso histórico     
 
 Diario 16.    07/06/1977.  Página: 18-19. Páginas: 1. Párrafos: 44. 

Tierno Galván: No al compromiso histórico

Manuel Soriano

MADRID, 7 (D16).—Enrique Tierno Galván, cincuenta y nueve años, presidente del

Partido Socialista Popular (PSP), es una de las voces serenas en el contexto

político español. Su carácter profesoral siempre sale a relucir.

El "compañero presidente", para los militantes del PSP, es el prototipo de los

hombres responsables que a su juicio el país necesita en estos momentos de

cambios, incluso en los medios derechistas Tierno es uno de los hombres de

izquierda más respetado. De ahí que sus opiniones, sin dogmatismos, pero

emitidas con firmeza, pesen. Y una de sus preocupaciones actuales es que después

de las elecciones se pueda llegar a un compromiso histórico. Es decir, a la

formación de un Gobierno con miembros de las derechas y de las izquierdas. "Yo

creo que sería grave para el país porque los compromiso» históricos son fórmulas

que nunca gobiernan con bastante energía y profundidad, que no resuelven con

eficacia las cuestiones pendientes."

—Sin embargo los sondeos de opinión indican que ninguna coalición o partido

alcanzará una mayoría como para gobernar solos. Esos mismos sondeos dan mayor

número de votos a la Unión del Centro Democrático (UCD), Partido Socialista

Obrero Español (PSOE) y Alianza Popular (AP). ¿Le preocupa que la UCD llegara a

un compromiso con el PSOE, en cuyo caso contrario lo tendría que formalizar con

AP?

- AP se acercará al Centro

—Se refiere usted al Partido Socialista Obrero Español sector renovado, ¿no?

—Efectivamente, sí.

—Un compromiso histórico entre el Centro y este sector del socialismo podría

preocupar, pero hay que decir que sería débil. Porque el PSOE renovado no es el

socialismo, es un fragmento del socialismo, por lo que el compromiso sería

parcial. Tampoco es un sector propiamente de izquierda, sino socialdemocrático.

—¿Podría entenderse, entonces, la UCD con AP?

—Yo creo que la UCD no se puede entender con AP, en la situación actual de AP.

lo que creo es que AP va a moderar sus cuestiones. Me parece que el realismo

político le va a obligar a cambiar. No va a mantener estas posiciones

truculentas, que en algunos casos son electorales. Creo que cambiará lo

suficiente para poder acercarse al Centro.

Es posible que surja la necesidad de ciertas coaliciones, dado el

fraccionamiento que va a haber en el Parlamento. Pero yo creo que antes de que

estas coaliciones se hagan muy fijas y tengan una gran estabilidad, sería

conveniente, incluso intentar, aunque no transcurriese mucho tiempo, una nueva

convocatoria de las urnas para poder encontrar cuanto antes Gobiernos homogéneos

que pudiesen gobernar con la energía, eficacia y capacidad que hace falta.

Como las Cortes de Cádiz

—A su juicio, ¿cuál ha de ser el carácter de las próximas Cortes?

—La responsabilidad que van a tener puede ser comparable a la de las Cortes de

Cádiz. La conversión política de un sistema que ha sido dictatorial en un

sistema democrático y el arreglo para que funcione como debe ser un Estado que

responda a las fuerzas sociales a las que debe servir, son la doble y

gravísima misión que tienen. El Parlamento se va a dividir, como ocurre en casi

todo el mundo occidental, en derechas e izquierdas. Lo que cabe esperar es que

la división de los dos bloques permanezca y entonces se puede llegar a un

sistema de rotación, un sistema en el que durante algún tiempo gobiernen las

derechas y luego lo hagan las izquierdas. También cabe la posibilidad de de

llegar al compromiso histórico, sobre lo que no tengo una opinión positiva.

— ¿Cuándo cree que han de convocarse elecciones municipales?

—No es factible predecir ahora con exactitud la fecha, pero sería un error que

pasasen más de ocho meses sin llegar a ellas. Tras ese periodo de tiempo creo

que ya es hora de que se conozca otra vez cuál es el criterio de la opinión

pública.

—¿Permanecerá para entonces la disgregación de la familia socialista?

—Una vez que el socialismo español sea independiente, yo creo que la unidad

estará al cabo de la calle. Lo que más aleja la unidad es que un sector del

socialismo tenga compromisos internacionales, que merman su independencia, Pero

hay que esforzarse para que estas dependencias desaparezcan. Nuestro

partido va a hacer un esfuerzo de persuasión para que nuestros compañeros de

diversos partidos comprendan que la unidad es urgente.

No hay conciencia de la crisis económica

- Usted es una de las voces que vienen llamando la atención sistemáticamente

sobre la crisis económica, ¿Que es lo que más te preocupa?

- Cuando dentro de unos meses haya que informar al país de que hay dos millones

de obreros parados, el país se va a alarmar realmente: cuando la inflación

llegue a cotas que son insospechadas, la reacción va a ser también de alarma, y

cuando se produzca una devaluación, que yo creo que va a ser inevitable, y

puede que alcance a un diecisiete o veinte por ciento, también va a ser muy

grave. Pero de todo esto no se informa al país, por lo que no tiene conciencia

de la gravedad de esta situación económica.

—¿Qué es lo más urgente para atajar este problema?

—Lo político es prioritario. Hay que conseguir un Parlamento del que pueda nacer

un Gobierno que asuma las responsabilidades de esos hechos y tenga la autoridad

y homogeneidad suficiente. Habrá que tomar ciertas decisiones impopulares. No me

refiero que éstas recaigan sobre aquellos sectores de la clase trabajadora que

siempre han estado sacrificados. Hay que intentar que los españoles comprendan

que el consumo hay que estabilizarlo, prescindiendo de los que no son

fundamentales. Hay que revisar un sistema de consumo que roza el lujo en muchos

casos.

Nacionalizaciones: Ahora un disparate

—¿Qué medidas económicas inmediatas se le ocurren que hay que tomar?

—Seria necesario recortar, todo lo posible, el gasto público en ciertos sectores

y profundizarlo en otros. En segundo lugar hay que capitalizar el país, y no es

el Estado precisamente quien lo tiene que capitalizar.

Tendríamos que intentar que los españoles que tienen posibilidades de

invertir lo hagan en empresas, diesen puestos de trabajo y recobrasen la

confianza y el entusiasmo. También habría que buscar nuevos mercados. Por otra

parte, habría que llegar, no le digo a una estabilización, que podría ser muy

difícil, pero sí habría que llegar al convencimiento de que no se puede tener

ingresos excesivos, sino que hay que limitarlos, llámense como se quieran los

ingresos: sueldo, salario, renta. Creo que son conjugables medidas de urgencia

con cierta estabilidad.

—Como partido socialista, ¿el PSP propondrá nacionalizaciones?

—Ahora no está el horno para bollos y creo que iniciar cambios radicales en la

estructura económica, ahora, sería un disparate, porque llevaría a los españoles

a añorar pasadas situaciones de dictadura. Pero más adelante estamos dispuestos

a nacionalizar el transporte, la Seguridad Social, el suelo, la cultura,

etcétera.

Riesgos

En el contexto de esta crisis económica, ¿cómo aborda el P8Sel problema

sindical?

—Creo que la productividad no va a aumentar de una manera seria hasta que no

haya libertad sindical. Necesitamos sindicatos libres cuanto antes. Pero estos

sindicatos libres nunca pueden estar muy fraccionados; tienen que tener una

unidad, al menos para que las discusiones resulten también unitarias, y

un patrimonio común. Con estos sindicatos el Gobierno podría dialogar e intentar

nunca un pacto social, pero si ponerse de acuerdo en las decisiones económicas a

tomar.

—¿Cree usted que la crisis económica, que generará unas medidas impopulares,

podrá ser utilizada por la extrema derecha para desestabilizar el proceso

político?

—Estimo que es uno de los grandes riesgos que tenemos encima, efectivamente. Por

eso hay que tener informado al pueblo y mantener la sensatez y la serenidad.

—Otro de los grandes problemas que se le plantea al país tras las elecciones es

el de las nacionalidades y autonomías regionales, ¿Qué opina al respecto?

Pluralidad en la unidad

—El Estado debe desconcentrarse políticamente y debe descentralizarse en el

orden administrativo. La fórmula ideal para conseguirlo es llegar a cierto nivel

de autonomías. Nos parece bien que el Estado español sea plural. Esto no creemos

que atente contra la unidad del Estado y contra la unidad de la nación.

Esta no corre riesgos, ya que está fraguada durante miles de años y metida en

los españoles la idea de que esa unidad existe. No concedemos mucha importancia

a los mínimos sectores que retóricamente aluden a separatismos.

—Otro posible problema constitucional es el de si las próximas Cortes han de

cuestionar si el Estado ha de ser monárquico o republicano. ¿Qué idea tiene el

PSP sobre este tema?

—Nosotros no cuestionamos la forma de Gobierno, y me parece que es una necedad

cuestionarse ahora este tema. Hoy por hoy la forma de Gobierno está siendo un

elemento equilibrador y un colaborador de la democracia. El no ver esto es no

querer ver las cosas como son. La democracia no la ha traído sala la oposición,

también la han traído sectores de la clase dirigente, sectores que procedían de

lo que se llamaba Movimiento. Somos republicanos, pero sí la forma de Gobierno

monárquica siegue por el camino de favorecer y proteger los intereses de la

democracia, nosotros podernos crecer y entender nuestras teorías sin poner en

tela de juicio el que se mantenga y superviva esa forma de Gobierno.

Las FAS, garantía

—¿Aceptaría formar parte de un Gobierno de la Monarquía?

—Si se trata de una coalición en un momento gravísimo en que el país está a

punto de zozobrar, realmente nadie tiene derecho a decir que no. Sin embargo, no

estamos dispuestos, en condiciones normales, a entrar en coaliciones. Ya me he

pronunciado por mi idea de la necesidad de Gobiernos homogéneos. Si alguna vez

el PSP se enfrenta con la posibilidad de ser Gobierno, desde luego no tendríamos

inconveniente, porque empegaríamos los cambios sociales que estamos intentando

comentar.

—¿Son las Fuerzas Armadas, a su inicio, otra institución garante del proceso

democrático?

—Las Fuerzas Armadas, como mejor garantizan el proceso democrático es dejando

tranquilo al país, dejando tranquilas a las fuerzas políticas para que realicen

ese proceso democrático. Hasta ahora lo están haciendo así. Se están portando de

una manera impensada, porque había muchos rumores y sospechas, Pero están dando

un ejemplo de civismo. Y si continúan por este camino habrá que admitir, viendo

las cosas históricamente, que las FAS han contribuido positivamente al proceso

democrático. Por otra parte, estamos de acuerdo con las mismas FAS que éstas hay

que reorganizarlas. Según noticias que parecen que son exactas, hay varios

proyectos en el Alto Estado Mayor.

Si al divorcio

—En otro orden de cosas, qué opina usted sobre problemas sociológicos que a

pesar de ser reales no tienen un reflejo en las normativas legales de acuerdo

con los tiempos. ¿El divorcio, por ejemplo?

—Es necesario porque es un factor de equilibrio. El Estado no tiene porqué

negarse a aceptar el divorcio y, además, tiene que aceptar el matrimonio civil,

contrato que se puede resolver cuando las partes contratantes lo quieren. La

Iglesia tiene todos los derechos de imponer un matrimonio sacramental e

indisoluble y quien quiera correr este riesgo que se case por la Iglesia.

—¿El aborto?

—No soy partidario del aborto, porque soy un defensor de la vida y nunca

defiendo la muerte ni la pena de muerte. En cuanto el feto tiene vida, es

perfectamente respetable, porque es el comienzo de un ser de esa especie

superior a la que todos pertenecemos. Este es el punto de vista general y ético.

Pero esto no se puede mantener cuando hay ciento y pico mil abortos anuales en

España, El aborto habría que legalizarlo para evitar un mal que está ahí y que

sólo con la costumbre se puede convertir este mal en algo que no sea

necesario legalizar.

Evitar la manipulación de la prensa

—¿Control estatal de la televisión?

—Hace falta un cierto control estatal de la televisión, lo que no significa que

no exista una participación ciudadana. Si el Estado tiene el monopolio de la

televisión, que hasta alcanzar un cierto nivel cultural es necesario, los

ciudadanos deben intervenir de tal manera que ese monopolio me vaya a convertir

poco a poco en un monopolio social. Debe regirse por funcionarios del Estado y

representantes de comisiones ciudadanas.

—¿Cómo ve finalmente, el panorama de la prensa?

Por desgracia, la prensa, esta cayendo sobre el dominio directo e indirecto del

capital y, por otra parte, cuando se escapa del dominio del gran capital cae

bajo el dominio de uno u otro sector o partido político, que también hay que

tener en cuenta. Esto hay que procurar evitarlo con una legislación que sea

antigrupo de presión, que permita la independencia del periodista», porque en

España se va por ese camino. Ya estamos observando, y tenemos la experiencia,

con algunos sectores políticos de periódicos que han tomado una posición muy

clara en lo que se refiere a la defensa de unos u otros intereses políticos.

Lucha antifranquista

La lucha política que este madrileño de familia soriana llevó a cabo contra la

dictadura franquista le costó, entre otras cosas, el ser marginado de su

cátedra, en la que no fue rehabilitado hasta el año pasado.

En 1970, junto a Joaquín Ruiz-Giménez, José María de Arcilla y Joaquín

Satrústegui. Tierno visitó en la Embajada alemana al ministro de Asuntos

Exteriores germano Walter Scheel, pidiéndole que España entrara en las

instituciones europeas. Ello le costó una fuerte multa, que se repetiría meses

después por una carta que dirigió a Williams Rogens, secretarse de Estado

norteamericano, en la que se pronunciaba, sobre las bases americanas.

 

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