Autor: Nieto González, Miguel Angel. 
   Tierno Galván, tras sus discutidas declaraciones en Vigo  :   
 Que hoy en España la democracia pasa por la Monarquía, nadie puede negarlo. 
 ABC.    11/05/1977.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 39. 

ABC. MIERCOLES 11 DE MAYO DE 1977, PÁG. 9

Diario de las ELECCIONES

TIERNO GALVAN, TRAS SUS DISCUTIDAS DECLARACIONES DE VIGO

«Que hoy en España la democracia pasa por la Monarquía, nadie puede negarlo»

«El ciclo de las derechas está terminando en Europa; ahora comienza el de las

izquierdas»

No es difícil advertir, tras una conversación con el profesor Tierno Galván, que

es un hombre hecho para la política, pero no para la lucha política. «A veces me

quedo sin palabras para responder a la cantidad tan grande de cosas que se

inventan sobre mí. Que me he muerto, que me estoy quedando ciego, que tengo

una enfermedad incurable...; es terrible, créame usted», me decía durante la

entrevista que mantuvimos en una salita contigua a su despacho de trabajo, en su

casa, una casa decorada con años de estudio. Los libros se amontonan sobre

cualquier mesa o en cualquier rincón. Antes, para llegar hasta su piso, hay que

enseñar la documentación. El viejo profesor está protegido durante las

veinticuatro horas del día por la Policía.

«Es por esa amenaza que me hicieron. Es natural que se tomen estas medidas. Si a

estas alturas le ocurriese algo a un líder político sería grave.»

Habla sin prisa, claro y concreto: «Hay cosas muy sucias en política», se

lamenta.

—¿Por qué se presenta al Congreso, que será, mucho más combativo, y ha dejado la

candidatura para el Senado?

—Porque el partido lo ha creído mejor así. Yo me debo al partido.

—Profesor, sus declaraciones de Vigo acerca, de las consecuencias de una

victoria electoral de «Alianza Popular» han asombrado por el tono radical

empleado, tono no concordante con su imagen.

—A mi juicio, se están sacando las cosas de quicio, lo que últimamente suele

ocurrir con frecuencia.

Me reitero en lo que dije en la rectificación y a la vez ratificación que envié

a ABC. Lo que yo había querido decir es que si «Alianza Popular» continuaba por

el mismo camino, haciendo la misma propaganda, pretendiendo en el fondo

llevarnos hacia un nuevo franquismo y continuar con la situación anterior a la

reforma que ha iniciado el camino hacia la democracia, la opinión pública no lo

toleraría.

Creo que después de una dictadura, que ha durado tanto tiempo, es muy difícil,

una vez que se ha probado la fruta de la libertad, volver a establecer otra

dictadura. Lo único que se conseguiría sería una forma fratricida, más o menos

oculta, más o menos abierta, en mejores o peores condiciones, pero lucha al fin

y al cabo en la calle, en la fábrica y en los talleres.

Esto tenemos que evitarlo todos y yo por eso me permití advertirlo. Era

necesario que «Alianza Popular» modificase estas ideas y esta conducta. No

quiero ser presuntuoso y creer que haya sido por mi advertencia, pero parece ser

que «Alianza Popular» rectifica y lo hace deprisa. Yo me congratulo de ello

porque eso es el buen camino.

¿RADICALIZACIÓN?

—Se ha dicho que esta postura, que se interpretaba como una radicalización suya,

era en realidad una imposición de sus bases. ¿Es cierto?

—Esa es una disculpa benévola que agradezco en lo que pueda tener de descarga de

responsabilidad. Pero en estos momentos yo no soy ni más ni menos radical de lo

que he sido durante mi vida.

La realidad es clara. Se ha terminado el ciclo de las derechas en Europa y está

a punto de comenzar el ciclo de las izquierdas. España, por tanto, debe

prepararse para esto. El equilibrio de nuestro país necesita de la izquierda.

Por eso mantengo ideas claramente de izquierdas no sólo por convicción

ideológica, sino por patriotismo. Pienso que con mi postura estoy rindiendo un

gran servicio a mi país.

—¿En qué se apoyan para asegurar que ha pasado la hora de la derecha y ha

llegado la de la izquierda?

—En el hecho de que el capitalismo está decayendo. Estamos en un momento de

capitalismo tardío y será muy difícil superar las contradicciones capitalistas,

estimulando al propio capitalismo. Sin duda el sistema capitalista está a punto

de dar un salto cualitativo que necesariamente ha de producirse hacia un

contrario y este contrario es el socialismo.

Ahora bien, volviendo a mi insinuada radicalización, jamás he defendido la

revolución violenta, nunca he dicho que esto pudiera producirse de un golpe; es

más, siempre he dicho que había dos caminos para llegar al socialismo que

defendemos y a la concepción moral que está detrás de todo socialismo, el

ascensor o la escalera. Hemos renunciado al ascensor y no nos importa cuántos

peldaños tenga la escalera ni en cuántos descansillos tengamos que detenernos.

ALIANZAS

—Respecto al «P.S.P.» se habla de otro tipo de radicalización en cuanto a la

relación con otros grupos socialistas. ¿Por qué han presentado una candidatura

para el Senado y no han participado en la candidatura promovida por el

«P.S.O.E.» y los democristianos?

—La culpa no es nuestra, no es correcto hablar de radicalización del «P.S.P.» Yo

hablé en varias ocasiones con Ruiz-Giménez y le dije que el «P.S.P.» estaba

dispuesto a conversar para solucionar cualquir problema, a lo que siempre me

contestó, y con toda la razón, que él no llevaba la iniciativa y no podía hacer

nada o casi nada. Entonces llamé a la sede del «P.S.O.E.» y hablé con Javier

Solana para decirle que por nuestra parte no había inconveniente en discutir el

proyecto de una candidatura conjunta para el senado. A esta propuesta no hubo

ninguna respuesta. Lo cierto es que esta alianza se ha llevado a cabo sin contar

con nosotros hasta ahora.

Es verdad que en el «P.S.P.» siempre estamos manteniendo que hay que formular

las cosas con claridad, que era menester ir al Senado diciendo, expresamente,

cuáles eran las fuerzas políticas que acudían de forma conjunta. No obstante,

creo que este no ha sido el mayor inconveniente, el mayor inconveniente ha

sido una falta de comprensión o, si se prefiere, una falta de respuesta a

nuestra llamada en este sentido. Por ello hemos decidido presentar nuestra

candidatura al Senado. Desde luego, por nosotros no se ha regateado ningún

esfuerzo para la unión de las fuerzas democráticas.

CONSECUENTES

—¿Es cierto que dentro del «P.S.P.» hay una tendencia dialogante, la suya, y

otra intransigente, la de Raúl Morodo?

—En el «P. S. P.» sólo hay una posición, que es la del partido, y es una

posición muy clara. Queremos dialogar con los partidos socialistas, les hemos

ofrecido una alianza electoral porque creíamos que juntos en las elecciones,

además de conseguir más votos, habría una mayor conciliación, que es lo

importante; nos veríamos con más frecuencia, nuestros militantes se entenderían

mejor y daríamos, en definitiva un paso más. Pero la idea de la plataforma

electoral no fue bien acogida y nos hemos encontrado una vez más con nuestros

buenos deseos sin realizar.

—¿Por qué?

—Pues debe ser porque mantenemos siempre las mismas posiciones. Somos un partido

decidido por la consecuencia en la práctica. Nuestras tácticas tienen siempre un

índice de maniobra mínimo, porque nos mantenemos en un camino lo más recto

posible. En cuanto a nuestra ideología, se mantiene siempre igual.

Quizá se comience a confundir, pero esto lo aclarará el tiempo, consecuencia

respecto a la ideología con radicalismo. También parece que es corriente que los

partidos hostiles se adapten, que el oportunismo sustituya casi por completo a

la veracidad y que nos encontremos ante posiciones, en algunas ocasiones

comprensibles por la práctica, de traslación de partidos radicales a posturas

conservadoras y viceversa.

Para nosotros no valen estas danzas de táctica. Nosotros mantenemos caminos

 

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