Autor: Bofill, Pedro. 
   Coordenada para la unificación del socialismo     
 
 Diario 16.    23/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Miércoles 23 febrero 77/DIARIO 16

Coordenada para la unificación del socialismo

Pedro Bofill

Secretario de Información del Partido Socialista Popular (PSP)

Se está hablando tanto e insistiendo sobre la unidad del socialismo en nuestro país que, a mi juicio, esta

vía de solución a las contradicciones del capitalismo tardío se está presentando como impotente, es decir,

como una vía fenecida ya en el contexto que el proceso histórico ofrece como viable. Sin embargo, creo

que esto es el efecto que producen las equívocas soluciones que se están presentando para superar la

actual dispersión del socialismo.

Este fenómeno, se deriva, en cierta medida de no enfocar el problema en la coordenada dialéctica

adecuada. El empeño puesto en la defensa de ciertas posturas no sólo está desanimando al conjunto de las

masas que tienen puestas sus esperanzas en el socialismo, sino que está creando evaporación en los que a

diario mantenemos una "praxis" socialista, o ni menos una psicología partidista, que va a terminar por

cristalizar en ridículas posturas dogmáticas, ajenas al método que con tanto ahínco defendemos.

Esto, es menester que así lo entendamos, no nos debe sorprender del todo; ocurre que se está librando una

batalla en el actual contexto político español que, pese a su complejidad, se nos muestra rabiosamente

apasionante a quienes nos sentimos atraídos por los fenómenos históricos.

En cierta medida, lo que está en juego —el problema de la unidad socialista— se nos presenta bajo dos

facetas distintas, pero al tiempo igualmente importantes e interesantes. El problema de la vertebración del

socialismo español no sólo tiene una dimensión político-práctica, sino que se encuentra enfrentado a la

necesaria superación dialéctica que exige su modernización en el presento momento. Quiero decir con

esto que, junto a la alternativa de estabilidad política que, necesariamente, ofrece el socialismo, nos

encontramos con la inevitable implantación de posturas que están condicionando una teoría rígida y que

tenemos que aligerar urgentemente.

En otras palabras, que lo que está en juego no es ni más ni menos que la superación de una alternativa

areaizante del socialismo por otra que enriquecida por las actuaciones diarias, ofrezca un modelo

adecuado en el contexto geopolítica cuyas condiciones generales aun hoy la antítesis de situaciones

sociales, políticas y económicas de una determinada etapa del capitalismo, hoy ya rebasada.

Comisión tripartita

Teniendo en cuenta estas consideraciones, el Partido Socialista Popular (PSP) entiende que la unidad

socialista, como todo fenómeno histórico, será el resultado de un proceso. Proceso que se ha iniciado, al

menos desde posiciones que rayan en lo metafísico, y que está exigiendo que pasemos al plano de lo

concreto. Esta exigencia fue la que determinó que la Permanente de nuestro Congreso, reunida en Madrid

los días 3 y 6 de febrero, se reafirmara en la postura del III Congreso de nuestro partido, e hiciera de

nuevo un llamamiento a las organizaciones socialistas a nivel del Estado para la creación de una comisión

tripartita y paritaria que abordara los temas de estructura y organización, así como los soportes

estratégicos que deben conducir al nuevo socialismo español.

Esta unidad, que si bien es perseguida, al menos formalmente, por todos los socialistas, se encuentra

sometida, por ahora, a importantes problemas derivados, en su gran mayoría, de las contradicciones

surgidas de concepciones socialistas distintas.

El PSOE, según conclusiones de su Consejo Federal, se reafirma en una postura tradicional con respecto

al tema que abordamos. Pretende soluciones desde posiciones hegemónicas y elitistas y arguye la

necesidad de listas elaboradas bajo sus siglas, aduciendo motivos históricos, título éste que responde a

fines tácticos fundados en una supuesta posición de fuerza, más ficticia que real; lo cual entraña la

continuación de un partidismo histórico y mecanicista. Sería previo precisar si el recuerdo o mitificación

de unas determinadas siglas no conlleva una componente negativa que perjudica a las renacidas

inquietudes socialistas en una sociedad que, como la nuestra, se presenta con una gran carga de

modernidad.

Dentro del marco que exige una alternativa socialista adecuada a las necesidades de nuestra sociedad, las

organizaciones que, por haberse desarrollado en los años de clandestinidad impuesta por el franquismo,

mantienen una postura más acorde con la realidad, son también insuficientes para abordar el problema.

Posibilidades insuficientes

Es necesaria la confluencia de todas las que componen el movimiento socialista en nuestro país dentro de

los límites que fija y exige el tema, o sea, considerando y valorando a cada una justamente. Tendremos

que estudiar el papel desarrollado en estos años por las mismas, la importancia y atractivo que tienen,

para de esta manera y desde una postura factible, encuadrar el problema en las coordenadas exigidas.

No cabe la menor duda de que las posibilidades que ofrecen cada una de las opciones socialistas son por

sí solas insuficientes. De aquí que se imponga una solución unitaria. La insistencia machacona de nuestro

partido acerca de este tema —que no implica una posición de debilidad, sino, muy al contrario, de

manifiesta consecuencia— se debe a la preocupación de encontrar un modelo socialista que ofrezca

soluciones concretas y no se disipe en la impotencia de sus contradicciones, como viene ocurriendo en

ámbitos geográficos muy cercanos, me refiero concretamente al caso italiano. De aquí la exigencia de una

alianza electoral por parte del PSP, que no supone, como se quiere dar a entender, una vocación

exclusivamente electoralista.

Muy al contrario, acontece que, dada la peculiarísima complejidad del proceso sociopolítico español, la

cuestión electoral incide dialécticamente en el proceso unitario, es decir, existe una interrelación entre

ambos temas. Dentro de este contexto, se contempla la propuesta de la unión electoral socialista de

nuestra Permanente, hasta que la clarificación de la problemática socialista desde una postura teórico-

política permita un síntesis cuyo resultado sea un partido socialista unificado capaz de representar los

intereses y resolver los problemas de los trabajadores, a quienes, en definitiva, representa el socialismo.

 

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