Autor: Villarín, Juan . 
 Los abogados, supergerentes del poder. 
 Tierno: No existe casta platónica     
 
 Diario 16.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Los abogados, supergereiites del poder

Tierno: No existe casta platónica

Juan Villarín

El profe Tierno Galván, don Enrique, que carraspea la palabra hasta incendiaria, se ciñe al traje, siempre

cruzado y gris, entre una doble actividad diaria: político y abogado.

Y pasa que aunque el presidente del PSP no considere especialmente impositiva, en la esfera política, a la

casta de los letrados, éstos se han convertido en supergerentes indiscutibles del poder.

Los datos cantan: sesenta y dos ministros de Franco fueron abogados. Fuera de nuestro país, Helmuth

Schmidt, Harold Wilson, Nixon, Gerald Ford, Giscard d´Estaing, Giovanni Leone y los Kennedy,

eligieron la abogacía como estilo de vida. Fidel Castro también. El propio Tierno Galván y Felipe

González son dos significados leguleyos de nuestra oposición, A derecha e izquierda, el Derecho Romano

ha dejado esta herencia...

¿Monopolio de poder?

¿Vamos hacia el gobierno Jurídico? ¿Puede acusarse a los abogados de derentar el monopolio del poder?

Algo es obvio: ellos preponderan entre los presidentes de Gobierno y los jefes de Estado... Se diría que el

mundo occidental lo mueven los abogados.

"En principio — musita el profesor — , no creo que los abogados muevan el mundo occidental. Mi

posición marxista es conocida. Creo que el mundo lo mueve el capital y la clase dominante. Los

abogados,

eso sí, están más próximos a la función del Estado, en el orden técnico y practico."

"El derecho que estudia ai Estado es el Derecho político. No es, pues, para sorprenderse que los abogados

estén más cerca del fenómeno político. El abogado, en cierto modo, es el técnico de la norma del poder y,

por lo tanto, el que más vive la atracción del mismo."

España. país de abogados

Enjuiciados como hombres en la liza política, los abogados españóles le merecen a Tierno esta opinión:

"España es un país de abogados. Y hay de todo, pero, en general, si Distinguimos al abogado del jurista,

los españoles suelen estar limitados por campos concretos de acción profesional, y, alguna vez ocurre que

les falte visión global de los problemas. Eso es lo que yo advierto en los abogados politicos: pocos llegan

al nivel de estadista,"

—¿Son acaso los hombres ideales para gobernar a los otros?

—No, no lo creo. Nadie esta definido idealmente para gobernar a los otros. La casta platónica de los

filósofos gobernantes, no existe. Ahora bien, si hubiese que elegir entro tecnócratas especializados en

sectores no jurídicos y abogados, yo elegirla a estos últimos para los puestos que requiriesen más

preparación universal. El politico debe ser tan universal como sea posible. "La tecnocracia es peligrosa.

Los ahogados como grupo político

—¿Qué lugar ocuparían los abogados, como grupo político, en la escala de calidades, si a los profesores,

filósofos e intelectuales en general les interesase de un modo definitivo el poder?

—En una sociedad —expresa Tierno— en que la atracción del poder fuese uniforme, el Abogado

ocuparia. el lugar inferior a los juristas y a los teóricos de la sociedad, de la historia o de la economía,

—¿Suelen descansar los abogados en la apoyatura de la ilustración?

—Por lo común, son hombres cultos. Pero, la lucha por la vida, muy agudizada en esta profesión, impide

con frecuencia que esa cultura se proyecte a niveles superiores.

Don Enrique, que hasta ahora tiene de común con los poderosos el dato de una secretaria atractiva, se

acomoda bajo un óleo de Pablo Iglesias deslucido por las verrugas del tiempo.

Conocer las leyes

— Las leyes, profesor... ¿el conocimiento de citas facilita el acceso al poder?

Y se lleva la mano a la sién. Se piensa la respuesta. Luego, dice;

—En España, concretamente, sí. Y, en general, también. Conocer las leyes permite andar mejor por el

laberinto de la estructura y de la actividad del Estado.

— ¿Por eso los artistas no hacen las leyes?

— Los artistas tienen todo derecho, como cualquier otro estamento , a proponer y defender el

contenido de las leyes, pero de la parte técnica han de ocuparse los juristas...

O sea, que tienen la última palabra... ¿Va a imponerse, a la larga, en el marco político español, la élite de

los letrados?

—No lo creo —argumen ta él—, Se llegará, con el tiempo» a construir una clase politica en la que, más o

menos, todas las actividades culturales que tengan importancia estén representadas de un modo

equilibrado en la practica política. La política se va convirtiendo, cada vez más, en el bien de todos, tanto

pasiva como activamente.

 

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