Negociación y alianzas     
 
 Ya.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Negociación y alianzas

Don Raúl Morodo, secretario general del Partido Socialista Popular, dice en "El País":

"Este es, como se repite unánimemente, el tema central de las negociaciones Gobierno-oposición:

establecer una normativa electoral de común acuerdo, que democráticamente permita co-nocer la

voluntad papular. Es evidente que las elecciones generales de mayo o junio no pueden tener la

improvisación y ambigüedad del referéndum. El referéndum fue, en definitiva, el último acto de la

legalidad franquista; las elecciones deben ser el primer acto de la nueva legalidad democrática.

Pero hay más. La normativa electoral, con ser de suma importancia no es la única garantía de

democratización. Es necesario que el contexto o marco democrático sea pleno e indiscutible. La

fiscalización de todo el proceso electoral debe residir en órganos neutrales o que mutuamente se vigilen.

La colaboración técnica y política entre Gobierno y oposición será asi una muestra real de credibilidad y

de confianza para la opinión pública. En este sentido, se impone la modelación del actual Gobierno y de

la designación de una Comisión Electoral Técnica, en que los sectores de la oposición democrática

participen plenamente.

La oposición democrática, por su propia naturaleza, inicia otro papel tan importante como en su etapa

anterior: articular, mediante alianzas electorales, primero, y más tarde, mediante pactos de gobierno, el

proceso de la consolidación de la democracia.

La oposición democrática tiene que iniciar y concretar negociaciones con el Gobierno para que se den las

condiciones y garantías de fiabilidad democrática electoral, y tiene que ofrecer sus opciones políticas y

socioeconómicas al país.

De aquí la dificultad, casi insalvable, de un frente general de toda la oposición; no serían difíciles los

acuerdos sobre las instituciones políticas, pero, al mismo tiempo, no serian fáciles los acuerdos sobre los

principios de ordenación futura socioeconómica.

Las alianzas electorales naturales deben ser, lógicamente, la de las familias ideológicas afines.

No es presentable seriamente al país cinco o seis siglas que se definen socialistas. Respetando las

decisiones políticas de todas estas organizaciones, ni menos el Partido Socialista Popular considera la

necesidad de celebrar, con carácter de autoconvocatoria, una conferencia electoral socialista para

conseguir una alianza cara a las elecciones.

Finalmente, dada la complejidad electoral y la distinta normativa en el procedimiento para elegir

diputados y senadores, se impone un análisis a fondo de la misma por parte de toda la oposición

democrática. En este sentido, al menos, la actitud electoral ante el Senado debe regirse por criterios

distintos a los de la Cámara de Diputados. Conviene, por ello, estudiar la conveniencia de que, ante el

Senado, se establezca una Coordinación Democrática que coaligue a todas o al máximo número de

fuerzas que han luchado mancomunadamente por un régimen de libertades públicas."

 

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