Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   Socialistas y comunistas     
 
 ABC.    09/01/1977.  Página: 3. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Socialistas y comunistas

En el A B C del día 5 se publica una nota de la Secretaría de Información del P. S. P., apostillando mi

reciente artículo «El programa socialista» (29-XII-76), en el que ,me limitaba a transcribir unos textos y a

emitir el juicio de que existe una «insólita homogeneidad entre el programa comunista y el socialista» en

España. Este juicio no sólo no lo desmiente la nota, lo cual equivale a una aceptación tácita, sino que lo

corrobora expresamente e incluso lo amplía.

En lo económico, la nota del P. S. P. manifiesta su propósito de «llegar a una sociedad socialista

autogestionada. inseparable de la abolición de la propiedad privada de los medios de producción». Esta

sentencia es todavía más tajante que la que yo citaba, y sienta una doctrina sustancialmente análoga a la

comunista. La acumulación del poder económico al poder político o capitalismo de Estado se ha

demostrado como alienante y destructora de la libertad.

En lo político, la nota afirma «que socialistas y comunistas españoles... figuran entre las fuerzas que más

han contribuido y están contribuyendo a que la democracia y la libertad puedan ser una realidad en

España». Es decir, que el P. S. P., de hacer la apología pasada y presente de los comunistas, se considera

tan «demócrata» como ellos. Prescindiendo del ayer (Paracuellos del Jarama, checas, etcétera), basta

contemplar el mapamundi para comprobar que, pese a todos los martilleos de democratismo verbal, allí

donde el comunismo ha llegado al poder, ha extirpado las libertades políticas, las económicas, y no pocas

de las simplemente humanas. Luego si el democratismo del P. S. P. es comparable al de los comunistas,

resulta harto problemático, y la homogeneidad entre ambos no sería simplemente «insólita», corno yo

pensaba sino más plenaria.

En este contexto me parece ilustrativo recordar un pasaje del libro «Programas económicos en la

alternativa democrática», que por brevedad tampoco aduje íntegramente en mi artículo. «Que nadie crea

—escribe el P. S. P.— que estamos colaborando con el capitalismo porque aceptamos jugar en alguna de

las instituciones políticas en las que se apoya. Iremos honradamente, con la cara descubierta, como debe

hacer un partido revolucionario, para obtener los medios de superar el capitalismo, y cuanto antes, y con

la mayor energía mejor... No jugamos el juego de las instituciones democráticas burguesas para conseguir

buenos puestos en la Administración, o para consolidar una burguesía parasitaria.» Esta declaración

programática del P. S. P. deja en claro lo que para él significan las instituciones democráticas.

Respecto a otros puntos marginales, como el de la enseñanza pública, laica, gratuita y obligatoria no vale

la pena distraer la atención del lector. "Los textos hablan por sí solos.

Lia fundamental cuestión política que hay que plantear, a quien se califique de socialista, es la de su

actitud ante el comunismo. Esta es la piedra de toque y el criterio definidor. Entre el anticomunista

beligerante y el criptocomunista hay los compañeros de viaje. Este test, aplicado al P. S. P., revela una

homogeneidad que le coloca en una proximidad evidente. Es. lo contrario de lo que ocurre, Por ejemplo,

con el laborismo inglés y con el sociaíismo alemán. Aunque como español lo lamento, pues preferiría una

socialdemocracia anticomunista a la europea, como exegeta agradezco al P.S.P que en su nota

confirme tan categóricamente mi interpretación .Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA.

 

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