Autor: Morodo, Raúl. 
   En torno a la declaración del Gobierno     
 
 Informaciones.     Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Julio 1976

EN TORNO A LA DECLARACIÓN DEL GOBIERNO

Por Raúl MORODO

La opinión del profesor Morodo que publicamos a continuación, forma parte de la encuesta que hemos

realizado en medios políticos sobre la declaración de intenciones del Gobierno Suárez y que publicamos

el sábado último. La respuesta del señor Morodo llegó tarde para su publicación entonces, por lo que,

dado su interés, la reproducimos hoy.

La declaración de intenciones del programa anunciado por el Gobierno tiene efectos válidos a incluso

positivos, y otros que exigen no sólo una clarificación, sino también una inmediata puesta en práctica.

Pretende, en líneas generales, articular una reforma de la reforma y su credibilidad —hoy cuestionada

tanto a nivel de interno como internacional— dependerá de que estas buenas intenciones tengan realidad

concreta. Como Gobierno gestor y de transicción, su éxito vendrá obtenido por su operatividad real. Las

puntualizaciones y criticas las reduciría a las siguientes:

1. Es positivo que el Gobierno afirme el principio democrático de que la soberanía reside en el pueblo, y

que concrete, que sitúe en la vía de salir de la dictadura y establecer un sistema democrático pluralista.

Este principio para ser coherente exige una inmediata disolución de las actuales Cortes y el Consejo del

Reino.

2. Es positivo que el Gobierno quiera acudir al pueblo para que éste, como soberano, emita su opinión

sobre la articulación de un sistema democrático operativo, y también es positivo que se reitere en la

necesidad de unas elecciones generales. No referirse directamente a un referéndum, que habría sido

rechazado por la inmensa mayoría del país, es también positivo. Con respecto a las elecciones, es claro

que deben existir no sólo las garantías formales, sino la igualdad estricta de todos los partidos y

organizaciones políticas.

3. Es positivo que el Gobierno reconozca ya, aunque sea impreciso, algo que la oposición democrativa

viene reiterando: articular tos procedimientos adecuados para que los sectores de poder y la oposición

lleguen a unas negociaciones. Estas «normas elementales de conducta» a que se refiere el Gobierno serán

bien acogidas por la opinión pública si realmente no quedan en declaraciones verbales.

4. Es positivo que el Gobierno declare que no sólo reconoce las libertades públicas, sino también que

vigilará que estas libertades tengan una práctica concreta. Pero es evidente que la práctica de las

libertades pasa por el cambio constitucional y por el establecimiento de unas garantías concretas hoy

inexistentes o discriminadamente aplicadas.

5. Es positivo que el Gobierno acepte como hecho importante el problema de los países y regiones que

constituyen el Estado español. La declaración es en este aspecto clave de distensión centralista. Salvo una

minoría enraizada en la vieja intención fascista-centralista, la inmensa mayoría de los españoles han

llegado al convencimiento de que es necesario abrir una restructuración del Estado —bajo formas

federadas o autonómicas— que de ningún modo vaya contra la unidad del Estado.

6. Son positivas también las líneas generales sobre política exterior aunque dentro de unas líneas en

exceso vagas que no permiten percibir sí existen orientaciones nuevas en la acción exterior española. La

viabilidad concreta dependerá de que el cambio constitucional sea efectivo y rápido, ya que la

Interdependencia de Europa democrática y España democrática son indisolubles. Al margen de confianza

europea, especialmente vendrá dado por las transformaciones generales de las actuales instituciones.

7. Las directrices de política económica incluidas en la declaración constituyen el aspecto menos concreto

del discurso.

No se establece ninguna fórmula específica para obtener los recursos necesarios para abordar los

problemas económicos que se mencionan, ni hay una referencia a la indispensable y urgente reforma

fiscal, así como tampoco a la política energética u otros factores.

Está subyacente la amenaza de un nuevo plan de estabilización, similar al de 1959, que, como es de todos

sabido, soportó casi exclusivamente la clase trabajadora intentarlo de nuevo ahora podría tener graves

consecuencias.

8. Finalmente, para seguir e orden del Gobierno, pero que realmente es uno de los primeros puntos, es

positivo que el Gobierno haya recogido el clamor popular sobre la amnistía. Sin, embargo, para que esta

reconciliación nacional sea efectiva, la amnistía debe ser no sólo política, sino también sindical y sin

limitaciones.

Si los hechos clarifican las palabras, si las negociaciones se realizan con buen criterio, soy optimista ante

la posibilidad de que el diálogo entra oposición y Gobierno pueda llevar a la instauración de un sistema

democrático en España.

 

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