Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Los hombres y el sistema     
 
 Ya.    04/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Los hombros y el sistema

De don José María Ruíz Ga-llardón, en "A B C":

"Una de las desfiguraciones más graves que puede padecer nuestro sistema político estri-ba precisamente

en tan di-fundida costumbre en los hom-bres los de aquí y los de otras latitudes de confundir la esen-cia

de un sistema político con sus ideas, personalcs a veces, mal o medio conocidas, o con los hechos, de

unos hombres concretos que esporádicamente pueden encarar determinadas jefatutas. Es verdad que el

Hombre es el Sistema. Pero só-lo es vcrdad si está escrito pre-cisamente así: Hombre y Sistema, con

mayúsculas. Lo que no es cierto es que los hombres concretos y determinados que en un momento o lapso

histórico ejercen el poder en distintos cargos a mayor o menor nivel sean el Sistema. Y mucho menos si el

sistema es y se dice democrático, porque entonces los que ejercen el poder repressentar a los subditos y

como tales representantes -sólo por ese concepto- están "apoderados", ese decir, tienen "poder" para

realizar actos que obligan a esos mismos representados" "Que un determinado gobernante lo haga mal o

lo haga bien quiere decir que habrá o no de revocárslepor quien corresponda en el mandato

conferido. Pero, mucha atención, esos posibles actos de mal gobierno, esos errores, que en politica

siempre se pagan, noquieren decir, por su sola existencia, que el Sintema sea radicalmente mala y vitando;

no quiere decir que la existencia de, actos

equivocados tenga que viciar las premisas o principios del Sistema. Estos principios pueden contenery

de hecho a juicio de quien esto escribe, los principios que inspiran nuestra convivencia constitucional lo

contienenel germen de otra mucho mds amplia gama de posibles actos más acercados en orden a la

consecución del Bien Común. El tema es, pues, saber elegir los hombres concretos que en la hora

presente española, europea y mundialno sobando en la hora de años pretéritos, ni con la vista puesta sólo en

países que no son el nuestrosepan concretar y ejecutar en actos de mando las posibilidades todas que

encierran nuestras Leyes Fundamentales. Se escrito todas con intención, porque entiendo que precisamente

el sentido de aquellas disposiciones es representativo y democrático, y apartarse de ese sentido

equivale a desviar el poder.

Apurar, pues, la imaginación para obtener de nuestras Leyes Fundamentales, actuadas por hombres

adecuados, responsables y, permítaseme el neologismo, respondedores de sus actos, es la tarea de

nuestra hora, A los que no sirvan, agradecerles los servicios prestados. Y a los que por mil y una razones,

a veces no todas ellas confesables ni mucho menos, quieran combatir al sistema, aceptarles la batalla en

todos los terrenos dialécticos y prácticos. Pero a los hombres que sepan obtener de nuestras leyes las

consecuencias lógicas en ellas contenidas, estando a la altura de los tiempos, a esos llamarlos sin demora

porque les acompañará el éxito y alcanzaran en lo posible la sonado meta del Bien Común."

 

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