Colegios profesionales: creo que el anteproyecto será retirado     
 
 Informaciones.    24/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Colegios Profesionales:

«Creo que el anteproyecto será retirado»

Las declaraciones hechas a comienzos de esta semana por el subsecretario de la Presidencia, señor

Romay, en el sentido de que el anteproyecto de ley de Colegios Profesionales es susceptible de reforma y

que «no se intenta limitar la vida de los Colegios profesionales», amainó un tanto la tormenta

desencadenada por el proyecto entre los profesionales. La posición de los Colegios no ha variado, pero

tras las declaraciones de Romay se observa una mayor posibilidad de entendimiento con el Gobierno

—¿CUAL ES EL SENTIE DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES TRAS LAS DECLARACIONES

DEL SUBSECRETARIO DE LA PRESIDENCIA, Y CUALES SON AHORA LAS EXPECTATIVAS

PARA EL ANTEPROYECTO?

El decano-presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid, don Antonio Vázquez de Castro, responde:

«Creo francamente en este momento que el anteproyecto de decreto será retirado por parte del Gobierno.

Es lógico que asi sea, ya que todos los Colegios profesionales, unánimemente, lo han rechazado y han

solicitado su retirada por considerarlo totalmente inservible para un diálogo negociado con la

Administración, además de innecesario.

Conviene explicar que esta postura de los Colegios no ha obedecido a ninguna intransigencia de origen,

sino que ha sido motivada por la defectuosa estructuración —tanto conceptual como jurídica— del

anteproyecto que les ha sido presentado.

Es incongruente pensar que precisamente cuando los Colegios profesionales empiezan a ser mecanismos

de dinamización del país, engranando sus objetivos primarios gremiales o profesionales en más amplias

metas de función social y servicio a la comunidad, sea precisamente el Gobierno —el cual debe velar por

la potenciación o al menos por la permisibilidad de esta realidad evidentemente positiva— el que coarte

la misma hasta limites que hagan pensar en su práctica disolución.

Por otra parte, nos ha producido una honda preocupación constatar la posibilidad de que se elaboren,

dentro de alguna parcela de la Administración, anteproyectos de disposiciones tan deficientes como

perjudiciales para el desenvolvimiento de la comunidad entera. En este sentido se echan de menos

mecanismos de control más eficaces dentro de la propia Administración que eviten el grave quebranto

que a la actuación general de la misma producen estas iniciativas.

Una sola cosa ha tenido buena, sin embargo, el anteproyecto: ha producido, sirviendo de catalizador a

expectativas que ya se evidenciaban, la primera integración histórica de todas las corporaciones

profesionales en un sentido socialmente muy responsable, hecho que nos parece de una importancia

extraordinaria.

Poniéndome en el supuesto —que repito espero no se produzca— de que el anteproyecto siga adelante y

llegue a convertirse en norma impuesta, le diría que el panorama se ensombrece hasta límites que no

alcanzo a definir. Sería —en mi opinión— un gravísimo error político, y las consecuencias del mismo,

imprevisibles. Conduciría a un enfrentamiento claro de la Administración con las clases medias del país

—en las que están implicados más directamente los diversos profesionales— y que han venido siendo

tradicionalmente estamentos de fuerte estabilidad y equilibrio dentro de la sociedad. Enfrentamiento que,

además de innecesario, produciría inevitables perturbaciones en el seno de la misma, sin beneficio

aparente alguno.»

 

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