Autor: Massip Izábal, José María. 
   Importantes pedidos a la industria española  :   
 Las ventas en la III Feria Internacional de Nueva York se elevan a cerca de nueve millones de dólares. 
 ABC.    02/06/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. MARTEs 2 DE JUNIO DE 1959.

IMPORTANTES PEDIDOS A LA

INDUSTRIA ESPAÑOLA

Las ventas en la III Feria Internacional de Nueva York se elevan a cerca de nueve

millones de dólares

HAY ALGUNAS OPERACIONES, ESPECIALMENTE EN TEJIDOS Y CONFECCIONES, PENDIENTES DE CONFIRMACIÓN

Washington 1. (Crónica telefónica de

nuestro corresponsal.) Si las operaciones

que han quedado pendientes de confirmación entre los expositores españoles y sus

compradores extranjeros en la III Feria

Internacional de Nueva York se llevan a

efecto, la cifra de ventas españolas en la

misma alcanzará los nueve millones de

dólares, una de las más importantes de

la Feria.

Más que nada, la confirmación de dicho pedidos pendientes depende de la

capacidad de producción de la misma industria española.

Las ventas en firme, comprendiendo las

hechas directamente al público, operaciones concertadas y contratos a servir en

el curso del presente año, ascienden a la

suma de 4.564.785 dólares, casi 800.000 dólares más que en la Feria del año pasado.

Las operaciones pendientes de confirmación, especialmente en tejidos y

confecciones, dependen, como digo, de la capacidad

de producción de la industria. Dichas operaciones que han de confirmarse

ascienden, en cifras redondas, a unos cuatro

millones de dólares más.

Ello es un índice muy elocuente de lo

que podría hacer la industria española de

exportación si dispusiese del utillaje y

las facilidades de producción indispensables para competir en los mercados

internacionales, porque el mismo se refiere

no a productos agrícolas de la exportación

clásica española, sino a productos industriales, nuevos en los mercados, como

tejidos, confecciones, géneros de punto, impermeables, calzado, azulejos, bicicletas,

etcétera.

He aquí algunas de las cifras: bicicletas 561.000 dólares; azulejos y cerámica,

300.000; tejidos de lana, 500.000; confecciones de niño, 400.000; impermeables y

confecciones de caballero, 450.000; artículos de cuero, 300.000; escopetas de caza,

141.000; calzado, 85.000: ficheros de metal, 100.000; flores artificiales, 375.000

Este año la participación española ha

sido una de las más nutridas de la Feria.

Concurrieron 216 empresas, distribuidas

en 81 "stands", montados en los cuatro

pisos del Coliseo neoyorquino. Los expositores se clasificaban entre las llamadas

cinco operaciones especiales, a saber: manufacturas varias: Guipúzcoa, Barcelona,

Madrid, Valencia y Bilbao. La inversión

total de divisas para la Feria ha sido de

170.000 dólares. El alquiler de espacio en

el Coliseo, costeado por el Ministerio de

Comercio, ascendió a 42.000 dólares; el

costo de montaje del pabellón nacional

fue de 17.000; el de los "stands" donde

se presentaban los grupos de expositores,

12.000 dólares. El beneficio neto, pues, ha

sido brillante y prometedor.

En Estados Unidos existe en este momento una orientación muy marcada hacia los productos extranjeros en el grado

que hacen posible las medidas proteccionistas de la industria nacional. Ello se

debe, por encima de todo, a los precios.

El costo de la producción americana es

muy alto, y este hecho ha creado en el

país un gran mercado para la competencia extranjera, que va desde los

automóviles hasta los zapatos. El coche y el zápato extranjeros—con su inmensa lista de

productos intermedios—, a mejor precio

que los americanos, tienen cada día más

clientes en este país. Naturalmente, en la

industria americana hay una posición defensiva que de vez en cuando se refleja

en los aranceles aduaneros, pero a despecho de ella la filtración extranjera es

notoria y va en aumento. Si América quiere

sostener su papel dirigente en el mundo

económico de hoy, está condenada a producir más barato. Mientras no lo

consiga, no puede cerrar completamente sus

puertas a la competencia exterior, por

fuerte que sea la presión industrial interior. La gran industria está tratando de

dar la batalla en el mismo terreno, y ello

se comprueba, por ejemplo, en los automóviles, pero están por ver los resultados

reales de la operación. Dos grandes plantas automovilísticas, la "Nash" y la

"Studebaker", están produciendo ya con mucho éxito coches pequeños y económicos; a

fin del corriente año los tres grandes de

Detroit, "Ford", "General Motors" y

"Chrysler", lanzarán sus nuevos modelos

pequeños al mercado. Los monstruos de

150 caballos, con su terrible gasto de mantenimiento y combustible y su dificultad

de manejo en las ciudades, están cansando al país, que se va al coche pequeño y

barato. A partir de julio los jefes de departamento del Ayuntamiento de Nueva

York, por ejemplo, por disposición del

alcalde, tendrán que abandonar sus grandes "Cadillac" y moverse por la ciudad en

coches pequeños, por un imperativo, de

economía y otro de espacio.

Este es, pues, un momento propicio en

Estados Unidos para las industrias españolas de exportación. A condición de una

política de cambios realista y de unos sistemas de exportación adaptados a la

realidad internacional, ciertos tipos de la

producción española podrían, y pueden,

competir fácilmente en este país, como se

ha demostrado en la III Feria de Nueva

York.

Cuando se celebró el "Día de España"

en la Feria el embajador. Sr. Areilza, que

presidía los actos celebrados en el pabellón nacional, subrayó, con razón, que

España desea incrementar sus ventas en

Estados Unidos, que oscilaron en el último quinquenio entre los sesenta y los

sesenta y cinco millones de dólares anuales.

"Creemos—dijo el embajador—que esta cifra puede aumentarse considerablemente

si se lleva a cabo una labor conjunta del

Gobierno y los exportadores." En el

mismo acto, el embajador declaró que el

importe de las compras españolas en

Estados Unidos sobrepasó en los últimos tres años los doscientos millones de

dólares anuales, cosa posible gracias a los

diversos cauces de la ayuda americana.

"Para mantener en el futuro este ritmo

de compras—dijo—indispensable, si quiere mantenerse la dinámica de nuestra

economía, hay que aumentar radicalmente

nuestras fuentes de ingreso de dólares.

Para ello hay tres grandes recursos, que

España puede multiplicar en breve plazo:

el influjo turístico, las inversiones de capital extranjero y el aumento de las

exportaciones."

Con su brillante cifra de ventas y contratos para la industria española, la

III Feria Mundial de Nueva York ha demostrado que el aumento de exportaciones

es posible si se lleva a cabo una política

fiscal e industrial realista, adaptada a las

exigencias—y a las oportunidades—internacionales del presente.—José María

MASSIP.

 

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