La Administración camina hacia una normalización del comercio con bases más amplias y generosas  :   
 Discurso del director de Expansión Comercial en la inauguración de la Feria Oficial de la Conserva en Murcia. 
 ABC.    06/09/1959.  Página: 57-59. Páginas: 3. Párrafos: 30. 

Discurso del director de Expansión Comercial en la inauguración de la Feria

Oficial de la Conserva en Murcia

EL MINISTRO SEÑOR GUAL VILLALBI PRESIDIÓ EN TORTOSA

LA APERTURA DE LA FERIA DE MUESTRAS

Murcia 5. En representación del ministro de

Comercio, señor Ulkistres, el director general

de Expansión Comercial, don Manuel

Quintero, ha presidido, a primera hora de la

noche, el acto de inauguración de la Feria

Nacional de la Conserva. Asistieron a la

ceremonia el director general de Ferias y

Exposiciones, 1). Manuel Fuentes; el jefe

nacional del Sindicato de Frutos y Productos

Hortícolas, señor Gutiérrez Cano, y todas

las primeras autoridades locales y

provinciales, asi como numerosas

personalidades del comercio, la industria y

la banda de la provincia murciana.

IMPORTANCIA DEL CERTAMEN

El recinto comprende 45.000 metros

cuadrados y el valor de las instalaciones asciende

a más de treinta millones de pesetas. A

más de cien millones se eleva el valor

de la maquinaria que se exhibe en el certamen.

Desde la plaza central, las autoridades se trasladaron a la balconada del

pabellón número uno, desde donde el prelado de la diócesis, doctor Sanahuja,

bendijo las instalaciones de la feria. Desde

dicho emplazamiento se contempla todo el

panorama de la exposición, que tiene por

fondo la vega murciana. Terminada la bendición, pronunciaron unas palabras el

presidente del Comité ejecutivo de la Feria,

don Adrián Viades; el alcalde de la ciudad,

don Antonio Gómez Jiménez de Cisneros;

el comisario de la Feria Nacional de la

Conserva, D). Miguel López Guzmán, quien

pidió que, a partir del próximo año el

certamen tenga carácter internacional, ya

que la vega murciana, junto con las de la

Rioja, Navarra, Aragón, Cataluña, Levante

y Extremadura serán, en un futuro, y no

muy lejano, la mayor zona conservera de

Europa.

DISCURSO DEL SEÑOR QUINTERO

Después de unas palabras de contestación,

el director general de Expansión Comercial

pronunció un discurso en el que dijo entre

otras cosas: "Al acudir en nombre del

ministro de Comercio a inaugurar esta

segunda Feria Oficial de la Conserva de

Murcia, deseo traeros, ante todo, su saludo

cordial y la constancia de su presencia

espiritual en este acto. Imposibilitado de

venir a estar entre vosotros, por

encontrarse absorbido por quehaceres

inherentes a la nueva etapa económica que

estamos comenzando, y a cuyo advenimiento en tan importante medida, él ha

contribuido, me confia hoy su representación, dándome con ello el honor y la

satisfacción de estar entre vosotros y de

poderos dirigir unas breves palabras en

este acto solemne de la inauguración.

Cuando se acude a una Feria, como la

presente de Murcia, se ve en ella latiendo,

junto con la preocupación, del Ministerio

de Comercio por su desarrollo y prosperidad el impulso de la industria española,

la apetencia y la curiosidad del consumo

y como nexo entre ambos, la presencia

ineludible del comerciante, alma del movimiento mercantil de una nación y

exponento quizá el más vivo y real de su

progreso económico. Si es cierto que determina dos índices de consumo o de

producción, como el acero, el cemento, ciertos

productos alimenticios o industriales, dan

idea de la mayor o menor prosperidad de

un país, también es cierto que el número

y la calidad de sus comerciantes, su técnica y energía, sus valores éticos o

profesionales, pueden también ser un índice

expresivo de lo que el país en el orden

económico representa.

DEFINICIÓN DEL COMERCIANTE Se

define al comerciante como un intermediario entre el productor y el

consumidor; pero es algo en realidad, superior a un intermediario, ya que el

comerciante participa tanto de las peculiaridades del productor como de las del

consumidor. Y esto acontece tanto en comercio exterior como en comercio

interior. El industrial, el agricultor o el minero no producen, en términos generales,

por instancias de esa cosa vaga y amorfa

que es el consumo, sino para atender a

esos demandantes precisos, exigentes y

apremiantes que los comerciantes son. A su vez, los consumidores no requieren

directamente al productor, sino que lo hacen a través del comerciante, como si él mismo fuera

productor. No es, pues, el comerciante mecanismo que actúa como mero tránsito entre la

producción y el consumo, sino que participa de ambas fases económicas y, a veces, se

identifica con una y otra o con ambas. Es el comerciante, cuando menos, un procurador

caracterizado de la producción y del consumo y pieza indispensable en el mecanismo

económico, en tanto ese mecanismo mantenga un mínimo de espontaneidad .y libertad. Sólo

desaparece el comerciante cuando esas cualidades de la economía natural se oscurecen por

un Estado de tendencia socialista quiera sustituir producción y consumo por sus actividades

estatales, cuya relación también desea se haga a través del propio Estado, que, al

ejercerla, usurpa la función comercial, torciendo y desfigurando todo el proceso

económico, con las tristes consecuencias que hoy nos muestra la economía de ciertos países

que se han colocado al margen de la libertar occidental.

PIEZA FUNDAMENTAL DEL MECANISMO ECONÓMICO

Salvo en la concepción socialista de la economía, el comerciante es, pues, una pieza

fundamental del mecanismo económico, y a ella debe mirar el Estado citando quiera percatarse con claridad de las

necesidades de la producción y del consumo y

del juego entre ambas manifestaciones

económicas. Al comerciante debe también

contemplar el Estado cuando se pretenda,

como pretendemos nosotros, engrandecer

las bases de nuestra economía y hacer mayores las cifras de nuestra producción y

más alto el nivel de nuestro consumo.

Y esto, que lo queremos para nuestro

comercio general, habremos de desearlo especialmente para nuestro comercio

exterior, porque, de una parte, sabemos que

nuestra producción exportable tiene un potencial superior al que dan nuestras cifras

actuales de venta al exterior; pero también sabemos que hay que satisfacer, en

medida superior a la actual, la exigencia

de nuestro país para mercancías de consumo directo y para materias primas, intermedias o productos acabados que

nuestra industria reclama cada vez con mayor

exigencia. Ese aumento de nuestro comercio exterior, para el que hemos abierto

las puertas hasta hoy por fuerza entornadas de nuestra importación, nos exigirá

aumentar nuestras ventas al exterior. Para

ello nos apoyaremos, sin duda alguna, en

nuestra creciente producción y en las

medidas que para impulsarla adopta

continuamente el Estado; pero también

nos hemos de apoyar en los medios que

puedan ponerse al alcance de nuestros comerciantes, de nuestros exportadores

especialmente, a los que circunstancias de todos conocidas habían mermado en estos

últimos años la movilidad necesaria.

LA AYUDA A LA ADMINISTRACIÓN

Forzado por aquellas circunstancias, el

agente del comercio exterior, especialmente

el exportador, ha venido comportándose

en cierto modo con falta de naturalidad

económica, refugiándose en la Administración estatal y acudiendo a ella

para obtener ventajas de sistemas cambiales con lo que "suplir en ocasiones lo que

su solo esfuerzo es deseable le brinde en el

futuro. Y así, se había desnaturalizado la

función y la acometividad comercial el

ingenio y el esfuerzo frente a los mercados, la lucha por los más económicos

precios de compra y de venta, la competencia

en calidades y todo lo que, en resumen,

caracteriza al comerciante, que se sustituyó

por un esfuerzo en obtener concesiones de

la Administración. No se visitaban en

medida suficiente los mercados exteriores

ni se mantuvo en ellos una organización

propia propagadora de la producción

interior y orientadora, y su colocación en

esos mercados; no se intentaba asegurar el

precio; no se vinculaba la dignidad del

comercio a la calidad de los productos que

se servían o se demandaban; no se

contemplaba la actividad comercial como

un esfuerzo largo, de toda la vida de

padres a hijos, sino como una coyuntura

de fugaces actos, y para los que se quería

tener diario y seguro beneficio sin

posibilidad de quebranto los

comerciantes—o una parte de ellos—tendían a convertirse en una especie de

agentes del Estado con comisión garantizada. Tendían también a que el esfuerzo

del comercio privado lo realizase en parte

sustancial la Administración. Si los costos

interiores se elevaban, no iba el exportador

a frenarlos, sino a que la Administración

enjugase con arbitrios varios esa elevación.

Si los precios de la concurrencia extranjera,

bajaban no iba tampoco a la lucha con

mayor o menor sacrificio, sino que prefería

forzar a la Administración a que con sus

medios le compensase el desnivel. Dentro de

este clima nació un comerciante especial,

que entendía su actividad como una pura

dialéctica con la Administración, con la que

polemizaba y regateaba concesiones en una

lucha que entendía era más fácil que la que

debiera entablar con los mercados, los

clientes o los productores. Y estos

comerciantes ocasionales o de coyuntura no

es lo malo que procedieran así, sino que

arrastraron a los comerciantes tradicionales

y genuinos, a los que intentan ejercer con

pureza la actividad mercantil mediante la

técnica, el esfuerzo, que son

características de los que con

responsabilidad y legitimidad pueden

merecer el nombre de comerciantes.

NO ES FÁCIL HACER DESAPARECER HÁBITOS VICIOSOS

¿Es ésta acaso una actitud del comerciante que a él sólo puede imputársele?

Ciertamente que no. Un cúmulo de circunstancias creó un clima propicio para que

esta actitud de los comerciantes se manifestase y prospérase. Fue la precaria

situación en que quedó nuestra economía en

la década 1940-1950, como consecuencia

de nuestra guerra primero y luego de la

internacional. Fué, en la década siguiente,

a cuyo fin estamos asistiendo, la forzosa

perduración de una intervención económica y cambiaría que, al mismo tiempo que

intentaba garantizar los deseos de una

mayor demanda interior y satisfacer apetencias de más, altos niveles de vida,

procuraba no exceder de ciertos limites peligrosos el desnivel crónico de nuestra

balanza comercial y de pagos.

Las circunstancias han justificado, en

parte al menos, que algunos de nuestros

comerciantes tradicionales se hayan deformado y que otros, hayan nacido en estos

años a la vida mercantil bajo un signo de

equívoca actividad Es peligroso que una

economía tenga que contrariar por

demasiado tiempo su natural contextura

y cambiar el ritmo espontáneo de su movimiento. Pero toda violencia o torsión

que en los sistemas de comercio se haga

como consecuencia de circunstancias temporales podrá cesar o suavizarse si esas

circunstancias, como actualmente ocurre,

dejan da existir o se modifican. No es, sin

embargo, tan fácil hacer desaparecer hábitos viciosos de quienes en el ejercicio

del comercio desnaturalizaron su función,

convirtiendo su actividad en un trabajo de

forzar a la Administración en vez de un

trabajo de forzar a la producción y al

mercado. Y digo que no es fácil si el comerciante no se lo propone y no entrevé

que en la evolución de nuestra economía

hemos entrado con paso rápido en sistemas

y en métodos más abiertos y espontáneos,

en los que no cabe sino el comerciante

puro, el comerciante típico, conocedor de

que su función ha de estar servida por una

responsabilidad, una técnica y una

acometividad que ha de aplicar

exclusivamente a la producción y al consumo, con olvido de su lucha con la

Administración; y a veces contra la Administración, porque ésta, deseosa del bien

común y acomodada a circunstancias, hoy

por fortuna bien diferentes, camina, más

que a una, intervención, a una normalizacíón del comercio con bases amplias y

generosas, que son permitidas por el desarrollo de nuestra economía en estos

últimos veinte años, por nuestra implicación actual en esferas de comercio más

amplias y por una posibilidad y una necesidad de hacerlo, de que son prueba las

recientes medidas de liberalización.

CONTINUARÁ LA VIGILANCIA ATENTA DEL ESTADO

Ciertamente que en la progresión de

nuestro comercio exterior hacia fórmulas

liberales no habrán de desaparecer los problemas ni tampoco la vigilancia atenta del

Estado para ellos y para, las medidas que

lleven a las mejores soluciones. Los problemas en comercio exterior son siempre

cambiantes y el Estado, a quien corresponde regularlos, tendrá siempre que

intervenir, como interviene permanentemente

en todos los países, aun en los más decididamente refugiados en una política

liberal. Será en ocasiones la mayor o menor escasez de artículos de consumo que

nos fuerce a una política determinada de

importaciones; será, en otras, el endurecimiento de una competencia para

nuestros productos en los mercados exteriores, que nos aconseje medidas de impulso

o estímulo de nuestras ventas; será, quizá,

la necesidad de garantizar que los productos de estas ventas no tengan

desviaciones contrarias al bien común, y acudan

en su justa totalidad y con justa rapidez

a engrosar el acervo de nuestras divisas

con las que atender pagos de mercancías

o bienes que todos necesitamos. Serán mil

problemas, en definitiva, que la Administración tendrá siempre que cuidar y

regular, pero en cuyo cuidado y regulación

el comerciante se quiere que pueda actuar

más libremente, desentendido del esfuerzo

al que hasta hoy, en gran parte, se ha

venido polarizando para dejarle en sus

puros términos de entusiasmo, técnica y

enérgica actividad entre la producción y

el consumo, que él mismo puede favorecer

y mejorar en gran medida.

NECESIDAD DE LA ACTIVIDAD

COMERCIAL

Es deseable para todos que el comerciante, que hasta hoy sólo en cierta

medida era responsable de manifestaciones

como ésta de la Feria de Murcia, sea en

el futuro responsable en su totalidad de

éstas y de otras manifestaciones, que estoy

seguro surgirán cada vez con mayor impulso y volumen en el ámbito nacional, al

calor de las circunstancias que se derivan

del nuevo sistema económico en que hemos entrado. Es necesario que al calor de

ellas pueda el comerciante volver a su

pura actividad impulsadora y estimuladora

de la producción y del consumo, considerando a la Administración no como hasta

ahora la ha considerado, sino como al ente

tutelar y creador de normas muy generales

y simples, vigilante ciertamente de todos

los problemas, pero dispuesto a participar en

ellos más que con la forzosa minuciosidad

interventora de años pasados, con la

amplia misión cooperadora en la que, sin

perder sus prerrogativas de dirección,

pueda dejar en libertad al comerciante de

emplear su responsabilidad en la función

que le es propia y específica.

PRIMERAS CONSECUENCIAS DE LAS

NUEVAS MEDIDAS ECONÓMICAS

Y aquí, en Murcia, ante esta Feria de

la Conserva, ¿cómo se entrevé el nuevo

cambio de orientación económica? Por

parte del Estado, vosotros, fabricantes y

exportadores, ya lo veis. Primeramente,

con un cambio monetario alineado con el

internacional que os permitirá acudir a

los mercados exteriores con vuestras conservas con la dignidad y la seguridad del

que acude a ellos con armas seguras, iguales a la competencia, y no con artificiosos

temporales y prestados arbitrios cambiales

de efímera duración y eficacia. Con una

materia prima, como la hojalata, ya por

fortuna liberalizada en su importación y

que, aun a costa de los sacrificios que

puede imponer una excesiva y quizá superfua demanda para ciertas atenciones

no vitales, se ha querido poner generosamente en manos del exportador de

conservas hasta que el progresivo avance de

nuestra industria interior no nos dé solucionado el problema del total

abastecimiento. Con una liberalización de la importación de piezas y repuestos de las

máquinas para la conserva, hasta ahora

restringida. Con unos cupos de importación de maquinaria conservera para

nuestras Ferias internacionales, Que aún no

exhibidas en su totalidad en esta Feria

por dificultades de tramitación, que en el

futuro serán totalmente eliminadas, irán

rápidamente a instalarse en muchas de

vuestras fábricas.

PREOCUPACIÓN DEL CONSUMIDOR

POR LA PRESENTACIÓN

Y en cuanto a orientación ya estímulo

estatal, ahí está, en esta Feria que vamos

dentro de unos minutos a recorrer, ese

"stand" que ha montado la Dirección General de Expansión Comercial para

exhibir ante vosotros una colección de envases

de conserva extranjeros y nacionales que

revelan una preocupación del mundo

consumidor por la presentación, por la

envoltura exterior del alimento conservado.

Os lo muestra el Ministerio para estimularos en soluciones de problemas

estéticos de presentación de vuestros productos,

hoy problemas que están, en el mercado

exterior y también en el interior, tan necesitados de adecuada solución como los

de la conserva misma. Ciertamente fabrica

España calidades inmejorables de conserva con que acudir a los mercados

extranjeros, pero ciertamente también necesita

esa calidad ir prestigiada y recomendada

por su presentación exterior. Con el intento de orientaros a todos se presentan

esos muestrarios por el Ministerio. Con el

mismo intento de orientación y estímulo,

el Ministerio os dará cada día en mayor

medida, datos, precisiones, sugerencias de

todo tipo. Está montado para ello y se

complementarán sus medios hasta donde

vuestras necesidades lo exijan Esa es la

orientación y la ayuda que quiere prestaros el Ministerio de Comercio. La de

haceros conocer las condiciones y exigencias

de cada mercado; la de informaros sobre

facilidades o dificultades de los mismos;

la de comunicaros las coyunturas que en

cada momento ofrezcan los mercados o las

dificultades o riesgos que en ellos puedan

presentarse; la de deciros el nombre y la

solvencia de un importador extranjero; la

de velar por vuestro mejor precio; haciéndoos conocer el de la competencia; la

de ayudaros en la busca de, un representante; o de una rebaja fiscal necesaria, o

de un crédito para exportación, o de la

solución de una reclamación ante el extranjero...; la de daros cuento esté en su

mano, en un verdadero deseo de cooperar

con vosotros, pero dejando que las leyes

económicas de cambio, oferta y demanda

se cumplan con espontaneidad, sin que

vosotros deseéis torcerlas, sino utilizarlas

en vuestro provecho, poniendo de vuestra

parte el ingenio, la acometividad en los

mercados, la seriedad en las transacciones, la constante mejora de los productos.

Con esta cooperación de esfuerzos estatales y privados, y continuando

progresivamente en la liberalización ya iniciada de

vuestro comercio, estamos todos seguros de

que la economía de la amplia y rica región

de la que Murcia es cabeza y la de toda la

industria conservera española se engrandecerá, y esta Feria Nacional de la

Conserva será, en sus renovaciones anuales,

exponente de una de las actividades económicas más pujantes de nuestro país.

En nombre de S. E. el Jefe del Estado

declaró inaugurada la II Feria Oficial de

la Conserva de Murcia."

VISITA A LAS INSTALACIONES

Después, las autoridades y personalidades recorrieron las instalaciones de la

exposición. Iniciaron su visita en el pabellón

de la Dirección General de Expansión Comercial, montado para exhibir distintas

muestras de envases y embalajes para las

conservas, todos del tipo más moderno,

aportaciones de Suiza, Holanda, Suecia,

Gran Bretaña, Portugal y Bélgica. Seguidamente, visitaron el pabellón del Grupo

Nacional de la Conserva, del Sindicato Nacional, de Frutos y Productos Hortícolas. En

éste se encontraba el jefe nacional del

Sindicato, que recibió a las autoridades.

En el recinto se recoge todo el muestrario

de los fabricantes y pueden verse aportaciones de dicho Sindicato, del Instituto

de Investigaciones Agronómicas, etc. En

el pabellón están representadas ocho provincias españolas; la Cámara de Comercio

de la Rioja, con sus 56 fábricas, con

conservas vegetales y cárnicas de sus 125

fábricas; los 165 fabricantes conserveros

de pescado y salazones del Cantábrico del

grupo "Operación C-P. 3", con las variantes de conservas de Asturias,

Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, cuyas exportaciones, en el pasado año, representaron

un valor de 976.942 dólares. También se

exhiben conservas de pescado de Pontevedra

y La Coruña en régimen de cooperativa.

Por su parte, el Instituto de Orientación y

Asistencia Técnica del Sudeste de España,

organizado por el presidente de la

Diputación, D. Antonio Reverte, exhibe

material ciéntífko, gráficas y una revista, un

ejemplar de la cual fue entregado a las

autoridades y personalidades.

El certamen estará abierto hasta el próximo día 20 de septiembre.—Cifra.

 

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