Inauguración de la XIX Feria Nacional de Muestras de Zaragoza. 
 Palabras del director general de Expansión Comercial  :   
 Una mayor libertad de nuestras economías. 
 ABC.    07/10/1959.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

Palabras del director general de Expansión Comercial

UNA MAYOR LIBERTAD DE NUESTRAS ECONOMÍAS

El director general de Expansión Comercial pronunció en el acto inaugural de la Feria de Muestras un

discurso, en el que, entre otras cosas, dijo: La Feria de Zaragoza, como todas las demás, no es ni puede

ser otra cosa que la conjunción de una producción, de un comercio y de un consumo justificado.

La injustificación de cualquiera de esas tres fases económicas produciría una feria antinatural, una

exhibición anormal que ni tendría razón por sí misma ni por el aliento que intentamos prestarle.

Hemos vivido hasta hace poco una larga etapa de necesidades, de reconstrucción de nuestro parque

industrial y de restauración de nuestro agro; de urgencias de igualar o acercar producción a consumo,

atendiéndolo con medios forzados o escasos, a veces de excesivo sacrificio, ante la indiferencia o

incomprensión extranjeras; de una demanda de nuestro mercado en ocasión desproporcionada a nuestros

medios naturales; de una producción de nuevos bienes, a veces con medios o técnicas insuficientes, para

suplir con ellos la falta de importaciones. Determinados sectores de la producción, del consumo o del

comercio empezaron a mostrarse carentes de la plena justificación. Y cuando esta plena justificación falla

en alguna de ellas es necesario intervenir, o intervenir justamente, como acaba de hacerse ahora, para

garantizar una mayor libertad de nuestra economía, una soltura mayor de sus elementos.

Plena justificación exige, en primer lugar, nuestra producción. Producir con plena justificación quiere

decir "acomoda" producción a consumo, pero también a posibilidades inversoras de un ahorro, a precios

de línea internacional a garantias posibles de materias primas nacionales y de mano de obra

suficientemente productiva, o a posibilidades de nuestra balanza comercial y de pagos en cuanto a

servicios o bienes que se hayan de comprar al extranjero. Producir con plena justificación quiere decir

apoyarse en una capacidad duradera de mercado consumidor y sustentarse sobre una capacidad inversora

sana o sobre prudentes y normales recursos crediticios, capaces de ser enjugados por la propia marcha de

la producción.

La plena justificación económica del consumo no está determinada por una mera apetencia y deseo, sino

por la posibilidad de satisfacerla dentro del marco económico en que se vive y de pagarlo con medios

propios, de disponibilidad presente o de futuro garantizado. Al igual que en la producción y en el

consumo, debe buscarse en el comercio una plena justificación económica. Colocado entre una y otro,

debe el comercio ser instrumento proporcionado para servir sus necesidades. Ciertamente que el comercio

es también estimulante y hasta director de la producción y del consumo, y que en este sentido es algo más

que mero intermediario, pero en esta labor de dirección y estímulo, el comercio, para tener plena

justificación, debe contar con los límites que le señalen, a su vez la plena justificación de la producción y

del consumo y de sus legítimos márgenes de crecimiento.

Todos hemos observado que en muchas economías, y en la nuestra por tanto, hay fases del proceso económico que en

ciertos momentos acusan exceso o defecto, desproporción, en una palabra. Son fenómenos naturales

a todo cuerpo vivo como es la economía, y que la nuestra ha sufrido por las condiciones a que nos han forzado las

circunstancias, algunas propias, pero en su mayor parte ajenas, todas ellas siempre por encima de la capacidad de

actuación de dirigentes y dirigidos. Sabíamos que los excesos o los defectos se producían, y mucho se

hizo en tiempo para impedirlos o aminorarlos.

 

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