Ha sido inaugurada la III Feria Oficial Nacional de Muestras de Sevilla. 
 El acto inaugural     
 
 ABC.    08/04/1960.  Página: 37-39. Páginas: 3. Párrafos: 31. 

El acto inaugural

Sevilla 7. El director general de Expansión Comercial, D. Manuel Quintero, presidió a primera hora de la

tarde la aperturade la III Feria Oficial y Nacional de Mues-tras de Sevilla, acompañado del cardenal arzobispo, Dr. Bueno

Monreal; el jefe de la Región Aérea del Estrecho, y ex ministro, teniente general González Gallarza;

general Alcaide, que representaba al capitán general de la Región; alcalde de la ciudad, don Mariano

Pérez de Avala; gobernador civil, señor Altozano, y el comisario de Ferias y Exposiciones Comerciales

del Ministerio de Comercio, Sr. Reyna. Otros lugares de la presidencia eran ocupados por las demás

primeras autoridades sevillanas, los miembros del Consejo Ejecutivo de la Feria y representaciones

diversas. Previamente fueron bendecidas las instalaciones por el doctor Bueno Monreal, ante un altar

instalado en la explanada del Casino.

Inició el acto el presidente del Consejo Ejecutivo de la Feria y de la Cámara de Comercio, D. José

González Reyna, quien puso de relieve la importancia que las exposiciones andaluzas revisten para la

economía de nuestro país, y dedicó una mención especial a la vinculación de los productos andaluces con

América. Después de dar las gracias a las autoridades asistentes y a los expositores, subrayó la adhesión

de todo el Consejo directivo y demás miembros de la Feria Oficial y Nacional de Muestras al Jefe del

Estado, y puso de relieve la decisión de que el actual certamen se convierta en un futuro próximo en Feria

de Muestras Iberoamericana.

Habló seguidamente el alcalde, D. Mariano Pérez de Ayala, el cual dijo que el crecimiento de Sevilla, su

constante auge industrial y la expansión de su comercio, además de su condición como cabeza de una

región que atesora en su suelo grandes riquezas, determinan un espléndido porvenir. Por otra parte, el

Guadalquivir le acerca al mar y al Continente americano, lo que, unido a la vinculación histórica de

nuestra ciudad al Nuevo Mundo, determinan las esperanzas que se han puesto en, esta Feria Muestrario

con vistas al futuro. Terminó sus palabras el alcalde haciendo expresión de lealtad al Jefe del Estado.

Discurso del director general de Expansión Comercial

EN 1960 AUMENTARÁN NUESTRAS EXPORTACIONES

A continuación, el director general de Expansión Comercial pronunció un discurso en el que, después de

hacer una breve referencia al nuevo programa de ordenación económica, pasó a tratar de la exportación, y

dijo que, en primer lugar, aparece como extraordinariamente exigua. El pasado año 1959 obtuvimos una

cifra total de exportación de productos de 516 millones de dólares. Fue la cifra mayor de nuestro

postguerra. Mayor será aún la que obtengamos en este año de 1960 para el que esperamos llegar, y aún

sobrepasar, los 600 millones de dólares. Pero aún esta cifra, que supondría un 40 por 100 de aumento

sobre las de hace diez años, es una cifra baja, bajísima. Refiriéndonos a la de 1959, por operar con datos

seguros y no con esperanzas, vemos que su cifra sólo representa entre un 6 y 7 por 100 de la cifra de renta

nacional. Guardan o deben guardar una estrecha relación las cifras de renta nacional de un país y las de su

exportación. A renta alta deben corresponder, en líneas generales, exportación alta y contrariamente.

Pues, bien, en una comparación de los dieciocho países de la O. E. C. E. más Canadá, es decir, de 19

países, se cumple la proporcionalidad entre renta nacional y exportación en casi todos pero no se cumple

en España. Mientras es el 6 ó el 7 por 100 nuestra exportación respecto de nuestra renta nacional, ese

porcentaje es el 40 por 100 en Holanda y entre el 15 y el 35 en casi todos los países europeos.

Expresiva es también la cifra de nuestra exportación "per capita", es decir, la cifra en dólares de la exportación

total que corresponde a cada español por año. En tanto que Dinamarca, Bélgica y Suiza están en los alrededores de 300 dólares por

habitante y año, ocho países entre 200 y 300 dólares y cinco más entre 50 y 100, España sólo da una cifra

inferior a 20 dólares por habitante y año: entre 19 países ocupa España el lugar décimo-octavo.

En la composición de nuestra exportación pondera excesivamente la proporción de minerales, frutos y

productos primarios o de escasa transformación. La exportación de productos verdaderamente industriales

representa sólo en 20 por 100 de nuestra exportación.

El destino de nuestra exportación está poco diversificado. Del total de nuestra exportación, va a Europa

más de un 57 por 100. Sólo entre Alemania e Inglaterra se absorbe casi el 30 por 100 de nuestra corriente

exportadora. Fuera de Europa es Estados Unidos el país al que exportamos mayor porcentaje, el 12 por

100 aproximadamente. Descontando, pues, Estados Unidos y la Europa de la O. E. C. E., sólo queda un

30 por 100 de nuestra exportación que va a Centro y Sur de América, al Medio y Extremo Oriente, al

Continente africano y a la Europa del Este, justamente a los mercados que tienen una mayor aptitud y

capacidad para consumir nuestros productos.

MODIFICACIÓN DE NUESTRAS EXPORTACIONES

¿Cabe esperar una modificación sustancial y rápida del volumen de la composición, y del destino de

nuestra exportación?. Fundamentalmente puede decirse que sí.

En orden a nuestro volumen, es cierto que dependeremos siempre en parte de la naturaleza de nuestro

suelo y del régimen climatológico para las exportaciones de productos agrícolas, pero en primer lu-gar

estos productos tienen la tendencia a fijarse en zonas seguras, esquivando los riesgos de heladas, por

ejemplo, a lo que contribuirá sin duda la protección de una técnica agrícola más depurada. En segundo

lugar nuestro agricultor va sabiendo mejor cada día que la defensa de sus intereses están, no en producir

cantidades elevadas de frutos mediocres, sino cantidades justas de frutos de alta calidad. Frente al

crecimiento de cantidad de nuestra naranja, por ejemplo, en los últimos veinte años hay que confesar que

ha sido mayor la mejora de nuestra calidad, y que aún puede modificarse sustancialmente el cultivo de

nuestra huerta de agrios hasta eliminar de ella un 25 por 100 de producción no apta para los mercados

exteriores, Un plan posible de transformación de nuestra huerta de frutos cítricos realizado en cinco ó

siete años, aumentaría en más de un 20 por 100 el valor de esos frutos de exportación. Calidad, calidad es

lo que debemos perseguir para nuestra exportación agrícola.

Nuestro agricultor, que fue capaz en pocos años de crear, de la nada una producción algodonera ya muy

cuantiosa, lo será igual de hacerlo con nuevos cultivos de exportación segura y rentable, y no es excesivo

pronosticar para nuestra exportación agrícola, en pocos años, un aumento cuantioso que quizá pueda

llegar a un 30 por 100 del valor actual.

SALIDA DE LOS PRODUCTOS INDUSTRIALES

Nuestra minería es la que, en general, presenta una menor elasticidad para la exportación. Pero su

desviación hacia consumos básicos internos o hacia una metalurgia más rentable, que pueda transformar

exportaciones elementales en exportaciones acabadas o evitarnos importaciones cuantiosas, es signo

alentador de nuestra transformación económica que la baja de exportación en ciertos minerales se

traduzca en la producción y hasta en la exportación del hierro y acero de zinc, de ácido sulfúrico o de

artículos índustriales metálicos o químicos es un proce-

dimiento, quizá el mejor, de aumentar nuestra exportación por la suma de valor añadido que la

transformación supone.

Nuestra industria está empezando realmente a ser exportadora. A un ritmo rapidísimo aumentan de uno a

otro año, en estos más recientes, las cifras de ventas al extranjero: máquinas-herramientas, calzados,

herramientas industriales, camiones y motores, perfumería, tejidos, conservas, marroquinería, muebles,

artesanía, libros... Y hasta en la industria pesada, en los barcos por ejemplo, tenemos cifras recientes y

bien cuantiosas por cierto. Barcos pesqueros, de pasajeros y de carga, algunos de importante tonelaje para

Paraguay, Argentina, Brasil y Pakistán.

LA PROTECCIÓN ESTATAL No deja el Ministerio de Comercia, ni deja en general la Administración,

qué el impulso de nuestra industria y de nuestro comercio sean fuerza desprotegida y desasistida por el

Estado. No puede ni debe el comercio realizarse por el Estado, sino por la iniciativa privada. Pero ella

cuenta hoy con todo el apoyo necesario de la Administración. ¿Cuán es y cuál puede ser? No se

exportarían los barcos si no hubieramos montado el sistema de crédito a la exportación, -que permite que

pagos aplazados del comprador extranjero sean satisfechos de inmediato al constructor, porque sólo de

ese modo puede llevar a cabo la operación. El sistema de crédito a medio y largo plazo está beneficiando

ya no sólo a la exportación de barcos, sino a la maquinaria de todo tipo, y beneficiaría a cualquier

exportación en que sea uso internacional de pago aplazado por tiempo superior al que la Banca puede

financiar. No hacemos en eso sino lo que hacen los demás países industriales del mundo.

Y como los demás países iremos a la desgravación fiscal en beneficio de ciertos productos de

importación, y se favorece-rá la concentración industrial que ya espontáneamente ha empezado en

algunos sectores del norte. Y se simplificarán y estimularán los sistemas de admisión e emportación

temporal y el de reposición de materias primas para que la exportación pueda contar con las materias pri-

mas o elementos indispensables, a precio internacional y sin gravamen aduanero. Y continuará la

liberalización de las importaciones, hoy ya en un porcentaje de cerca del 60 por 100 de lo que supuso

nuestro comercio en 1950. Y se cuidará el régimen de inversiones para que, tanto las que se hagan en

divisas como las que se hagan en pesetas, vayan a beneficiar a las industrias de más rendimiento expor-

tador. Y se seguirá ayudando a los exportadores a concurrir a Ferias internacionales, en dos de las cuales,

en un solo país, el año pasado, por ejemplo, vendieron los exportadores españoles productos manu-

facturados por cerca de de millones de dólares. Y seguiremos, en fin, en unión estrecha con Cámaras de

Comercio y con Sindicatos para que el exportador pueda trabajar directamente con la Administración,

hacerla partícipe de sus deseos y apetencias y recoger de ella las orientaciones, la información y los

estímulos que la Administración tiene interés en dar para compartir con la iniciativa privada la res-

ponsabilidad y el fruto de esa empresa nacional que es hoy la exportación.

"EL EXPORTADOR, NUESTRA MAYOR PREOCUPACIÓN. Hoy es el exportador nuestra mayor preocupación y nuestra mayor urgencia. Y la exportación necesita del

agente que la realice del exportador, de ese comerciante que sepa unir sentido del servicio, técnica,

vocación y riesgo. De ese tipo de comerciante hay que confesar que no estamos aún abundantemente

dotados. Es curioso observar como a lo largo de la historia nacional no aparece junto al místico, al

guerrero, al noble o al pícaro, prodigados en nuestra literatura o pintura, los comerciantes y los banqueros,

que reflejan abundantemente las literaturas y las pinturas extranjeras.

Bien es cierto que nuestra contextura económica, entramada con el acontecer histórico, nos llevó a

prescindir del comerciante. Señores distantes, dueños de un

mundo rico y variado, pero asentados en un solar más necesitado que pródigo, condescendíamos con que

manos ajenas nos hicieran el servicio del comercio exterior.

En los años que transcurren desde el 98 hasta la primera guerra mundial, mientras la industria y el

comercio habían surgido potentes en el mundo, seguíamos teniendo en España un juicio para el co-

merciante y el industrial que coincidía con el peyorativo que de ellos tuvo Aris- tóteles.

No podemos nosotros olvidar esa herencia española, pero de señorío y de espiritualidad, junto a ella,

tenemos la realidad acuciante del momento, la obligación inexcusable de levantar nuestra economía hasta

más altos niveles. Esa empresa es noble y elevada porque ni la industria es ocupación bastarda, sino alta y

técnica transformación de materias, algunas veces trascendiendo a prodigio y casi a milagro, ni el

comercio es ruin tráfico si no servicio y aventura nacional, noble y excitante, actividad para la que hace

falta preparación concienzuda y vocación firme.

Pienso especialmente en el comercio de exportación, el que más se parece a la aventura y a la conquista.

No hubo en muchos años en España comerciantes de rango internacional, al menos en número que

justificase la existencia de una clase. No lo quiso así nuestra circunstancia histórica, pero ello no quiere

decir que el comerciante de altura, el traspasador de fronteros y surcador de mares sea una especie que no

dé la raza. Contrariamente, para la aventura y el riesgo, para la conquista que el comercio de exportación

supone, estamos especialmente dotados.

LA HORA DE LA EXPORTACIÓN

Si en las condiciones difíciles en que nos hemos movido estos últimos veinte años, hemos creado una

industria y aumentado un comercio exterior, es por que la raza tiene suficientes energías para en lo

económico crear valores análogas a los que creamos y seguimos creando en lo espiritual. Por eso yo tengo fe

en el futuro de nuestro comercio exportador. En estos últimos veinte años lo hemos hecho posible.

Nuestra labor de ahora, la labor de todos, consiste en hacerlo atractivo.

Fue un orgullo para,Sevilla y para España la Casa de Contratación, contable, ordenadora y estimuladora

de nuestro comercio. Los cartógrafos, los navegantes y los pilotos más insignes del mundo del XVI, para

la Casa o Lonja trabajaron, y de ellos son las cartas de navegación que se suministraban a bajo precio y

aún gratis a los navios. Noble y lícita prima de exportación a los comerciantes españoles de la época. La

Casa de Contratación también suministraba enseñanza náutica en su Escuela de Timoneles. Buen modelo

de labor el de la Casa de Contratación para ser seguido hoy por el Organismo que en España tiene la

responsabilidad de aumentar nuestra exportación. Las técnicas cambian, pero el espíritu es el mismo.

Empieza a sonar la hora de la exportación y a ella, como a un quehacer nacional, deben ir los que estén

preparados. Es preciso saber que lo mismo que una gran industria la hacen los industriales, un gran

comercio de exportación sólo lo hacen los exportadores, por su trabajo, su tesón y sus técnicas. Pero para

hacerlo han de contar con el aliento y la ayuda del Estado y yo quiero decirles, para terminar, que con esta

ayuda y con este aliento deberán contar, porque el Estado quiere participar con los exportadores en la

empresa de exportación, que es hoy empresa de máximo interés nacional."

El numerosísimo publico que llebaba completamente el teatro de Lope de Vega aplaudió largamente a

todos los oradores ´y, en particular, al Sr. Quintero.

Terminado el acto inaugural de la Feria Oficial y Nacional de Muestras, fueron cursados telegramas de

adhesión al Jefe del Estado, al ministro de Comercio y al Consejo Superior de las Cámaras de Comercio

de España. Luego, 1as autoridades y personalidades efectuaron una visita a todo el recinto del Certamen,

deteniéndose en algunos de los 334 "stands" que la integran.-Cifra.

 

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