Declaraciones del ex ministro de comercio, D.Manuel Arburúa  :   
 América del Sur desea que el capital de los países superindustrializados realice allí sus inversiones. 
 ABC.    21/09/1958.  Página: 73-74. Páginas: 2. Párrafos: 37. 

ABC. DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE DE 1958.

DECLARACIONES DEL EX MINISTRO DE COMERCIO, D. MANUEL ARBURUA

"América del Sur desea que el capital de los países superindustrializados realice allí sus inversiones"

"DEBE ESTUDIARSE LA CREACIÓN EN PARAGUAY DE INDUSTRIAS ESPAÑOLAS, QUE

FACILITARIAN LA CANALIZACIÓN DE UNA EMIGRACIÓN CUALIFICADA"

"El establecimiento de un depósito franco permitiría a nuestros exportadores la distribución de sus

mercancías en buenas condiciones económicas"

La revista "SP" ha. publicado en su último número unas interesantes declaraciones del ex ministro de

Comercio D. Manuel Arburúa, facilitadas a su regreso de América del Sur. El Sr. Arburúa ha

representado a España, como embajador extraordinario en la toma de posesión del presidente Stroessner,

del Paraguay, y ha recorrido, además de éste último país, Argentina, Uruguay y Brasil. Ofrecemos

íntegramente a continuación, el texto de estas, manifestaciones, que consideramos importantísimas:

—¿Ha sido éste su primer viaje a Hispanoamérica?.

—Efectivamente, éste ha sido mi primer viaje por América del Sur y la impresión, que de él conservo es

gratísima. Vale la pena asomarse un poco a estos países, ya que se puede comprobar inmediatamente las

enormes posibilidades que existen en orden a la importancia económica de nuestras relaciones futuras.

—¿Qué países ha visitado usted?

—En misión oficial acudí al Paraguay como embajador extraordinario en la inauguración del nuevo

período presidencial del general Stroessner en aquella República. Mas, posteriormente y por motivos

profesionales en relación con mi cargo de administrador delegado del Banco Exterior de España, he

visitado Argentina, Uruguay y Brasil.

—¿Qué impresión de conjunto le produjo el conocimiento de aquellos países?

—Extraordinaria. América es una constante tentación para España y yo tengo que agradecer a nuestro

ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Castiella, el que me haya dado ocasión, de ponerme en contacto con

esta América, del Sur que tanto representa para el futuro del mundo.

—¿Qué le pareció Paraguay?

—Me parece un pueblo acogedor y españolísimo que sobre una tierra con grandes posibilidades trata de

aprovechar su actual estabilidad política, económica y monetaria para dar un salto cara al futuro.

—¿Qué posibilidades comerciales existen entre. España y Paraguay?

—Más que posibilidades podemos hablar de realidades ya existentes; puesto que el contrato

recientemente firmado, en virtud del cual España vende al Paraguay tres barcos de unas mil toneladas y

cinco gabarras de 500 por un total aproximado de 2.500.000 dólares; permitirá intensificar aquellas

relaciones. Él importe de esas operaciones, juntamente con las exportaciones normales, puede servir para

que España adquiera en aquel país los productos que tradicionalmente interesan a nuestra economía, entre

otros, los cueros y el quebracho.

Por otra parte, sé han estudiado otros temas para facilitar y fomentar el intercambio comercial hispano-

paraguayo, y entre ellos el posible establecimiento de un depósito franco que permitiera a nuestros ex-

portadores poner, sus mercancías a disposición, del mercado paraguayo en muy buenas condiciones

financieras.

—¿Es cierto que el país puede tener un gran futuro petrolífero?

—Durante mi estancia he observado lo mucho que se habla de los trabajos de prospección que vienen

realizando algunas compañías, principalmente norteamericanas, y aunque la gente cree que es evidente el

resultado satisfactorio de las perforacione en curso, todavía no se conocen los resultados de aquellas

tareas.

—¿Qué otras posibilidades ofrece Paraguay a la cooperación española en su des-arrollo económico?

—Puede y debe estudiarse la creación de algunas industrias como las de construcción y derivados de las

materias primas que allí poseen, así como las que tiendan a la explotación racional de la ganadería y de

sus derivados y que harán posible la canalización de una emigración cualificada que acudiría al país

integrada en aquellas empresas.

—Como usted ha tocado el tema de la emigración, ¿quiere decirnos, Sr. Arburúa, cómo ve su

canalización hacia aquella República?

—Este es un tema cuya contestación deberá corresponder, al Sr. Rodríguez de Valcárcel, director del

Instituto de Emigración, que me ha acompañado en el viaje y con él que he cambiado muchas

impresiones. Y ambos creemos que los emigrantes españoles no deben acudir más que encuadrados en

organizaciones creadas anteriormente y que les sitúen en condiciones de ser útiles realmente al país dónde

llegan y tener el cobijo de las empresas económicas a las que van adscritos.

—Y, por último, con respecto al Paraguay, ¿qué proyectos tiene el Banco Exterior?

—Como consecuencia de su programa fundacional, el Banco Exterior de España ha de cooperar la

promoción de las relaciones comerciales con los demás países y muy concretamente con los americanos.

En este sentido se han llevado, a cabo unas gestiones con el Gobierno del Paraguay como consecuencia

de las cuales nuestra, entidad va a crear una agencia en Asunción que sirva fundamentalmente para tener

informados a exportadores e importadores, mantener contactos económicos permanentes y cooperar con

nuestro Gobierno al fomento de las exportaciones a aquella República.

—Aunque su viaje por los demás países tuvo un carácter profesional, ¿quiere usted decirnos, a título

personal y como simple observador, qué impresión le han producido?

—Mi estancia en el Uruguay fue muy breve y me detuve más en la Argentina y en el Brasil. Si Argentina

sorprende por su gran riqueza potencial, Brasil asombra por su extraordinario y rápido crecimiento eco-

nómico, así como por las inmensas reservas que puede poner en activo.

—¿Es cierto que estos países atraviesan por dificultades en estos momentos?

—Aunque aparentemente hay síntomas de que así es, la riqueza potencial, tanto de Argentina como del

Brasil, asegura a cualquier observador imparcial que las dificultades porqué puedan pasar, serán

superadas en un futuro próximo. Por otro lado, hay que tener en cuenta los problemas que se plantean a

un país como Brasil, diecisiete veces mayor que España, con una población de casi 60 millones de

habitantes, que aumenta a un ritmo de tres millones por año, y donde el afán de superación de sus

gobernantes de seguridad a la esperanza de que esas dificultades serán triunfalmente rebasadas.

—¿Qué es lo que más le ha llamado la atención como viajero que por primera ves pone sus ojos en

aquellas tierras?.

—La cordialidad de sus gentes, la exuberancia de sus tierras, la industrialización lograda en los últimos

años, un optimismo vital que rebosa y contagia. Y en el Brasil... una arquitectura genialmente atrevida y

técnicamente perfecta.

—Además de la agencia en Asunción, ¿qué realizaciones se desprenden hasta el momento de su viaje

profesional?

—En mis conversaciones con mis colegas bancarios del Brasil he llevado a la práctica la idea, ya

estudiada por el Consejo de nuestro Banco, de establecer un acuerdo con el Banco de Comercio, que

pertenece al grupo Moreira Salles, con el que espero haber arbitrado un instrumento qué puede ser de

gran utilidad para la política económica de los dos Gobiernos y para las tareas a realizar por importadores

y exportadores de ambos países.

—Por último, quisiéramos preguntarle ¿cuales son las diferencias que ha podido usted observar entre la

gran potencia, norteamericana y los pueblos de América del Sur?

—Desde un punto de vista económico, que supongo que es al que ustedes se refieren, Norteamérica es un

país qué por haber superado todas sus posibilidades económicas trata de volcarse hacia fuera, haciendo

inversiones en los demás. Las Repúblicas, de la América del Sur, que aunque con un futuro espléndido

están en periodo de inicial desarrollo, desean a su vez que el capital y la técnica de los países

superindustrializados realicen inversiones en aquéllos. Económicamente, Norteamérica mira hacia fuera

en el mismo sentido que Sudamérica mira hacia dentro.

—¿Cómo ve usted el futuro de estos países?

—El futuro lo tienen asegurado en ellos mismos, puesto que su geografía les ha permitido tener sus

colonias dentro.

—Como, resumen de su viaje, ¿qué perspectivas observa usted que puede tener España?.

—Debemos insistir en la gran simpatía con que se recibe todo lo español en éstos países. Por lo tanto,

España debe aprovechar esa corriente, pero con realismo y sin retórica, principalmente por hombres de

iniciativa privada, capaces de ponerse, a la altura de la competencia y de estar siempre preparados y en

condiciones, que les permitan crear un beneficio mutuo en el desarrollo del comercio con estas naciones.

—Muchas gracias, Sr. Arburúa.

 

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