Autor: Massip Izábal, José María. 
   Satisfacción en Washington por las medidas del Gobierno español  :   
 Abren las puertas a las inversiones extranjeras, escribe el New York Times. 
 ABC.    30/07/1959.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC JUVES 30 DE JULIO DE 1959.

SATISFACCIÓN EN WASHINGTON POR LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO ESPAÑOL

"Abren las puertas a las inversiones extranjeras", escribe el "New York Times"

EL PAÍS DISPONE DEL MARGEN NECESARIO PARA EL GRAN AJUSTE QUE SE PIDE A SU

ECONOMÍA, SIN ESTRAGO INMEDIATO

Washington 29. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Los círculos financieros e industriales

norteamericanos manifiestan hoy su satisfacción ante las disposiciones hechas públicas por el Gobierno

español liberalizando hasta un cincuenta por ciento, en ciertos casos y determinados tipos de industrias y

explotaciones, las inversiones dé capital extranjero.

"El Gobierno español—dice hoy el corresponsal del "New York Times" en Madrid, comentando las

nuevas disposiciones aparecidas en el "Boletín Ofícial"--abre las puertas a los inversores extranjeros."

El citado corresponsal dedica un largo despacho a las nuevas medidas relativas al capital extranjero en

España; subrayando que en los dos últimos años muchos altos funcionarios gubernamentales se han

convencido de la necesidad de abandonar la tradicional-hostilidad española a las inversiones de capital

exterior.

Este ha sido uno de los caballos de batalla del sistema industrial americano, y de la mayoría, de sus

economistas y financieros, hasta el punto que las campañas en favor de las inversiones de capital privando

en el extranjero han marchado paralelas desde el término de la guerra a la organización de los programas

de ayuda exterior, empezando por el Plan Marshall. Muchos economistas norteamericanos consideran la

inversión de dólares en industrias productivas radicadas en países amigos de Estados Unidos como una

necesidad imperativa para la expansión, industrial dé este país. En repetidos casos los programas de ayuda

exterior a determinados países han sido reducidos o han encontrado dificultades políticas por causa de la

nación receptora a dar facilidades y garantías de inversión al capital americano en busca de nuevos

mercados y oportunidades. Desde los años veinte no ha habido una sola: Administración americana que

no haya reivindicado; en una forma o en otra, la necesidad de obtener concesiones extranjeras para el

empleo de capitales destinados a la explotación industrial o de materias primas.

En ci caso español, el capital industrial americano cree que las nuevas medidas de liberalización—

coordinadas en el conjunto de disposiciones destinadas a la reforma económica del país—representarán

un influjo inmediato de proyectos, tecnología y dinero capaz de dar un gran impulso á ciertos tipos de

industrias indispensables para el progreso nacional, por no citar ya las eventualidades que pueden

ofrecer—y que aquí se creen prometedoras—la prospección de petróleo, de gas natural en la Península y

en el África española.

"Ello coloca automáticamente a España; —me decía un economista especializado en inversiones

extranjeras—en la gran corriente económica de la Europa, occidental y Norteamérica, comprendiendo en

ella, a Canadá, así como los países iberoamericanos más adelantados económicamente. Este hecho

beneficiará mucho al conjunto económico español y a la larga levantará su nivel de vida, porque coloca al

país en un amplio movimiento, coordinado y flexible, de intercambio y producción, no sólo de

mercancías, sino de dinero; no sólo de proyectos, sino de técnicas y métodos..."

Por otra parte, aquí se estima que en este momento dé transición hacia la nueva fase económica de gran

esfuerzo del Gobierno tierie que dirigirse, en el "interior del país, al objetivo máximo de impedir a todfl

trance él aumentó en los "precios dé los artículos de pionera necesidad y consumo, dando en cambio, para

compensar la nueva paridad de la divisa española, un cierto margen de subida a algunos de los precios, ya

señalados por el Gobierno, como gasolina y productos petrolíferos, tarifas telefónicas y otras.

Los medios financieros internacionales de Washington estiman que con el sosten del fondo de

estabilización, si se le administra con realismo y vigor, el país dispone del margen necesario para el gran

ajuste que se pide a su economía, sin grave es-trago inmediato para la misma. Dentro de - -"Áinrflo--

repito—la política de puerta abierta a las inversiones extranjeras ha sido acogida en dichos medios con

extremada satisfacción.—José María MASSIP.

 

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