Precios, crédito y comercio exterior     
 
 ABC.    10/09/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES 10 DE SEPTIEMBRE DE 1959.

PRECIOS, CRÉDITOS Y COMERCIO EXTERIOR

Tiene gran interés el discurso pronunciado por el ministro sin cartera y presidente del Consejo de

Economía Nacional, Sr. Gual Villalbí, al presidir, en nombre del Jefe del Estado, la inauguración de la

Feria de Muestras de Tortosa. Y lo tiene tanto por, no ser el Sr. Gual Villalbí protagonista directo del

proceso de, estabilización económica—encomendado específicamente a los departamentos, de Hacienda

y de Comercio—, aunque sí eficaz asesor y colaborador distinguido en la obra económica del Gobierno,

como por su calidad de veterano profesor dé Economía y presidente del organismo nacional más

calificado para asesorar en esta materia.

Ha hecho bien el Sr. Gual Villalbí en centrar el tema de su discurso en los tres puntos cruciales del

proceso estabilizador, a saber, los precios, el crédito y el comercio exterior, porque, en definitiva, sobre

estos tres pilares fundamentales descansa todo el mecanismo estabilizador, pero estabilizar—es necesario

que de una vez para siempre queden perfectamente claros las ideas y los principios económicos—no

supone paralizar y mucho menos retroceder. La estabilización no es un concepto rígido, estático,

fosilizado, sino, muy por el contrario, dinámico, flexible, pujante. Y de esta forma, estabilizar los precios

no quiere decir fijar, clavar los precios; haciendo caso omiso de todo el proceso económico que preside,

en una economía normal y progresiva, la formación de los precios. Muchas, veces se ha hablado de

congelar los precios—vaya en descargo de los que tal proponen o ejecutan la excepcionalidad de los

momentos en que fue necesario actidir a tal expediente—, y nada hay más lejos de una estabilización

racional que esta supuesta congelación, que destruye todo el mecanismo económico de formación de

precios y, en la mayoría de los casos, representa hacer pagar a todos lo que sirve y beneficia sólo a unos

cuantos.

Precios estables no significan obligadamente precios fijos, inconmovibles, sino precios adaptados a la

estructura económica y social de cada momento; precios que sean remuneradores para el vendedor y

asequibles para el comprador. ¿Puede dudar nadie que ha habido países donde los precios han subido

materialmente, pero también materialmente ha subido él nivel de vida de una manera compensadora?

Pues bien, he aquí cómo una elevación de precios, que a lo, mejor es necesaria para seguir manteniendo el

incentivo natural de la producción, no ha supuesto desequilibrio «desventajoso, sino que ha supuesto, por

el contrario, una estabilidad económica.

Otro tanto puede decirse del funcionamiento preciso y correcto de las fuentes del crédito. Si el punto

fundamental en la política monetaria de los Gobiernos consiste en vigilar celosamente ese caudal sutil que

representan las corrientes de los medios de pago, de cuyo aforo perfecto depende el evitar tanto las

sequías que desembocan en las crisis .y paralizaciones de la actividad económica como los

desbordamientos e inundaciones inflacionistas, es lógico que se redoble el tino en la apertura de las

esclusas de esté caudal crediticio, que no habrá que cerrar bajo siete llaves, pero tampoco dejar al libre,

albedrio de todos, por lo menos mientras dura el período inicial del proceso estabilizador, y se da lugar a

que comiencen a actuar con toda eficacia y seguridad los factores psicológicos--restauración y

fortalecimiento de la confianza--que tan decisivamente influyen en el éxito de estas transformaciones de,

la estructura económica de los países.

En cuanto al comercio exterior, su importancia es tal, que todo cuanto se, hace, aun los sacrificios

momentáneos que pueden parecer más dolorosos, puede darse por bien hecho y por bien soportado si

desemboca en una floración generosa de las exportaciones, que aun para los países de vida económica

más interior y reconcentrada representa la panacea para hacer frente a la gran mayoría de las dificultades

económicas.

 

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