Autor: J. M. O.. 
   La ayuda norteamericana a España  :   
 Las principales cantidades se invirtieron en productos agrícolas, primeras materias y equipo industrial. 
 ABC.    11/09/1959.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

A B C. VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE DE 1959.

LA AYUDA NORTEAMERICANA A ESPAÑA

Las principales cantidades se invirtieron en productos agrícolas, primeras materias y equipo industrial

CONFERENCIA DEL EMBAJADOR SEÑOR ÁREILZA EN BILBAO

Bilbao 10. (De nuestro corresponsal, por teléfono..) Esta tarde en la Sociedad Bilbaína el embajador de

España en Washington, D. José María de Areilza, ha pronunciado tina conferencia sobre el tema

"Presente, y futuro de las relaciones diplomáticas entre España y los Estados Unidos". Entre los asistentes

figuraba el embajador de los Estados Unidos, Mr. John David Lodge.

El conferenciante ha analizado los Acuerdos, de 1953, trazando un cuadro de lo que la "ayuda para la

defensa" o "ayuda económica" ha significado desde estos últimos seis años. A 447 millones de dólares as-

ciende este concepto desde 1953 a la fecha. Las compras hechas en pesetas, con cargo ala Ley Pública

480, han sido de 392 millones de dólares. Los créditos del Import-Export Banck desde 1952 importan 134

millones, de dólares. Los otorgados por el Fondo de Desarrollo Económico se elevan a 22,6 millones de

dólares. Si se suman a estas cifras los 121,3 millones de la ayuda de "Caritas" y los 20, millones que; ya

en el 1953 se utilizaron para, la, compra de trigo pagadero en pesetas, se llega a un total de 1.137 millones

de dólares como impone global de la ayuda americana en sus diversas formas hasta el día de hoy,

exceptuando, claro es la ayuda militar, que forma capítulo aparte.

El Sr. Areilza estudió también el mecanismo de los Acuerdos y el empleo de los fondos de contrapartida

en pesetas en proyectos convenidos de antemano entre ambos Gobiernos. Y a continuación desglosó las

diversas partidas de la ayuda en tres grandes conceptos: 715 millones de dólares de productos agrícolas:

en su mayoría aceite comestible y algodón; 150 millones de dólares de primeras materias industriales, y

260 millones de dólares en bienes de equipo industrial. También señaló el ritmo creciente de las cifras

anuales de la ayuda, ritmo que va en aumento desde 1953, en que arranca con 85 millones y llega a 150

millones en 1957, para desbordar los 200 millones a partir de 1958.

El conferenciante ha tributado un elogio encendido a la tarea de su antecesor, el señor Lequerica, quien

"supo movilizar hábilmente las fuerzas amigas de España, hasta lograr un cambio decisivo en la actitud de

la Administración, que cristalizó en los Acuerdos de 1953."

En otro pasaje de su conferencia dijo "Quiero aprovechar la presencia aquí del embajador Lodge, que tan

admirable tarea de acercamiento y cooperación ha realizado entre nuestros dos países, para tributarle el

testimonio de público agradecimiento de nuestro pueblo al contribuyente norteamericano por esta ayuda

que tan decisivos resultados ha tenido en el proceso, de expansión de nuestra economía."

El Sr. Areilza ha trazado un cuadro de las importaciones españolas en los Estados Unidos, que oscilan

entre 66 y 65 millones de dólares en los últimos seis años, y representan sólo el 0,5 por 100 de nuestras

ventas de, exportación, únicamente superado por Gran Bretaña y Alemania. "En el sector de nuestra

importación en los últimos años —dijo—, y debido al gran aumento de nuestras compras por el sistema

de ayuda, Estados Unidos es el ´país vendedor número uno, y sus producios representan el 26 por

100 de nuestra balanza de importación." Estimó el Sr. Areilza que de esta gran variedad de productos

americanos que hoy día se adquieren por las facilidades de la ayuda, quedarán muchos con carácter

permanente en nuestro intercambio comercial, y calcula en unos 150 millones de dólares las cifras de

compras actuales normales que España podrá realizar en el mercado norteamericano.

Refiriéndose a las inversiones privadas de capital en España, precisó que éste es un punto esencial, en la

filosofía, política y económica norteamericana, y no hay ocasión en que deje de expresarse por

autoridades de aquel país y congresistas el hecho de que, en tanto haya capital que quiera arriesgarse

voluntariamente en países ajenos, tanta menos tendrá que arriesgar el contribuyente con su esfuerzo."Las

inversiones norteamericanas en el extranjero -añadió—son superiores a los 36.000 millones de dólares."

El embajador señaló que la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Inversiones extranjeras, promulgada por el

Gobierno, han despertado gran interés y curiosidad entre los empresarios: de los Estadas Unidos. "Veo—

dijo—con gran optimismo las magníficas perspectivas que se ofrecen al capital norteamericano qué venga

a España para crear nuevas empresas industriales."

Refiriéndose al turismo, afirmó que éste es un ingreso que constituye un capítulo considerable. A 200.000

visitantes norte-, americanos se acerca, la estadística de este año. Muchos miles más han de venir en años

sucesivos, a medida que el avión de reacción vaya acercando los continentes y acortando las horas de

vuelo. España, como país de reposo y de insuperable, emoción estética, se va abriendo camino cada día en

la mentalidad del norteamericano que viaja.

Se refirió finalmente, al programa de estabilización y a la excelente acogida que había tenido en el

ambiente financiero, norteamericano. Y, dijo quédese programa no puede fracasar porque no sólo está

bien concebido y cuenta con los apoyos mercenarios, sino que los más sólidos organismos monetarios

internacionales, como el Fondo Internacional y la O. E. C. E., lo consideran como suyo y cooperarán a su

éxito. "Hace falta—subrayó—que la opinión pública española colabore con el plan y se solidarice con él,

y hay que darle también tiempo para su desarrolló, pues una operación de ésta naturaleza no puede

cristalizar de repente." El conferenciante fue, muy aplaudido y felicitado.--J. M. O.

 

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