Autor: Massip Izábal, José María. 
   Mercancías españolas por valor de setenta y ocho millones de dólares se exportaron a Estados Unidos en 1959  :   
 Este año, como consecuencia de las medidas estabilizadoras, se alcanzará una cifra mayor. 
 ABC.    11/03/1960.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. VIERNES 11 DE MARZO DE 1960.

MERCANCÍAS ESPAÑOLAS POR VALOR DE SETENTA Y OCHO MILLONES DE

DOLARES SE EXPORTARON A ESTADOS UNIDOS EN 1959

Este año, como consecuencia de las medidas estabilizadoras, se alcanzará una cifra mayor

ESPAÑA ES UN PAÍS QUE INTERESA ESPECIALMENTE AL CAPITAL AMERICANO

Washington-10. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) A 78.448.000 dólares ascendieron en el año

1959 las exportaciones de productos españoles a Estados Unidos, según datos estadísticos que acaba de

hacer públicos el Departamento de Comercio del Gobierno.

Dicha cifra es mucho más alta que la mayor registrada en nuestras exportaciones a Estados Unidos, que se

alcanzó en 1956 con 67.804.000 dólares, y, desde luego, muy superior—casi en un 25 por 100—al total

de 1958, que fue de 54.410.000 dólares.

En opinión del "Journal of Commerce", que ha subrayado en un artículo el considerable aumento de las

exportaciones españolas a Estados Unidos, ello refleja el progreso de la industrialización española en su

conjunto; en opinión de los expertos financieros que han estudiado de cerca las reformas económicas

llevadas a cabo en España el año pasado, el aumento en las exportaciones es la consecuencia inmediata de

la estabilización monetaria, del realismo del cambio de la peseta y de las posibilidades de ciertas ramas

de la producción española en el mercado norteamericano.

En un momento en que la ayuda exterior de Estados Unidos de tipo civil está siendo frenada casi por

completo en Europa—para proyectarse especialmente a ciertas áreas de Asia y África—, el aumento en

las exportaciones españolas a Norte-américa se considera aquí de una significación especial.

Un Sroceso acelerado de industrialización hacía indispensable una norma realista en el tipo de cambio de

la divisa espartóla. Sin éste no hubiera sido posible aquélla, por lo menos en cuanto a su capacidad de

intercambio internacional, decisiva en la balanza de pagos y en la normalización de la economía nacional.

Si se tiene en cuenta que la devaluación de la peseta—incentivo inmediato a la exportación españóla-- no

se realizó hasta, el mes de julio, se comprobará que el significativo incremento de las exportaciones de

1959 a Estados Unidos no responde, en realidad más que a los últimos seis meses del año. En

consecuencia, si el proceso de normalización se mantiene como hasta el presente, en 1960 la cifra de

exportación a Norteamericana será mocho más alta.

Desde el punto de vista norteamericano, como expresaba, anteayer en su discurso del Economic Club, de

Nueva York, ante varios centenares de financieros y hombres de negocios, el embajador de Estados

Unidos en Madrid, Mr. John Davis Lodge, la consolidación económica española—al margen de toda

ayuda o asistencia—ha de res pender principalmente, a dos factores: el primero, una progresiva

industrialización que permita a España incrementar constantemente la exportación de sus productos y

obtener así una parte de las divisas que requiere su proceso interno de expansión ; otro, vinculado hasta

cierto punto al primero, el incremento de las inversiones de capital privado americano en la industria y la

minería españolas, capacitándola para su modernización y para la explotación de los productos de su

subsuelo, por ejemplo, su potencial petrolífero.

Dichas inversiones han adquirido ya un volumen significativo, sobre todo en cuanto a la prospección del

subsuelo ya de-.terminados tipos de explotaciones mineras e industriales. Sin embargo, en Estados

Unidos faltaban información, datos estadísticos y técnicos, ascsoramiento legal a los posibles inversores.

Por una serie de razones, España es un país que interesa especialmente al capital americano, a condición

de que se la den facilidades y garantías. Estas le han sido dadas en la serie de decretas y disposiciones que

complementan el Plan de Estabilización de julio. En adelante, la Oficina Técnica de Información, que

funcionará en breve en Nueva York, llenará este vacío: informar y canalizar a los presuntos inversores de

capital americano en España.

La posibilidad de un progresivo aumento de las exportaciones españolas a Norteamérica—dados un

cambio realista de la divisa y una coordinación del esfuerzo industrial y publicitario—se demostró ya en

los dos últimos certémenes comerciales en que España participó el año pasado en este país: las grandes

Ferias internacionales de Nueva York y Chicago. La cifra de ventas en ambas fue considerable y el

interés de posibles clientes muy significativo en una amplia línea de artículos manufacturados.

Así se ha podido saltar, por ejemplo, en Hierro fundido, de los 471.009 dólares que se exportaron en

1958, a los 3.400.000 dólares de 1859;.de los 132.000 dólares en tanques de acero de 19S8, a los 600.000

dólares de 1959; fie los 96.000´, dólares en alambre de cobre de 1958, al millón de dólares de 1959; de los

400.000 dólares en tejidos de algodón de 1958, al 1.600.000 de 1959; y así sucesivamente, en frutas,

vinos, plomo, mercurio, aceituná, etc.

Por lo que hace al mercado norteamericano, las estadísticas del Departamento de Comercio indican que sa

está en el buen camino y que, redoblando el esfuerzo, se redoblarán las cifras y les beneficios para el

conjunto de la economía nacional, cuyas posibilidades, dentro, de sus limitaciones inevitables, se están,

demostrando elocuentemente en este difícil mercado.—José María MASSIP.

 

< Volver