España ha iniciado audazmente un nuevo rumbo económico  :   
 Discurso de Mr. John Davis Lodge en la reunión anual de la Cámara de Comercio Americana de Barcelona. 
 ABC.    21/04/1960.  Página: 35-38. Páginas: 4. Párrafos: 56. 

ABC. JUEVES 21 DE ABRIL DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35

ESPAÑA HA INICIADO AUDAZMENTE UN NUEVO RUMBO ECONOMICO

ESTADOS UNIDOS Y EL MUNDO OCCIDENTAL MIRAN A ESTE PAÍS CON CONFIANZA

Y ESPERANZA RENOVADAS»

"Una saludable resistencia al comunismo que multiplicar los riesgos de guerra"

Reconocemos que el apaciguamiento no hace más que multiplicar los riesgos de guerra.

´´PARA EL COMUNISMO, LA COEXISTENCIA PACIFICA ES UNA RENDICIÓN A PLAZOS

DEL MUNDO LIBRE"

Discurso de Mr. John Davis Lodge en la reunión anual de la Cámara de Comercio Americana de

Barcelona

Barcelona 20. El embajador de los Estados Unidos, Mr. Lodge, ha presidido la XLII reunión anual de la

Cámara de Comercio Americana en España. Por cese reglamentario de Mr. Max H. Klein, ha sido

designado presidente de la entidad el prestigioso comerciante norteamericano Mr. William George y

Abouchar, que desde 1955, en que se retiró de la vida activa de los negocios, vino a fijar su residencia en

Barcelona.

Durante la reunión, el secretario general de la Cámara, señor Cáragol, dio lectura a la Memoria de las

actividades de la Cámara durante 1959. Refiriéndose al Plan de estabilización, dice la Memoria, ese año

ha marcado en la historia económica de España la iniciación, por parte de su Gobierno, de un gran

proyecto de reforma y adaptación de una nueva política económica y financiera que, después de una fase

difícil, pero ampliamente prevista, culminará en la plena inclusión de España en la gran familia de

naciones libres que disfrutan de un general bienestar material jamás alcanzado anteriormente. Pide luego

la Memoria a sus socios apoyen y luchen a favor del continuado éxito del plan de reforma económica,

valientemente adoptado por las autoridades españolas, y que tengan fe en el éxito final.

En el capítulo de la ayuda americana señala la Memoria que los Estados Unidos no han dejado de prestar

a España el más decidido apoyo en cuantas ocasiones ha sido posible y recuerda que a fines de 1959 la

ayuda económica norteamericana de .todo tipo se elevaba a la cifra de 1.103 millones de dólares y que,

con respecto al Plan de estabilización, el 20 de julio se hizo pública por el Gobierno norteamericano una

nota relativa a los créditos que se acababan de conceder a España para su estabilización económica, por

un importe de 375 millones de dólares aportados, respectivamente, por la O. E. C. E., el Fondo Monetario

Internacional, el Gobierno de los Estados Unidos y la Banca privada norteamericana. Dejando aparte el

crédito de l00 millones concedido por la O. E. C. E. y el de 75 milliones autorizado por el F. M. I.; el

resto, o sea 200 millones, fue proporcionado por los Estados Unidos.

Aportación americana al plan de estabilización

El Banco de Importación y Exportación quedó dispuesto a considerar otras peticiones de España cuando

se haya agotado el crédito de 30 millones concedido para productos industriales. Se sometieron a estudio

nuevos proyectos del Fondo de Préstamos, y, por último, el Gobierno norteamericano accedió a que la

cantidad de 7.398 millones de pesetas (equivalentes a 123.300.000 dólares, al nuevo cambio), que

representan el importe en moneda local de programas norteamericanos en España, fuese utilizado para

contribuir a costear el presupuesto español de inversiones de 1959, lo cual constituye una nueva

aportación al programa de estabilización de la economía española. Todo ello es prueba fehaciente de las

excelentes relaciones que existen entre los dos países en todos los campos. Ello trae como consecuencia

mayor comercio, como prueba el que, según los boletines de estadística exterior de España, que publica el

Ministerio de Ha-cienda, de enero a octubre de 1959 España importó de Estados Unidos por valor de

40.666.423 pesetas-oro más que en 1958 y exportó a Norteamérica por valor de pesetas-oro 32.924.748

más que en igual período del mismo año 1958.

Se hace presente a continuación en la Memoria la satisfacción de la ,Cámara por las condiciones ofrecidas

para la investigación y explotación de hidrocarburos en España en la nueva ley promulgada por el Estado

español. Se recuerda, igualmente, que 1959 marcó un hito en las relaciones hispa-no-norteamericanas con

la visita a Madrid del general Eisenhower, que ha sido el pri-mer presidente de los Estados Unidos que ha

visitado oficialmente España.

Expone las actividades de la Cámara en todos los órdenes, y da cuenta del cese reglamentario en la

presidencia de Mr. Max H. Klein, que ha sido en todo memento el hombre que ha sabido dirigir la entidad

por el camino del progreso sólido y continuado el presidente indiscutible que ha prestigiado la Cámara

con su relevante personalidad. En el momento del relevo le expresan la gratitud sincera de todos por sus

continuados desvelos, por su trabajo desinteresado y eficaz.

"El año 1959—concluye la Memoria—ha visto la implantación en España de un plan de estabilización

económica que puede ser verdaderamente eficaz para la total liberalización del comercio de este país con

el exterior. La entrada de España en la O. E. C. E. y demás organismos internacionales promete,

asimismo, una paulatina y razonable integración en los sistemas económicos que rigen el mundo de hoy,

y es de esperar que los buenos resultados de estost esfuerzos por parte de los gobernantes españoles,

apoyados considerablemente por los recursos del mundo libre—especialmente de Estados Unidos—, no

se hagan esperar y constituyan un peldaño más que nos acerque a la meta del libre comercio, que

perseguimos."

Discurso del embajador norteamericano

UN AÑO GRANDE PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA . Terminada la lectura de la

Memoria, él embajador de los Estados Unidos, Mr. John Davis Lodge, pronunció el siguiente

discurso:

"El encontrarme hoy aquí con ustedes constituye un placer y un honor al mismo tiempo. Siempre he

aguardado esta pausa con ustedes como cuando llegamos al final del corredor que es el transcurso de un

año. Es una oportunidad para el pensamiento y la recapitulación; es una ocasión para mirar hacia adelante

y pensar en el futuro; es a la vez un descanso —en vuestra grata compañía—y un estímulo para ampliar la

esfera de nuestras actividades.

Muchas cosas han sucedido desde que me reuní con ustedes en mayo pasado. Ha sido un año grande. Ha

sido un año que exigió especial esfuerzo y atención: un año en el que se produjo el ingreso de España en

la O. E. C. E.; un año durante el cual España inició audazmente un nuevo rumbo económico; un año que

llevó al ministro de Asuntos Exteriores, señor Castiella. a Londres, París, Bonn y Washington... Un año

que trajo al presidente Eisenhower a Madrid. Un año, en fin, durante el cual España se ha incorporado

cada vez en mayor medida al esfuerzo común que hemos de hacer si queremos que triunfe nuestra causa

común.

Dos veces en lo que va de año he tenido el placer de reunirme con los miembros de la Cámara de

Comercio Española en los Estados Unidos. La primera cuando el embajador Areilza habló ante ellos en

febrero y la segunda cuando el ministro Castiella prenunció un discurso.en marzo.

Al rememorar los cinco años gue llevo en este espléndido e histórico país, donde tantos buenos amigos

han dado calor humano a la labor que emprendí con entusiasmo y orgullo en 1955, estas visitas periódicas

a la antigua ciudad de Barcelona—donde he, examinado con ustedes la marcha de las relaciones hispano-

nor-teamericanas—adquieren una significación especial.

Fue ante la Cámara de Comercio Americana en España: donde pronuncié mi primer discurso importante

como embajador; y aquí, en Barcelona, como en otras ciudades de España que he aprendido a amar,

percibí desdé un principio los fuegos soterrados de la Historia de España. Cervantes dijo: "Barcelona....

en sitio y belleza, única". La catedral gótica de Barcelona, con su Cristo de Lepanto, cuya imagen

acompañó a los hombres valerosos que en 1571 detuvieron el avance de los sarracenos, se convirtió para

mí en un símbolo de la gran tarea con que nos enfrentamos hoy en un mundo perturbado, un mundo en el

que la firme amistad, el valor y la imaginación darán forma, como en el pasado, a nuestro porvenir. Pues a

pesar de los proyectiles dirigidos, de la energía atómica y de los satélites artificiales, las cuestiones mo-

rales, aunque quizá más urgentes, siguen siendo asombrosamente las mismas.

CRECIENTE AMISTAD HISPANO-NORTEAMERICANA

Como sabéis, hace poco tiempo que he regresado de los Estados Unidos. En Washington tuve el placer de

acompañar al ministro español de Asuntos Exteriores, don Fernando María Castiella, en su visita oficial.

En el curso dé su conversación con el presidente Eisenhower, éste habló con satisfacción del papel cada

vez más importante que España va, asumiendo en los asuntos internacionales. En los dos meses que he

estado lejos de España percibí continuamente la favorable reacción y acogida dada especialmente al

creciente papel de España en la comunidad económica mundial. Pero lo que más me ha impresionado y

agradado ha sido el comprobar que existe entre españoles y norteamericanos una creciente amistad que

trasciende a todas las consideraciones políticas y económicas.

Hace pocas semanas, un corresponsal español en los Estados Unidos hizo referencia al hecho de que

durante mi estancia en mi país había yo "pronunciado varias conferencias, en todas ellas cantando las

virtudes de España, teniendo especial resonancia la del Club Económico de Nueva York".

Cuando hablé acerca de España el 8 de marzo en una cena en, el Club Económico de Nueva York, donde

fui precedido el 17 de septiembre por el Sr. Kruschef, expresé —como en otras ocasiones—mi muy

sincera admiración por el valeroso pueblo español. Hay en España una fuerza, una reciedumbre que nadie

debiera dejar de reconocer; y me produce profunda satisfacción el ser testigo de los esfuerzos masivos de

este orgulloso pueblo que está añadiendo brillo al nombre de España en la Historia por su esfuerzo para

crear una base económica que représente un aumento de las oportunidades y una elevación del nivel de

vida para todos, y por su renaciente papel en los asuntos internacionales. Creo que nuestro mundo

occidental necesita hoy, sobre todo, una comprensión clara del reto que se nos ha planteado. Las

decisiones no deben estar nunca determinadas por sentimientos vagos, sino por convicciones dinámicas.

La grandeza de una nación se mide por su capacidad para dar forma a los acontecimientos. No sólo

debemos reaccionar al peligro que amenaza, sino actuar para eliminar el peligro. La política y la

economía no son más que expresiones de los principios que animan a un pueblo, principios que

representan las profundas aspiraciones del espíritu humano.

DEBEMOS AFRONTAR EL RETO DONDE SE PRESENTE Los problemas políticos y económicos son

asimismo interdependientes en muchos aspectos. En ambos casos se trata de manifestaciones del estado

de nuestra sociedad. Aunque por conveniencia identificamos nuestros problemas separadamente debemos

reconocer que no son más que diferentes aspectos de un problema primordial, que es la supervivencia y el

progreso de la civilización occidental, en un mundo en el que conceptos que hasta ahora hemos

considerado como históricos e intem- perales, son constantemente suscitados para nuevo esamen y

ataque. No podemos vivir en el pasado, pero podemos demostrar que los cimientos de nuestra sociedad

son lo bastante fuertes para afrontar el retal del vital presente.

El humanismo económico que se ha desarrollado en los Estados Unidos, rechazando tanto la tiranía del

comunismo como los abusos del capitalismo primitivo, es una ideología cuya lógica encuentra fácil

acceso al espíritu humano.

Los principios que nos proponemos defender y que deseamos fomentar nos colocan ante un problema

común y requieren unidad.

¿Por qué dedican los Estados Unidos una parte tan grande de su hacienda a apoyar los esfuerzos de otras

naciones? Porque reconocemos que el reto total que afrontamos no es el reto histórico usual de una guerra

caliente. Es un reto que se extiende a toda la gama de la actividad humana. No hay razón para que

nuestros sedicentes enemigos luchen en una guerra atómica si pueden continuar por otros medios su

esclavización de pueblos y naciones. La "coexistencia pacífica", tal y como ellos la conciben, es un

rendición a plazos.

Por ello debemos afrontar el reto donde quiera que se presente, y se presenta en todas partes. Los

momentos de calma creados por los comunistas para poder consolidar sus ganancias deben ser utilizados

por nosotros como oportunidades para fortalecer nuestra posición y ayudar a nuestros amigos. Pues

aunque, naturalmente, deben hacerse arreglos temporales en el vaivén de la guerra fría, ésta es en verdad,

una lucha en la que no debe pedirse cuartel porque no será concedido. Nuestra voluntad—nuestro

deseo—de negociar es expresión de nuestra fortaleza y en ningún caso debe considerarse como indicio de

intención nuestra de comprar la paz mediante concesiones. Reconocemos que el apaciguamiento no hace

más que multiplicar los riesgos de guerra. Si desde el punto de vista de los objetivos últimos de la

Humanidad examinamos el gran progreso de las relaciones hispano-norteamericanas durante los últimos

años, llegaremos a la conclusión de que tal progreso era algo completamente natural.

EL MUNDO OCCIDENTAL APRECIA EL ESFUERZO DE ESPAÑA

Una insistencia debidamente encauzada, subrayando las elevadas aspiraciones que unen y no las

consideraciones que tienden a separar, ha dado profundidad a nuestra comprensión mutua, y la

comprensión mutua engendra, fuerzas constructivas y no destructivas. Una saludable fibra de resistencia a

la amenaza comunista es característica de españoles y norteamericanos. Am-bos pueblos se han reunido

en gran número como consecuencia de las bases conjuntas hispano-norteamericanas, de la cooperación

económica, del intercambio educativo y técnico, de actividades culturales y comerciales y del turismo.

Han trabajado juntos y han estudiado juntos, y cada día ha disminuido la incomprensión.

Símbolo de las importantes relaciones entre España y los Estados Unidos y verdadera culminación de los

años de trabajo y asociación de ambos pueblos fue la visita del presidente Eisenhower a Madrid en

diciembre pasado. El vivo entusiasmo que le acogió en Madrid procedía de un pueblo cuya asociación

cada vez más estrecha con el resto del mundo occidental es otro motivo, de renovada fe en que

venceremos en la lucha mortal en que estamos empeñados. Cada manifestación de unidad entre las

naciones occidentales es un paso más hacia una paz duradera.

El estrechamiento de la integración y la cooperación económicas con otros países es algo que debe

producir satisfacción no sólo por sus inmensas posibilidades de mejoramiento económico del pueblo

español, sino también porque la contribución de un país a la lucha común está necesariamente

determinada, por la capacidad de dicha nación.

El mundo occidental se da cuenta de los problemas que implica el gran esfuerzo que está realizando

ahora,España, y admira el brío de un pueblo que trabaja, para poner su economía en un estado que

facilite la participación en el proceso de integración económica de Europa.

PARA MEJORAR LAS CONDICIONES DE VIDA DEL PUEBLO

Se habla mucho hoy día del lugar de España en la comunidad económica europea. En el aspecto

internacional, España es miembro actualmente del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y,

desde hace poco tiempo, de la Corporación Financiera Internacional. Esperamos la participación de

España en las próximas negociaciones sobre aranceles, que se llevarán a cabo dentro del Acuerdo General

sobre Aranceles y Comercio (G. A. T. T.). En Europa, España es ya miembro con plenos derechos de la

O. E. C. E., y participa plenamente en las negociaciones actuales acerca de una organización sucesora

más amplia, de la que, según saben ustedes, los Estados Unidos y el Canadá también esperan ser

miembros con plenos derechos. Con seguridad, el porvenir´de la integración europea y la relación que

pueda desarrollarse entre el Mercado Común y otros países europeos son temas vitales para la discusión

internacional. En estos momentos, los principales esfuerzos de España tienen que dirigirse a encontrar los

mejores medios posibles para fortalecer su economía a fin sables para fortalecer su economía a fin de

español y facilitar la participación en el proceso, de integración económica europea.

Ya se están verificando importantes cambios en la forma de cooperación económica entre España y otros

Gobiernos, y con organizaciones internacionales. Se tiende claramente a una cooperación más amplia.

El capital extranjero, que puede ayudar a España a ampliar su base económica, ofrece muchos beneficios,

tales como perfeccionamientos en tecnología, experiencia en los métodos de producción y colocación en

el mercado, más empleos, y un nivel de vida más elevado.

El refuerzo de la interdependencia y el aumento de la participación mutua tanto en las obligaciones como

en las oportunidades de una economía del mundo libre cada vez más integrada, presagia una estructura

económica más sana y más uniforme para las naciones occidentales. El reto de hoy ha llegado a ser un

estímulo para encontrar nuevas fórmulas que satisfagan aspiraciones humanas crecientes y más variadas.

ÉXITO DEL PLAN DE ESTABILIZACIÓN

Al contemplar algunos de los cambios que se han verificado y se siguen verificando podemos sentirnos

optimistas acerca del porvenir de España en la comunidad occidental. Recordarán ustedes que la

Organización Europea de Cooperación Económica, el Fondo Monetario Internacional y ciertos Bancos de

Nueva York han proporcionado créditos a España para apoyar su Plan de Estabilización. Una medida,

elocuente del éxito de este Plan—conseguido no sin sacrificios—se encuentra en el hecho de que España

no haya tenido que utilizar estos créditos desde que se inició el programa hace nueve meses.

Los inversores en muchos, países se están dando cuenta de las posibilidades de expansión existentes en la

economía española. Actualmente se encuentra en España una Misión del Banco Internacional de

Reconstrucción y Fomento con objeto de asesorar sobre las posibilidades de des-arrollo. El ingreso de

España en el G. A.T. T. abrirá nuevos mercados y permitirá un continuo aumento de las exportaciones,

que ya se ha iniciado.

Aunque en España se está desarrollando una carrera contra el reloj, una carrera que exigirá sus mejores

esfuerzos, debemos recordar lo que esta nación se ha mostrado capaz de conseguir en su larga y orgullosa

historia. Las energías latentes y la capacidad de sacrificio de esta nación son inmensas. A pesar de los

siglos que lleva existiendo, su sangre es joven, los brazos de sus habitantes son fuertes y su espíritu

inquieto ansia rehacer su porvenir ecónó-mico. Otras naciones no se muestran insensibles a ese anhelo, a

ese impulso vital. No han faltado la cooperación y asistencia exteriores.

ASISTENCIA ECONÓMICA A LOS PAÍSES ARRUINADAS

Quisiera comentar durante unos momentos los problemas que tienen los Estados Unidos en su comercio y

en su balanza de pagos.,Esos problemas son, en muchos sentidos, la culminación y la demostración final

del éxito de la política económica de los Estados Unidos en la posguerra. Gracias, en gran parte, a los

programas norteamericanos de asistencia económica muchos de los países que se encontraban arruinados

después de la segunda guerra mundial no sólo se han recuperado, sino que también han llegado a niveles

sin precedentes de actividad económica. Han vuelto a participar en el comercio internacional, en un pie de

igualdad; también se han convertido en proveedores de mercados que, a causa de la escasez, habían sido

abastecidos principalmente por firmas comerciales norteamericanas en los años de posguerra. Hasta hace

poco tiempo mi Gobierno no había prestado atención coordinada al desarrollo y al fomento de las

exportaciones de los Estados Unidos.No obstante, con objeto de conservar una nivelación razonable en

las cuentas de pagos de los Estados Unidos, manteniendo al mismo tiempo cifras convenientes en los

programas de asistencia económica y militar, así como también una salida continua de capitales privados,

ha llegado a ser necesario que prestemos nosotros mismos seria atención a esos problemas. Tan

importante para nuestros amigos como para nos-otros es que los Estados .Unidos tengan una economía y

una balanza de pagos saneadas. Nuestras economías están ligadas. Realmente, en este empequeñecido

mundo de dificultades y cambios compartimos un mismo destino.

El ,17 de marzo informó el presidente Eisenhower al Congreso de los Estados Unidos acerca de sus

propuestas sobre un programa que ayudara a los exportadores norteamericanos a fomentar sus ventas en

el exterior. Entre otras características del programa, éste comprendería la ampliación de los servicios de

mercados comerciales y agrícolas en los Consulados y las Embajadas de los Estados Unidos, el estímulo a

los comerciantes y visitantes de otros países para viajar a los Estados Unidos, y una mayor participación

de éstos en las principales ferias de muestras que se celebren en. el extranjero. En lo que respecta a este

último punto, me complace particularmente que España haya sido una de las naciones que han tenido una

representación norteamericana más importante. Espero volver a Barcelona dentro de poco más de un mes

para asistir a la inauguración de la Feria Internacional de Muestras, en la que el Pabellón de los Estados

Unidos, estará consagrado a los usos del algodón.

UN CAPITULO GLORIOSO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Son muchas las ramificaciones del comercio, de la cooperación y de las empresas mutuamente

provechosas. Me complazco en felicitar a la Cámara por la magnífica labor que está realizando al

proporcionar informes esenciales sobre nuevas medidas a la comunidad mercantil interesada por el

comercio con los Estados Unidos. También deseo mencionar la eficacísima labor desarrollada por las

delegaciones de la Cámara en Bilbao, Madrid, Sevilla, Valencia y Zaragoza, y citar particularmente la

ayuda y la cooperación que han prestado siempre a los funcionarios de nuestros Consulados y de nuestra

Embajada en esos asuntos.

Todos ustedes, señores, se dan cuenta de la importancia de una ofensiva coherente y completa contra uno

de los mayores problemas de nuestra época: el progreso económico ante una de las más despiadadas

amenazas que ha conocido jamás el mundo. ´´El progreso económico encami-nado a elevar el nivel de

vida de los millones de personas que ofrecen resistencia a" las zalamerías, la propaganda subversiva, el

soborno y la coerción del imperialismo comunista, para el cual la economía es un arma destinada a

conseguir la dominación.

Al examinar juntos los doce meses que han transcurrido, no podemos menos de preguntarnos qué nos

reservarán los doce siguientes. No me arriesgaré a hacer afirmaciones proféticas, pero sí diré la siguiente:

Los Estados Unidos, y todo el mundo occidental miran a España con confianza y esperanza renovadas.

Por encima de los muchos problemas cotidianos que se resuelven con voluntad y trabajo, se registra en

España una reanimación del espíritu que hizo grande a esa nación. En España, se siente hoy latir algo que

recuerda los días en que este país estaba a punto de realizar el gran descubrimiento que transformó el

mundo para todos los hombres. Así, hoy, españoles y norteameri-canos y muchísimos otros afrontan en

nuestra hora y en nuestra generación el reto de nuestro tiempo y escriben un capítulo glorioso de la

historiado la humanidad, que servirá de inspiración a los que vengan detrás de nosotros."

Palabras del delegado de Comercio de Barcelona

Finalmente, el delegado provincial de Comercio de Barcelona, Sr. Romero Valenzuela, contestó a las

palabras del embajador de los Estados Unidos con un discurso en el que dijo, entre otras cosas:

"Deberes ineludibles han retenido en Madrid al ministro de Comercio y ha recaído sobre mí el

honrosísimo cometido de representar al Sr. Ullastras, lamentando su au-sencia tanto como vosotros

mismos.

Como decíais, señor embajador, el año transcurrido desde la última reunión de la Cámara "ha sido un año

grande"; ha dado lugar al ingreso de España en la O. E. C. E. como miembro de pleno derecho; a la visita

de Eisenhower a Madrid... También ha sido constante en el último año la presencia de nuestras misiones

diplomáticas y económicas en el diálogo de Occidente. Exponente máximo del humanismo económico

que viene desarrollando vuestro país fue, señor embajador, el Plan Marshall, que indudablemente fue

factor decisivo para salvar la civilización occidental, a la que tan grande ha sido la aportación española.

La O. E. C. E. fue consecuencia de aquel Plan y en su seno se viene forjando la unidad económica

occidental. Por eso la entrada de España de pleno derecho en tal Organismo significa uno de los

acontecimientos de mayor importancia en la historia española contemporánea. No podía ser excepción

este acontecimiento a la regla general de que los hechos más trascendentes guardan relación directa con el

sacrificio que su logro exige. El esfuerzo requerido para cubrir lo alcanzado en la etapa de estabilización

de nuestra economía es ingente y vosotros, industriales y comerciantes aquí presentes, habréis sido muy

sensibles, como yo mismo lo he sido al escuchar los párrafos del señor embajador aludiendo a que el

mundo occidental es consciente de los problemas que plantea ese gran esfuerzo que está realizando

España y del brío con que se trabaja para poner nuestra economía de modo que se aceleren las

condiciones precisas para ganar el tiempo perdido en el proceso de la integración económica europea.

Nuestra decisión de no regatear sacrificios para alcanzar la meta propuesta vencerá, sin duda, las

dificultades que aún se presenten para entrar en las etapas de reactivación y desarrollo de nuestra

economía, que permitirán con carácter definitivo sentar las bases de la constante devación del nivel de

vida del país, motivo de permanente preocupación de nuestros Gobiernos.Cifra

 

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