Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Señores diputados en pie     
 
 Ya.    13/01/1978.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

SEÑORES DIPUTADOS, EN PIE

Cuando a las cinco y cuarto de la tarde tomamos asiento en la tribuna de prensa, sabíamos lo que iba a

pasar en la sesión, .íbamos a asistir a un espectáculo legislativo conocido. Los argumentos que sus

señorías utilizarían los habíamos escuchado semanas atrás. El resultado de las votaciones sobre las

proposiciones de ley también nos resultaban familiares. ¿ Qué interés podría despertar en nosotros la

sesión?

• Las seis proposiciones de ley que se discutieron, presentadas por. socialistas y comunistas, habían

sido defendidas en su día en las comisiones competentes.. Los señores diputados dijeron allí cuanto

creyeron conveniente y votaron después lo que conveniente creyeron. Ninguna proposición había

prosperado. Luego no prosperaría ninguna,, proposición ante el pleno Sel Congreso. Y eso fue lo que

sucedió.

• Que no prosperarían íás proposiciones de ley, lo sabían los ardientes defensores de las mismas que

subieron & la tribuna de oradores: señores Cristóbal Montes, Múgica Herzog, Sánchez Montero,

señorita. Calvet Puig, señor Riera Mercader y señor Peces-Barba. Este último sí tenía una esperanza la de

ganar la votación de la proposición de ley para abolir la pena dé muerte. A punto estuvo. Lo evitaron

cinco votos de diferencia.

El señor Peces-Barba y su grupo socialista utilizaron un ardid parlamentario en el que confiaban; el

resultado de la votació señaló que motivo para, la confianza había. Fue pedir votación secreta. En una

votación secreta se puede romper la disciplina del voto del partido. El señor Peces-Barba tenía

compromiso formal de algunos diputados ajenos a su grupo parlamentario de que votarían 1a

proposición,

• Ciento treinta ,y tres votos en contra de la proposición socialista y ciento veintiocho votos a favor, más

once abstenciones, fueron el resultado de la votación nominal secreta. Moralmente, la derrota de la

proposición de ley no fue tan grande. Faltaron veintiocho diputados a la sesión. Es posible que el señor

Peces Barba no pudo hablar o comprometer, a seis diputados que no dieron su voto para ganar la

votación.

• Sabíamos por anticipado—pese a la sorpresa de la votación secreta—que ninguna proposición de ley

prosperaría. Sobre este tema de la barrera a las proposiciones de ley que la oposición presenta va a hablar

en la semana próxima, cuando el Congreso reanude las sesiones, el líder socialista, señor González

Márquez (don Felipe). Los socialistas no están conforines con que los hombres del centro les priven del

placer de la iniciativa legislativa,

• Los socialistas y los comunistas protestaron, y protestarán, de ese veto de votos centristas a

cuantas proposiciones de ley presentan. Pero el tener mayoría en un Parlamentó da ese privilegio. Las

minorías parlamentarias, en cualquier Parlamento de cualquier nación, han de resignarse a perder

votaciones si no cuentan con el beneplácito de los más. Es lo democrático.

• ¿Y no hubo algo más interesante en la sesión que el saber por. anticipado que no prosperarían las

proposiciones de ley? Hubo, por segunda vez, el fascinante espectáculo parlamentario de asistir al fallo

del sistema electrónico para votar. Un diputado de la Unión de Centro, cuando se iba a votar la primera

proposición comunista, introdujo mal la llave para poner en marcha desde su escaño el mecanismo del

voto.

• El tablero electrónico no registró el resultado de la votación. Se repitió el experimento. Fueron dos

técnicos hasta el escaño, a ver si arreglaban la avería. Regocijo en el salón. El presidente, señor Álvarez

de Miranda, se impacientó y dijo: "Vamos a votar por el sistema tradicional, levantándose los señores

diputados".. Empezaban a nacerlo cuando el presidente anunció:. "Ya funciona, el sistema electrónico y

vamos a votar así»

• Comenzó la votación electrónica; nuevo fallo. Más regocijo. "Volvamos a la votación tradicional."

Los señores secretarios .cuentan y recuentan los votos de los señores diputados puestos en pie. Ahora

fallan, los secretarios; cada uno aporta cifras distintas. "Ya funciona el "sistema electrónico." No es

verdad. "Votemos tradicionalmente, pero por filas, para que no haya error."

• "Fila primera, en pie; fila segunda, en pie." Así hasta diez filas, dos veces, para votos a favor y en

contra. La orden la da el señor presidente. Los señores diputados obedecen y se ponen de. pie. Este

espectáculo éra lo único que no sabíamos iba a suceder al comenzar la sesión.

A. J. G. M.

 

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