Autor: Soriano, Manuel. 
 Tribunal Constitucional: apuros del Gobierno para lograr la mayoría absoluta. 
 Congreso: UCD maniobró para retrasar la votación     
 
 Diario 16.    24/06/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 34. 

Tribunal Constitucional: Apuros del Gobierno para lograr la mayoría absoluta

Congreso: UCD maniobró para retrasar la votación

Manuel Soriano

MADRID, 24 (D16).-\nte la imposibilidad de reunir los 176 votos necesarios para que el Congreso le

Diputados aprobara el proyecto de ley orgánica del Tribunal Constitucional, UCD pidió ayer el retraso de

la votación hasta hoy a las once de la mañana.

Los centristas no podían alcanzar la mayoría absoluta exigida (la mitad más uno de los 350 votos de la

Cámara) contando incluso con el apoyo de los siete de la minoría catalana y los tres únicos existentes del

grupo vasco.

A UCD le faltaban tres diputados (Gabriel Cisneros, todavía recuperándose del atentado; Joaquín

Satrústegui, enfermo, y Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, que acudió al final aquejado de una

dolencia bucal).

Socialistas, comunistas y andalucistas estaban dispuestos a votar en contra y CD se abstendría, como

represalia, según algunos rumores, al pacto conseguido en torno al Estatuto de Euskadi.

Esta situación provocaba la devolución del proyecto de ley del Gobierno a una nueva tramitación en la

Comisión correspondiente y UCD lo quiso evitar a toda costa.

La izquierda destacó (principalmente los comunistas) la debilidad en el Gobierno para sacar adelante la

primera y trascendente ley de desarrollo de la Constitución. Los centristas se quejaron de que la oposición

tratará de aprovecharse de una situación coyuntural que le imposibilitara imponer la mayoría que ostenta.

UCD había captado los votos de la minoría catalana en el transcurso de la sesión al hacer prosperar con su

mayoría una enmienda de Miguel Roca, que alteraba un texto pactado en la Comisión entre el PSOE y la

UCD, lo que enconó los ánimos socialistas.

Esto provocó que la izquierda acusara a nacionalistas catalanes y a centristas de haber comerciado con los

votos; aquéllos votarían a favor de la totalidad del proyecto y UCD sacaba adelante su propusta.

.

Socialistas y comunistas ya habían anunciado su voto en contra a la totalidad cuando por la mañana UCD

y CD mantuvieron la capacidad del Tribunal Constitucional a entender de los conflictos de atribuciones

entre los órganos constitucionales del Estado.

La izquierda se opuso a que el Tribunal Constitucional resolviera sobre los conflictos surgidos entre las

Cortes y el Gobierno, éstos y las comunidades autónomas o los de éstas entre sí,porque a su juicio la

Carta Magna ya prevé los mecanismos adecuados sin necesidad de que el Tribunal se sitúe por encima de

la soberanía del Parlamento.

La modificación de Roca

La sesión de la tarde transcurrió con la sistemática derrota de las propuestas de modificacion.de la

oposición basada en la mayoría simple de UCD o el eventual apoyo de CD.

La tónica cambió cuando Miguel Roca consiguió los votos centristas para modificar el artículo 32, que

fue el único precepto alterado del dictamen de la Comisión. Previamente se había suspendido la sesión en

cuyo descanso UCD y minoría catalana llegaron al pacto.

La propuesta de Roca supone que solamente el Gobierno podrá ejercer el recurso de inconstitucionalidad

contra las leyes emanadas de las comunidades autónomas.

Mientras que el dictamen de la Comisión (pactado entre UCD y el PSOE) ampliaba esa capacidad para

ejercer el recurso de inconstitucionalidad contra las leyes de las comunidades, al presidente del Gobierno,

al defensor del pueblo, a 50 diputados, a 50 senadores, a los órganos ejecutivos de las comunidades y a

las asambleas de las mismas.

Inconstitucionalidad

En la nueva redacción aprobada ayer los órganos colegiados ejecutivos de las nacionalidades tienen

capacidad deinterponer recursos de inconstitucionalidad contra disposiciones a las comunidades que

solamente afecten a su propio ámbito de autonomía.

Los socialistas no encajaron bien esta modificación y los comunistas aun considerándola positiva seguían

oponiéndose al proyecto de ley por considerarlo que da al Tribunal Constitucional facultades omnímodas.

En esa situación, la izquierda se percató de la inferioridad de UCD y comenzó a retirar sistemáticamente

sus enmiendas, con objeto de avanzar en la aprobación del articulado y llegar a la votación final que

presumían perderían los centristas.

Cundió el nerviosismo entre las filas de UCD al comprobar en las votaciones parciales que no alcanzaban

los 176 votos de la mayoría absoluta, necesaria para aprobar la totalidad del proyecto de ley.

El presidente del Gobierno y todos los ministros-diputados se encontraban en el hemiciclo. El portavoz

centrista, Antonio JiménezBlanco, y Osear Alzaga entraban y salían tratando de completar la mayoría,

haciendo continuas llamadas telefónicas

Protestas socialistas

El portavoz socialista Gregorio Peces-Barba protestó por el hecho de que se estuvieran votando artículo

por artículo y no conjuntamente como es la norma habitual cuando no existen enmiendas. «Esto es una

táctica de filibusterismo parlamentario y recuerdo que estamos en trámite de Urgencia.»

Replicó Jiménez Blanco manifestando que es un derecho de todo grupo parlamentario poder votar los

artículos separadamente «y no se puede criticar el ejercicio de este derecho, cuando a la otra parte no le

conviene.»

Nuevamente, Peces-Barba tomó la palabra para manifestar que desde 1912 una sentencia del Tribunal

Supremo censuró del abuso del derecho. Intervención que fue jaleada en los bancos de la izquierda.

Tras unos momentos de confusión intervino Jiménez Blanco para corregir la cita del diputado socialista

diciendo que se trataba de una sentencia de 1906 sobre injurias a una mujer.

Peces-Barba de nuevo tomó la palabra: «Me congratula que al señor portavoz de UCD le hayan soplado la

cita», extremo que negó el diputado de UCD.

El centrista Osear Alzaga intervino para justificar las razones, a su juicio obvias, por las cuales UCD

quería votar artículo por artículo, evitando así que una situación anómala derrotara a un proyecto de ley

que podría ser aprobado fácilmente.

El portavoz socialista calificó de cínicas esas explicaciones y añadió: «Por respeto a la Cámara estamos

dispuestos a dar todo el tiempo que necesite UCD para reunir a sus diputados, porque queremos terminar

con este lamentable espectáculo.»

Fuerte tensión

De nuevo, por alusiones, Osear Alzaga hizo uso de la palabra para preguntar a Peces-Barba si el adjetivo

había sido empleado con el significado que tiene en el diccionario y si fuera así le pidió que lo retirara.

Hubo un momento de tensión en el que todas las miradas se volvían hacia Peces-Barba, que no subió a la

tribuna de oradores.

Intervino seguidamente el comunista Jordi SoléTura para lamentarse del «mal espectáculo del Gobierno».

«Así no se puede gobernar —añadió— no se puede estar rebañando votos para aprobar la primera ley

orgánica que desarrolla la Constitución. Esta es una situación difícil que el Congreso refleja en momentos

como éstos que son trágicos y hasta cómicos. Digan ustedes a qué hora estarán los diputados y entonces

votaremos.»

El presidente del Congreso, Landelino Lavilla, suspendió la sesión durante quince minutos, que se

prolongaron a media hora. Al reanudarse sobre las nueve de la noche, tomó la palabra el centrista Emilio

Attard, presidente de la Comisión Constitucional y pidió que se retrasase hasta hoy la votación final del

proyecto, argumentando que es práctica en otros Parlamentos anunciar con bastante antelación la fecha y

la hora de la votación de importantes proyectos de ley.

Carrillo: Consenso

En ese momento pidió la palabra el líder comunista Santiago Carrillo, que dijo que lo sucedido demuestra

que una ley orgánica «no puede aprobarse en estas condiciones, tendría que elaborarse y aprobarse por

medio del diálogo y el entendimiento».

El presidente del grupo parlamentario socialista, Felipe González, también hizo uso de la palabra para

manifestar su acuerdo en lo fundamental con lo expuesto por el centrista Emilio Attard, lamentando, sin

embargo, la falta «de rigor y seriedad» no haberlo expuesto «antes de haber dado este espectáculo».

Osear Alzaga intervino nuevamente para justificar el problema procedimental que lo achacó al

reglamento, y reprochó a la oposición retirar sus enmiendas, lo que provocó una falta de cálculo de sus

diputados para estar presentes en la votación.

Después replicó a Carrillo y dijo que no se planteaba un problema de consenso, porque en gran parte la

ley tenía el apoyo de todos.

Otra vez Felipe González hizo uso de la palabra para manifestar que el PSOE no aceptaba en esos

momentos la petición de UCD

Tras una deliberación de la Mesa, ésta acordó el aplazamiento de la votación global al conjunto del

proyecto de ley orgánica del Tribunal Constitucional.

 

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