Una nueva opción política     
 
 ABC.    19/01/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. JUEVES. 19 DE ENERO DE 1978. PAG. 2

UNA NUEVA OPCION POLÍTICA

La formación, y público manifiesto, del partido Acción Ciudadana Liberal cierran uno de los más

interesantes paréntesis políticos de estos tiempos: cierran la interrogante abierta, y llena de lucubraciones

y posibilidades, de José María de Areilza.

Con intensa y brillante biografía política a sus espaldas, aureolada por sus relevantes capacidades

literarias, reforzada por un prestigio personal que nadie discute, Areilza es, ha sido en los difíciles días de

la transición y en los días polémicos de las primeras elecciones, un nombre que no ocupaba su verdadero

y merecido lugar entre los líderes políticos activos de primera fila. Y bien podría decirse, con uso de lícita

metáfora, que por no tener voz parlamentaria ha escuchado muchas veces la opinión pública su silencio

en el Congreso y en el Senado.

Ya se ha decidido José María de Areilza y preside un nuevo partido que, naturalmente, es un partido de

ideología liberal, inscrito, por supuesto, en el amplio y comprensivo círculo de una derecha moderna,

actual y actualizada. Partido al que saludamos —éste y no otro es el sentido del comentario— como una

muy interesante opción política que enriquece, sin duda, el todavía incompleto, y en aspectos confuso,

panorama político español de los comienzos de 1978. Nada más, que más sería indebida beligerancia en

estas columnas: pero nada menos, pues menos sería insensibilidad o ceguera políticas.

El manifiesto publicado por Acción Ciudadana Liberal es suficientemente claro; escrito, por cierto, con

poco frecuente galanura en textos de análoga naturaleza. No precisa, por lo tanto, glosas para su

comprensión. Pero reclaman referencia periodística concreta algunas de sus afirmaciones. Ante todo, su

propósito de esclarecimiento —de la actual circunstancia política, se entiende—, que no es finalidad de

división. A renglón seguido, su gallarda negativa al socialismo colectivista y al llamado eurocomunismo,

soluciones no convenientes al interés general, y su claro enfoque favorable a la «transición hacia la

Monarquía constitucional y su estabilidad definitiva». Estamos, pues, ante una plena declaración de

democracia liberal profesada con deseos sinceros de autenticidad.

La menor densidad -en peso y perfil- de las derechas españolas, en los momentos actuales, parece fuera

de duda. Por ello, sin prejuzgar ni predecir resultados políticos del nuevo partido, creemos justo y lógico

recibir su formación como hecho positivo, favorable, oportuno, para la mejor definición y, posiblemente,

más firme alineación de los partidos de derechas. El liberalismo —más cuanto mayor sea su ortodoxia

ideológica— no es política de izquierdas, en nuestro tiempo.

Se integran en Acción Ciudadana Liberal, presididos por José María de Areilza, cinco partidos de liberal

confesión. Su actual realidad de afiliación no puede estimarse dato tan importante como la capacidad de

unión que han demostrado al integrarse, declarando conjuntamente «no haremos concesiones a la

demagogia», «ni aceptaremos planteamientos utópicos», «querernos transformar España, sin destruir los

valores de la cohesión social, que permiten el progreso cultural y material de la comunidad».

Está, en suma, abierta, dispuesta, preparada y ofrecida una nueva opción política; rebosante, por otra

parte, de clásicas resonancias. Su destino será el que resulte de su verdadera fuerza de convocatoria. Pero

hoy merece cumplidamente el nuevo partido la salutación debida a los políticos que anuncian un credo

patriótico y monárquico, liberal y democrático, social y moderno.

 

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