Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Martín Villa en el Senado. 
 E.T.A. Es la culpable de lo que sucede en el País Vasco  :   
 El ministro del Interior contestó a la interpelación del senador Bandrés sobre los sucesos de Pamplona, San Sebastián y Rentería. 
 ABC.    08/11/1978.  Página: 1,4. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

MARTIN VILLA, EN EL SENADO

E. T. A. ES LA CULPABLE DE LO OUE SUCEDE EN El PAÍS VASCO

El ministro del Inferior contestó a la interpelación del senador Bandrés sobre los sucesos de Pamplona,

San Sebastián y Rentería

EL ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, pronunció ayer un importante discurso ante el Pleno del

Senado sobre ef tema deí orden público en el País Vasco, en respuesta a la interpelación defendida ante la

Cámara por el cenador Juan María Bandrés sobre los desórdenes ocurridos en Pamplona, San Sebastián y

Rentería durante el pasado mes de julio.

«El problema deJ País Vasco —dijo en determinado momento el ministro del Interior— no está

representado por los Cuerpos de Seguridad del Estado, por más esfuerzos que en este sentido se realicen a

diarlo desde tas más diversas y hasta increíbles instancias. El problema.del País Vasco está configurado

por las acciones criminales que de forma sistemática lleva a cabo Ja organización terrorista E. T. A.

Quien mata es la. E. T. A., quien roba es la E. T. A. La E.T. A. es, pues, la culpable de lo que sucede en el

País Vasco. No reconocerte supondría tanto como una desinforma» ción descalificare o una complicidad

manifiesta y también culpable.»

Hay que destacar tamtfefen que cuando ei señor Bandrés hacia uso del derecho de réplica, los senadores

por designación real Juan Arespacochaga y Marcial Gamboa abandonaron la sala en señal de protesta.

Después se registró na incidente verbal entre los señorea Bandrés y Arespaco-chaga.

ACUSACIONES.—A las seis menos cinco de la tarde subió a la tribuna de oradores e! señor Bandrés,

luego de que interviniera el ministro de Agricultura y los subsecretarios de Trabajo e Industria, para

contestar a diversos ruego y preguntas.

Juan María Bandrés comenzó diciendo que habían pasado muchas cosas desde que presentó esta

interpelación» en el mes de agosto. «En julio, el orden público en el País Vasco no estaba resuelto

—dijo—, y ahora ocurre lo mismo.»

Después de explicar a ia Cámara que hacía suyos los sufrimientos de los jóvenes extremeños y andaluces

que forman parte de la Policía Armada y de la Guardia Civil, puntualizó que el pasado domingo, cuando

murió un guardia civil en Tolosa, informó que pocos minutos después, y en el lugar de los hechos, la

Benemérita detuvo a dos jóvenes. «Fueron golpeados allí mismo —añadió— y luego conducidos al

cuartel de la Guardia Civil, donde nuevamente fueron maltratados por guardias civiles y por sus mujeres.

He visto sus espaldas y aquí tengo les certificados médicos.»

Dijo también que ante esto no cabían frases ingeniosas, porque cada vez que se producían hechos

similares se argumenta que na sido un error. «Estamos alimentando la hoguera del odio» la

incomprensión y la violencia, y todo porque el Gobierno no se decide a cambiar a determinados mandos

de las Fuerzas del Orden Público. Pienso que el Gobierno no quiere cambiar nada. Pienso que seria

preciso que cambiara el Gobierno, y, concretamente, el ministro del Interior.»

A continuación, el señor Bandrés se refirió a los sucesos ocurridos en Pamplona, San Sebastián y Rentería

dorante el pasado mes de julio. En determinado momento y refiriéndose a Pamplona, donde acusó a la

Policía de proteger a grupos de extrema derecha, leyó una grabación en la que se contenía —según dijo—

conversaciones entre la Policía para actuar contra los manifestantes.

Más adelante, Juan María Bandrés se refirió al saqueo de Rentería por una sección de la Policía Armada,

y leyó el prólogo de un libro «que está teniendo mucho éxito en el País Vasco», según dijo. En él se dice,

entre otras cosas, que para la paz en el País Vasco, y porque también ellos quieren irse, que se vayan las

Fuerzas del Orden Público.

En este Instante, el senador por designación real Juan Arespacochaga pidió la palabra para ana cuestión

de orden, pero el presidente del Senado ni se I» concedió.

El señor Bandrés concluyó su interpelación, antes de formular sus preguntas, diciendo que con los hechos

que había relatado en cualquier país de Europa el ministro del Interior hubiera pedido la dimisión de ¿u

cargo.

PROTESTA.—Una vez que el ministro del Interior pronunciase su parlamento —cuyo resumen

recogemos en otro lugar de este número—, el señor Arespacochaga protestó por las manifestaciones de

Juan María Bandrés Rodolfo Martín Villa fue interrumpido por ina ovación cuando señaló que, «no es

nada malo ser colaborador de la Guardia Civil», al igual que cuando finalizó su discurso. Mantuvieron

una actitud pasiva el grupo socialista y el vasco, así como la mayor parte de los senadores que integran

los grupos Progresistas y Socialistas Independientes, Entesa deis Cátalans, mixto, Agrupación

Independiente y el grupo independiente,

De nuevo, y haciendo uso del derecho de réplica, Juan María Bandrés se dirigió a la Cámara para señalar

que desde enero de 1975 hasta julio de 1978 las Fuerzas de Orden Público habían dado muerte a sesenta

personas, mientras que la E. T. A. había matado a cuarenta. Se produjo entonces un murmullo de

desaprobación, abandonando la sala los señores Arespacochaga y Gamboa.

Posteriormente, el señor Fontán anunció que los señores Cordero (Progresistas

y Socialistas Independientes) y Jiménez Blanco (U. C. D.) habían solicitado intervenir en el debate, de

acuerdo con lo que establece el artículo 136 de] Reglamento. Los socialistas se abstuvieron de pedir la

palabra.

El señor Cordero calificó el debate de «triste, sucio y sangriento», para señalar que entenúía los

problemas de las Fuerzas de Orden Público, aunque —destacó— algunos de sus procedimientos no son

admisibles».

Después subrayó «ue la II República había cometido el error de exasperar a sus propias Fuerzas de Orden

Público, permitiendo manifestaciones delante de sus cuarteles. Finalizó diciendo que el País Vasco tiene

que hacer una profunda reflexión, y se preguntó qué había detrás de la E. T. A. y del G. R. A. P. O.

Por su parte, Antonio Jiménez Blanco, portavoz del grupo parlamentario de Unión de Centro

Democrático, anunció que U. C. D. suscribía las palabras del ministro del Interior, a quien dedicó varios

elogios. «El partido del Gobierno—añadió— apoya incondicionalmente a las Fuerzas del Orden Público y

ve con satisfacción que este apoyo lo brindan también todos los partidos políticos responsables.»

Antes de que concluyera este debate, Juan María Bandrés, por alusiones, manifestó que el señor

Arespacochaga era el único que se había escandalizado con su intervención, señalando que su partido

había tenido a España en la dictadura durante cuarenta años. A esto replicó Juan Arespacochaga

afirmando que él no pertenecía a ningún partido político, y que era un senador por designación real.

J.M. FERNÁNDEZ-RUA.

SENADO

INCIDENTE ENTRE LOS SENADORES BANDRÉS Y ARESPACOCHAGA

Los socialistas se abstuvieron de intervenir en el debate

 

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