Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Fernández Ordoñez, ante el pleno del Congreso. 
 La Reforma Fiscal no puede ser pieza aislada de la política económica     
 
 ABC.    14/12/1978.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

A B C. J U E V E S, 14 DE DICIEMBRE DE 1978. PÁG. 5.

NACIONAL

FERNÁNDEZ ORDOÑEZ, ANTE EL PLENO DEL CONGRESO

LA REFORMA FISCAL NO PUEDE SER PIEZA AISLADA DE LA POLÍTICA ECONÓMICA"

Madrid. (De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) La primera sesión plenaria

celebrada por e¡ Pleno del Congreso de ¡os Diputados, tras e! referéndum constitucional, se Inició ayer

hada las cinco y media de la tarde con una primera parte importante y muy movida, en la que

intervinieron dos ministros: el de Justicia, sobre la Ley de Peligrosidad Social, y el de Hacienda, en

relación con la Ley del impuesto de Sociedades.

«Hoy que recuperar la trama del diálogo social, si no se quiere que al final todo sea demasiado poco /

demasiado tarde»

Los dos hicieron afirmaciones importantes. Pero, entre ellas, acaso la mas significativa, la más

trascendente y preocupante, estuvo a cargo del señor Fernández Ordóñez cuando, en los últimos párrafos

da su intervención, exclamó:

—Hay que recuperar la trama del diálogo social si no se quiere que al final todo sea demasiado poco y

demasiado tarde.

En un momento en que las negociaciones entre el Gobierno, las patronales y las centrales sindicales se

retrasan y se complican cada día más, haciendo por momentos más difícil el anhelado y necesario pacto

económico y social, una afirmación así en labios del ministro de Hacienda es poco menos que una

conminación a todos los implicados en un problema de trascendencia. Empezando por el propio

Gobierno.

Así lo entendieron muchos de los que escuchaban al ministro señor Fernández Ordóñez en los escaños y

en las tribunas.

El ministro de Hacienda había iniciado »a disertación explicando detalladamente la forma en que había

cumplido el triple compromiso que contrajo ante las Cortes un mes después de hacerse cargo del

Ministerio d« Hacienda: el compromiso presupuestario —no sobrepasar un déficit máximo y poner en pie

de igualdad los impuestos directos y los indirectos—•; el de llevar a cabo una reforma tributaria profunda

y el de conseguir la aceptación y dignificación de las leyes tributarias.

Aportó datos minuciosos sobre el esfuerzo realizado en estos tres campos de actividad y destacó que, en

cuanto al Presupuesto, a sólo un mes de la finalización del período presupuestario, puede afirmarse que se

ha conseguido un cumplimiento exacta de la cifra presupuestada, con diferencias en el peor de los casos

no superiores al 1 por 100. En cuanto a los impuestos subrayó que «por primera vez en nuestra historia

financiera los impuestos directos superarán en este año la barrera del 50 por 100, alcanzando,

posiblemente, un porcentaje incluso superior al 51 por 100».

«El análisis del volumen y estructura de la recaudación impositiva en este año —dijo también— ofrece un

saldo que tiene escasos antecedentes en la historia tributaria del siglo XX.»

Se refirió también al proceso de reforma de la Administración en su triple aspecto orgánico, funcional y

de los procedimientos de gestión tributaria y de las directrices que la han guiado. Más adelante afirmó:

«Creo con toda sinceridad que hemos mejorado sensiblemente 1» actitud social ante el impuesto.»

Recordó la favorable respuesta a la invitación de regularización tributaria, que ha significado, en términos

del impuesto sobre la renta «el duplicar, en un sólo año, su recaudación habitual».

EL IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES

Entrando ya en el tema, el ministro de Hacienda destacó que con este proyecto de ley del Impuesto sobre

Sociedades «se completa la reforma de la Imposición «obre la la renta y, por consiguiente, se consolidan

los principios que la inspiran».

Destacó las características de este proyecto de ley: Que constituye un impuesto complementario del

nuevo impuesto sobre la renta aprobado por las Cortes «con lo que se garantiza que toda la renta, sea cual

fuese su titular, quedará sometida a gravamen como exige el principio de la capacidad de pago» y que

«contemplando conjuntamente ambos impuestos sobre la renta, debe destacarse que la reforma .tributaria

introduce un desplazamiento de la carga desde la imposición sobre las empresas hacia la imposición sobre

las personas físicas que, en definitiva, son los verdadero detentadores de la capacidad de pago».

Se refirió, asimismo, al deseo de «vitar la «doble imposición de dividendos» a la subjetívización del

impuesto «estableciendo el gravamen exclusivamente sobre el beneficio realmente obtenido»; a la

aproximación entre las categorías fiscales y las categorías económicas y a la especial atención prestada al

tratamiento de la Inversión empresarial. Tuvo, finalmente, palabras de elogio para los funcionarios del

Ministerio —ya antes había destacado las 55.000 actuaciones de la Inspección en el segundo semestre de

este año y los 40.000 expedientes de investigación Iniciados.

NECESITAMOS CAMBIOS FUNDAMENTALES

El ministro de Hacienda, señor Fernández Ordóñez, terminó afirmando que quería decir dos cosas:

«Primera. Nada más lejos de mi ánimo que describir un panorama triunfal. Nunca se pasa, en materia

fiscal, de la imperfección absoluta a la perfección total. Queda todavía, quedará siempre, aparte de la

aprobación de las leyes que aún esperan en las Cortes, un trabajo diario de corrección, d* rodaje, de

precisión.

Segunda. La reforma fiscal no es el único instrumento de legitimación ética de 1* economía de mercado,

ni puede ser una pieza aislada de la política económica. Aun valorando la profundidad de la

transformación realizada, no puede esperarse que este sistema tributario renovado sea el arbitro único de

la estabilidad económica o el instrumento solitario de la justicia.

Necesitamos abordar cambios fundamentales sobre unas estructuras envejecidas. Tenemos necesidad de

un Estado movilizador de recursos, capaz de regenerar la actividad real del país. Nunca se escoge una

política cuando los problemas son graves y hay que recuperar la trama del diálogo social, si no se quiere

que, al final, todo sea demasiado poco y demasiado tarde.

Finalmente, ahora que se habla de la distancia del pueblo respecto a sus instituciones representativas, yo

quiero recordar, hablando de la reforma fiscal, que han sido estas Cortes, durante un año y medio, en un

debate libre, las que han hecho posible lo que, desde muchos años, todos sabíamos que era necesario.»

ENMIENDAS PROTESTADAS

Antes de que el ministro de Hacienda ocupara el podio de los oradores se había producido un largo y

singular debate por una cuestión de orden planteada por el Grupo Socialista. Protestaban por el hecho de

que una serie de enmiendas formuladas por el Grupo Comunista, la Minoría Catalana y Alianza Popular,

después de finalizado el plazo de presentación, hubieran sido admitidas a trámite por la Presidencia.

El presidente aclaró que dada la inactividad de las Cortes durante la semana del referéndum se había

adoptado tal decisión después de consultarla con la Junta de Portavoces —sin que hubiera oposición ni

resistencia— y con la Mesa del Congreso.

Insistieron los socialistas en que no podían adoptar decisiones sobre unas enmiendas que no habían sido

publicadas en el «Boletín de las Cortes» y que, por tanto, desconocían. Pidió el señor Peces-Barba que,

puesto que sólo la Cámara puede modificar su Reglamento, la decisión sobre estas enmiendas no fuera

adoptada por el presidente del Congreso, sino por el Pleno de la Cámara.

No te agradó mucho al señor Álvarez de Miranda esta petición, pero se avino a ella y sometido al tema a

votación apoyaron la admisión de las enmiendas 174 votos y las rechazaron 112 con cinco abstenciones.

Una vez admitidas a trámite dichas enmiendas se inició una larga serie de intervenciones para explicar el

voto, con alusiones a las virtudes cardinales y a las teologales y, en definitiva, los socialistas anunciaron

que al no tener conocimiento de estas enmiendas presentadas fuera de plazo, se abstendrían en la votación

de todas ellas.

Habló el ministro a las seis y veinte de la tarde, y al terminar su intervención se inició el largo y fatigoso

desfile de peticiones de los enmendantes:

El señor López Rodó pedía que los organismos autónomos de carácter comercial, Industrial, financiero o

análogos no quedaran exentos del impuesto de Sociedades. Le replicó por U. C. D. el señor García

Añove-ros, preguntando cómo podían tributar la Comisaría de Abastecimientos y Transportes o el F. O.

R. P. P. A. Enmienda rechazada.

Los Socialistas de Cataluña proponían una nueva definición del «domicilio fiscal» apoyados por el Grupo

Comunista y nuevamente surgió un problema de interpretación del Reglamento, porque no habiendo

turno a favor del dictamen de la Ponencia el presidente admitió un turno en contra y a la hora de replicarle

el representante de U. C. D. protestó el señor Peces-Barba señalando que no había precedentes de un

turno a favor concedido después de un turno en contra...

En este clima de cuestiones de orden, réplicas, consultas con la Mesa, explicaciones minuciosas de voto,

lentitud y fatiga continuó el debate sobre el largo proyecto de ley del impuesto de Sociedades, que consta

de más de treinta artículos y de no pocas disposiciones adicionales, transitorias y finales. La sesión

plenarla continuará esta tarde.

SEGÚN EL MINISTRO DE HACIENDA

«SE HA MEJORADO LA ACTITUD SOCIAL ANTE EL IMPUESTO»

 

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