La lección Yugoslava     
 
 ABC.    13/12/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE DE 1978. PÁG. 2

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Editor PRENSA ESPAÑOLA, S. A.

LA LECCIÓN YUGOSLAVA

Las restricciones eléctricas, los cortes voluntarlos, impuestos y programados, reaparecen en el horizonte

de Europa. Belgrado, la capital, y otros importantes centros urbanos de Yugoslavia, sufrirán,

posiblemente hasta el mes de marzo, según informábamos en nuestro número del domingo, interrupciones

de ocho horas diariamente, en los suministros de fluido eléctrico.

No deja de tener su ironía que sea un país comunista —o si se quiere de socialismo autogestionario— el

que asume la primacía en el resurgir de tan grave padecimiento colectivo. Fue Lenin, en efecto, quien

pedía electricidad como Arquímedes pidió un punto de apoyo para mover el mundo. Al ideador y

constructor del Estado soviético no se le escapaba, ciertamente, que los logros revolucionarios no podrían

consolidarse sin el desarrollo de una estructura industrial suficiente.

Creemos que en esto también, aunque de manera involuntaria, el régimen del mariscal Tito ha sido

heterodoxo y revisionista. A despecho de que la planificación sea la más primordial de las características

que definen a la economía socialista, Yugoslavia Se enfrenta ahora, padeciéndola, con una estampa típica

de posguerra. O los gerentes de la economía" autogestionaria planificaron mal, o Yugoslavia ha carecido

de los recursos financieros suficientes para capear el temporal del irreversible encarecimiento de los

combustibles fósiles. Ni le. han bastado, a lo que se ve, sus explotaciones hidroeléctricas ni la producción

de carbón que alimenta los rendimientos de tes centrales térmicas.

Si las restricciones eléctricas yugoslares, como apuntamos, son una ironía desde el punto de vista

histórico ideológico, constituyen en cambio lección inapreciable si se las contempla desde una

perspectiva económica. Pugnando por Instalarse entre las naciones de Europa occidental que alcanzaron

ya el «status» de la industrialización, Yugoslavia no ha conseguido realizar su propósito, pues los méritos

de lo más honrado del esfuerzo han sido, en lo sustancial, baldíos, por el alto coste de su

experimentalismo político y de su burocracia, y pese a las eyudas, generosísimas, vertidas en auxilio suyo

por los Estados Unidos.

Es, por tanto, la posición relativa que Yugoslavia ocupa frente a las naciones europeas situadas en el nivel

industrial, una referencia muy valiosa para enjuiciar y calibrar el hecho que comentamos La llamada

«crisis energética»,-luego de Quebrantar en la forma de todos sabida las economías del Tercer Mundo,

eleva su nivel hasta cotas donde.se sitúan países como Yugoslavia. Uno o dos peldaños después vendrá la

cota que nos corresponde a los españoles y a otras naciones europeas del Mediterráneo. Pues no hay

indicios de que la marejada de ta crisis vaya a replegarse en bonanzas y bajamares. Todo lo contrario: a

primeros de año volverán a subir los precios de los crudos.

Optaremos los españoles, al dictado y por la presión de los partidos izquierdistas, por la vía yugoslava a la

autogestión y el ecologismo cogido con papel de fumar, o asumimos seria y rigurosamente el problema

energético librando de una vez las opciones contenidas en el Plan Energético Nacional, ampliándolas

incluso si es posible?

Restricciones eléctricas, antes que ninguna otra cosa, significan paro. Tanto si se producen como si se las

intenta conjurar incrementando indefinidamente nuestra deuda del petróleo.

 

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