Autor: S. A.. 
   La investigación científica en la Universidad  :   
 Coloquio en la Fundación March:moderador,Ochoa. 
 Pueblo.    17/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

"La investigación científica en la Universidad"

• Coloquio en la Fundación March: moderador, Ochoa

• >E1 propio proceso social corregirá el desajuste entre la sociedad y la Universidad>

La atención de los informadores —destacados en número quizá superior al habitual en este tipo de

actos— se centraba en torno a la figura del premio Nobel de Medicina Severo Ochoa —nacido en

Asturias en 1904 y nacionalizado americano en 1956—, que asistía como moderador en el seminario

sobre La investigación científica en la Universidad´ y que durante más de cinco horas se desarrolló ayer

en la sede de la Fundación Juan March. Era ponente el rector de la Universidad de Salamanca, profesor

Rodríguez Villanueva, y comunicaron sus «puntos de vista» —según el programa— los también

profesores Sánchez del Rio (catedrático de física Atómico y Nuclear de la Universidad Autónoma de

Madrid), Losada (catedrático de Bioquímica de la Universidad de Sevilla), González (ex rector de la

Universidad de La Laguna) y Mayor Zaragoza (director del departamento de Bioquímica de la

Universidad Autónoma de Madrid).

El acto no estaba, pues, basado fundamentalmente en la intervención de Ochoa, sino sobre el

«documento-base» que constituía la ponencia de Rodríguez Villanueva. No obstante, la presencia del

Nobel, siquiera fuese para asumir el exiguo papel de moderador, señalaba la trascendencia del

acontecimiento, en el que se cuestionaba el estado de la investigación cientifica entre nosotros y sus

posibilidades de reestructuración, dadas las previsiones del IV Plan de Desarrollo, y en el contexto de la

actual crisis de la Universidad española. La tarea de moderador de Ochoa se revistió en ocasiones de tono

magistral. Discrepó, por ejemplo, de la tesis de Sánchez del Rio para quien el problema de la

investigación es. en última instancia, subjetivo, y matizó las intervenciones mediante la aportación, a

titulo de ejemplo, de su experiencia americana.

Al margen de la temática del acto, la reiterada e inevitable pregunta —contestada ya en otras ocasiones—

le era puesta a Ochoa por los informadores. La posible vuelta de Ochoa a su país de origen cobraba

interés, dado el proyecto de ofrecerse un «centro de excelencia» dedicado a la Biología en la Universidad

Autónoma.

—Existe, efectivamente, un proyecto de recuperación de emigrados —declaró para PUEBLO—, del que

se habla mucho. Por lo que a mi respecta, debo decir que mi reintegración seria sólo parcial, si ello es

posible. Hace dos años me resolví a no regresar; pero ahora, ante el ofrecimiento de la Universidad

Autónoma, podría venir por temporadas.

De la totalidad —a excepción de la tesis de Sánchez Ríos— del simposio se desprendía una preocupación

fundamental: la necesidad de adaptar la estructura académica a la dinámica de la estructura social. Por

ello al término del acto y con la esperanza de obtener alguna conclusión posible, pregunté a Severo

Ochoa:

—Profesor, ¿existe una fórmula, algún tipo de indicación orientadora de cómo superar el desfase

universitario que aquí se ha enunciado en el sentido de las transformaciones sociales en curso, en el de las

que no es difícil ni aventurado preveer?

—El propio proceso social —respondió— será el que, sin duda corregirá el desajuste entre la Universidad

y la sociedad mejorando las condiciones de la función que la Universidad debe desempeñar. Pero no

olvidemos que la Universidad la hacen los que están dentro de ella: en la hipótesis que usted me plantea

creo que el factor decisivo será la incorporación de hombres bien cualificados, dotados para la actividad

creadora y abiertos a] progreso social.

La ponencia de Rodríguez Villanueva —abundante de datos históricos y reflexiones filosóficas— se

concretó en la propuesta de la creación de una Dirección General de Investigación, que en su día podría

convertirse en un Ministerio de Ciencia y Tecnología: en la mayor integración de Consejo Superior de

Investigaciones Científicas en la Universidad y en la dinamización del tercer cicla de la docencia

académica, en orden a la, creación de investigadores. Estas alternativas, junto con otras interesantes

sugerencias, eran compartidas por la casi totalidad de los participantes. Mención destacada merced

también al análisis social del profesor Mayor Zaragoza según el cual la investigación fundamental no

debe considerarse un lujo en los países subdesarrollados y en consecuencia los países desarrollados rio

pueden permitirse hacer ciencia subdesarro liada». Añadió que el IV Plan, constituye la última posibilidad

de despegue de la investigación española y predicó su desarrollo, ya que *la investigación se paga

siempre a los propios investigadores o a los extraños.»

S. A.

 

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