Autor: Gallego Morell, Manuel. 
   Algo mas que medidas disciplinarias     
 
   06/03/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ALGO MAS QUE

MEDIDAS

DISCIPLINARIAS

Por Manuel GALLEGO MORELL

SI importante es el reciente proyecto de ley sobre selectividad universitaria, que acabará con la

masificación de la enseñanza, no menos trascendental es el anuncio de una mayor participación

estudiantil en la Universidad. Siempre hemos afirmado que una política de orden público a secas incluso

podría ser contraproducente si no le acompaña una política universitaria cuyos objetivos deben ir desde la

organización de la enseñanza hasta la representación de los alumnos. Porque la realidad es que faltan

cauces para expresarse y dialogar. Quizá de ahí surge la violencia y la falta de fe de muchos estudiantes

en nuestra actual Universidad.

No hace todavía mucho tiempo que Jaime Campmany decía que las formas de representación de los

estudiantes son todavía un sueño». Efectivamente, eran una norma de la España legal y un sueño de la

España real. Ahora ese sueño puede convertirse en realidad en virtud de las nuevas orientaciones en

materia de participación universitaria. Hay que devolver la plena autonomía a las Universidades y

vigorizar al máximo la participación de los universitarios en todo tipo de decisiones concernientes a la

vida misma universitaria, alcanzando una auténtica representación democrática en los claustros de todas

nuestras Universidades.

Reciente y oficialmente, en boca del presidente del Gobierno, se ha dado un voto de confianza a nuestra

juventud, con su aire nuevo y sus distintas costumbres. Se ha reconocido, sin adularla, esta diferenciación

y se la acepta ya como una posibilidad de renovación. Pues bien, también hay que esperar de ella una

participación consciente y responsable en la marcha de la Universidad, desechando el papel pasivo que la

sociedad y la autoridad docente le asignaban, y que los estudiantes aceptaban como simples receptores de

la enseñanza impartida por la vía de la lección magistral y de la burocracia de los exámenes.

La participación aparece en numerosas expresiones de la sociabilidad contemporánea como un derecho y

un deber. Es presencia y al mismo tiempo es compromiso. Es diálogo y es testimonio. El diálogo y la

necesaria participación son poco menos que imprescindibles en una comunidad como la universitaria,

destinada al cultivo de las más altas formas del saber y a la búsqueda desinteresada de la verdad.

Esta participación debe incluir, por parte del profesorado, una vocación de amor a la juventud y una

irrenunciable inclinación a la ciencia y al estudio, y por parte del universitario, un respeto y una generosa

receptibilidad. Unos y otros, unidos en armonioso dialogo, participando no sólo en la actuación

académica, tareas de decisión y gobierno, elección y representación, sino incluso en responsabilidades de

organización de estudios y programas. Sólo asi se conseguirá una comunidad universitaria, integrada,

creadora, libre de demagogia, respetuosa con los valores del espíritu y servidora fiel de la cultura y la

verdad.

No hace mucho, el profesor boliviano Jorge Siles denunciaba como en Sudamérica se tiende a pasar de

uno a otro extremo: Universidad identificada sólo con su cuerpo profesoral o Universidad definida tan

sólo por la presencia imperativa de los estudiantes. La dictadura estudiantil está en aquellos países siendo

tan perniciosa como antes la de los catedráticos universitarios. Sólo una participación ordenada alcanzaría

el valor del justo medio eliminando Actividades excluyentes y desmesuradas.

El anuncio reciente por el Ministerio de Educación y Ciencia de una nueva y definida participación en la

Universidad española ha abierto, al menos, la esperanza de una solución de muchos de los problemas que

ésta tiene planteados. Hacía, falta algo más que medidas disciplinarias. La vida universitaria requiere hoy

unas mayores autonomía y representatividad. Son necesarios mayores cauces de participación. En camino

estamos. Si así fuera, la Universidad puede salvarse y superar el desánimo y la desesperanza de todos

cuantos componemos el cuerpo universitario.

 

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