Selectividad y objetividad     
 
 ABC.    09/05/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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SELECTIVIDAD Y OBJETIVIDAD

El tema de la selectividad universitaria se ha politizado en España hasta límites de sectarismo. La

preocupación nacional es legítima, porque es familiar; y todo el mundo parece estar de acuerdo en el

terreno de los principios. El desacuerdo surge en torno al método, y para opinar sobre el método conviene

conocer, primero, los datos; segundo, las soluciones que han adoptado otros países en situaciones

análogas.

Una ejemplar publicación oficiosa de la República Federal Alemana —«Noticias culturales»— acaba de

publicar un revelador informe sobre el problema de la selectividad en Alemania. El informe resulta muy

esclarecedor para nosotros, porque puede observarse con la objetividad de un problema ajeno, aunque

genéricamente se trate de un problema común.

Según tal informe —significativamente titulado «Diez especialidades con numerus clausus absoluto»—,

los nuevos estudiantes alemanes ven crecer las dificultades para matricularse en ellas y tienen que lograr

previamente el acceso a través de una central para la concesión de puestos de estudio, radicada en

Dortmund. Para, el actual semestre, de cerca de 32.000 candidatos a las especialidades de Bioquímica,

Biología, Química, Química Alimentaria, Medicina, Farmacia, Psicología, Veterinaria y Odontología

lograron un puesto de estudio algo menos de 6.000, es decir, algo más de la quinta parte. En Psicología y

Veterinaria sólo ha conseguido entrar en la Universidad uno de cada siete candidatos. La situación ha

empeorado notablemente, en relación con el semestre anterior, en Biología (1:4 en lugar de 1:2), Química

Alimentaria (1:3 en vez de 1:2), Psicología (1:7 en lugar de 1:4) y Veterinaria (1:7 en lugar de 1:2).

A pesar de la ampliación de las Universidades alemanas, el vacío entre puestos de estudio disponibles y

número de candidatos va a aumentar, según la misma fuente oficiosa, hasta 1978, cuando 1.100.000

candidatos lucharán para ocupar 800.000 puestos. Esto supone el anuncio de una intensificación del

númerus clausus para el próximo semestre de invierno, y el estudio de un nuevo sistema selectivo más

rígido.

Tales medidas restrictivas emanan, como se sabe, del sistema universitario de un país regido hoy por un

Gobierno de mayoría socialista.

Socialista es también el Gobierno británico, y en todo el Reino Unido existen hoy menos estudiantes de

Medicina que en las Facultades madrileñas. Podrían multiplicarse los ejemplos en el mismo sentido.

Al volver la mirada hacía los problemas de la selectividad universitaria en España conviene no perder

nunca estas referencias. Como han subrayado acertadamente las autoridades del Ministerio competente,

hay que atacar al privilegio en los criterios y en los métodos de selección, pero no puede atacarse

demagógicamente a la selección como principio ineludible. Es muy fácil proclamar que no sobran

estudiantes, sino que faltan Universidades. Esta generalización, como todas, admite cualquier

interpretación desde la más sensata a la más surrealista. Se han formulado, en tan delicado terreno, todas

las proclamas. Ya es hora de que para salvar a nuestra Universidad y para educar a nuestra sociedad

pensemos en la calidad tanto como en la cantidad; pongamos el acento social en lo común, no en lo

sectario, y comprobemos bien los datos antes de enzarzarnos en las teorías.

 

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