No hay desavenencias en el Gobierno     
 
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"NO HAY DESAVENENCIAS EN EL GOBIERNO"

"Hay que ir a una flexibilización paulatina de las plantillas sin crear problemas de paro"

"No vale decir me gusta esta parte del pacto y otra no, porque una y otra se relacionan constituyendo un

bloque de sacrificios"

"He perdido más de doce kilos, pero estarían bien perdidos si contribuyesen a resolver los problemas

económicos"

Declaraciones del ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana

El vicepresidente de Asuntos Económicos, don Enrique Fuentes Quintana, ha realizado unas

declaraciones al programa Hora 26, transmitidas por Radio Madrid y la cadena SER, en las que, entre

otras cosas," dijo lo siguiente:

Evidentemente, antes de hacerme cargo del Ministerio de Economía conocía la. situación

española. Así, por ejemplo, conocía que la inflación española encabezaba en aquel momento la

inflación de distintos países de la OCDE. Conocía también que se estaban perdiendo 100

millones de dólares diarios y que el déficit de la balanza de pagos apuntaba, en 1977, a ios

5.000 millones de dólares. Sabía, además, que el presupuesto había ocultado aproximadamente

unos 190.000 millones de pesetas (presupuesto de 1976) que, de una manera o de otra, a través

de créditos extraordinarios y suplementos de créditos, aflorarían a lo largo del año creando dificultades

al sector público. Sabía, en fin, que el paro alcanzaba cifras importantes.

Aceptamos la responsabilidad de Gobierno porque creíamos que sin una solución de los problemas

económicos era imposible !a construcción de la democracia. Y asumiendo esta responsabilidad,

es por lo que hemos entrado a colaborar con el Gobierno, tratando de dar soluciones que sabíamos

que eran difíciles, impopulares y que nos llevaban hacia una tarea dura

Necesitamos de todos la colaboración

En el caso de que se me, hubieran puesto pegas en al Gobierno, evidentemente no seguiría en él.

Mi posición al frente del Ministerio de Economía trata de afrontar con responsabilidad esta tarea,

que juzgo fundamental y difícil, porque no es una. tarea que yo personalmente pueda culminar;

necesita de la colaboración de todos los grupos sociales, de todos los grupos políticos...

Es evidente que en el momento en que se me hubiera negado la posibilidad de plantear un programa

que en mi opinión fuese necesario para que la economía española saliese de una situación de crisis, no

tendría ningún sentido mi pertenencia al Gobierno, porque no ambiciono poder en ningún caso.

Los rumores sobre mi dimisión han circulado, y quizá han crecido porque mi afán de trabajo me ha

obligado más a retenerme en mi despacho que en la política de información.

Quizá esta ausencia mía del escenario de la actualidad política, el deseo de trabajar más sobre la realidad

de los problemas, sean las que hayan contribuido a crear este clima de rumores que,

naturalmente, es infundado, en el sentido de que no hay desavenencias en el seno del Gobierno, y lo

que debe haber es colaboración de todos.

Yo estaba convencido, cuando acepté el puesto de ministro de Economía, que loe tres principales

problemas del país (inflación, paro y desequilibrio exterior) tenían un orden lógico y un orden para

comenzar a resolver los problemas. He aprendido desde entonces que en la política hacen falta varias

cosas fundamentales. La primera es que el hombre nunca tiene tiempo de ordenar loa problemas con la

morosidad suficiente para hallar soluciones perfectas, y que no son los políticos los que eligen los

problema." y el momento en que los abordan. sino que son los problemas los que obligan a elegir a los

políticos.

Por otra parte, también he aprendido que toda, paciencia es poca para tratar de soportar y aceptar las

críticas de los impacientes y que toda salud es poca para tratar de superar el cansancio físico y psíquico

que las horas de trabajo continuadas le plantean a un político. Yo he perdido más de doce kilos, pero me

parece que ha sido conveniente. Estos kilos estarían por bien perdidos ai, además de a conservar la línea,

contribuyesen a resolver los problemas económicos.

La devaluación, justificada

El primer problema que teníamos planteado era el de buscar la definición de una paridad de la

peseta. Esta devaluación estaba en los mercados internacionales y l:i había heredado de los

anteriores gobiernos el Gobierno que tomó el poder. Había que evitar las importaciones

especulativas, estábamos castigando a la exportación y fomentaba» MÍOS 1» especulación de

capital. Habíamos perdido más de 1.200 millones de dólares durante los primeros meses del año

y se trataba de. variar radicalmente el panorama.

Este primer objetivo complicaba el de la inflación, al echar leña al fuego, ya que la importación, más

cara, elevaría los precios y era preciso entonces desplegar una serie de acciones antiinflacionistas, y

esto es lo que intentó el Gobierno a través de una política de rentas, que moderase el crecimiento

de las rentas salariales; una política monetaria que limitase el crecimiento del crédito, y de una

política fiscal que tratase de repartir con equidad las cargas del ajuste.

Los pactos de la Moncloa han sido recibidos con alabanza general en toda la prensa exterior. Quizá

porque estos países habían pasado la crisis, conocían el problema y en un periodo constituyente como el

español sabían que era muy difícil poder salvar las circunstancias actuales desde una perspectiva aislada

de un partido. El caso reciente de Portugal quizá sirva como ejemplo de la necesidad de servirse de

un pacto que agrupo a las fuerzas políticas en torno a las soluciones económicas.

El pacto de la Moncloa es un pacto de sacrificios mutuos, interrelacionados entre sí. No vale decir

que me gusta esta parte del pacto y no la otra, porque uno y otra se relacionan y construyen

un bloque de sacrificios por el cual debemos ascender para salvar la situación crítica en la que nos

encontramos.

Algunas opiniones empresariales han discrepado. Las discrepancias son parciales y se refieren quizás

al ritmo por el cual la reforma fiscal va a realizarse. Este es un temor infundado, porque en los textos

podrán hallante defectos, pero no se encontrará una presión fiscal exorbitante que venga a exigir

algo que los demás países no pagan. Lo que la reforma fiscal pretende es que los españoles

paguemos impuestos igual que cualquier ciudadano europeo, y éstos se reparten con justicia. Por otra

parte, la propia presión fiscal ha disminuido decide el mes de julio hasta hoy.

Por otra parte, creo que es necesario ir pau1atinamente a una flexibilización de las plantillas sin

crear, problemas importantes de paro. Pero nos debemos dar cuenta que las centrales sindicales están

todavía por arraigar en el país y que la creación de unas relaciones industriales razonables en un

marco europeo, comportan tiempo. El pacto de la Moncloa ha incorporado dos vías de flexibilidad

de plantilla el empleo juvenil, que se permiten contratos temporales, y el empleo de aquellos que

están en una situación de percepción de subsidio de desempleo.

 

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