Autor: Molnedo, Luis. 
 Del productor al conssumidor, las patatas. 
 Tres veces más caras     
 
 El Imparcial.    14/12/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

consumo

Del productor al consumidor, las patatas

Tres veces más caras

LAS patatas que en la huerta se venden alrededor de 6,50 pesetas el kilo, llegan al ama de casa hasta a 18.

Es decir, casi un 300 por 100 más caras. Consecuencia de ambos precios: que el agricultor prácticamente

pierde dinero y que el consumidor paga las patatas como si se trataran de un artículo de lujo. Agricultores

y amas de casa, pues, poniendo el grito en el cielo con toda la razón del mundo.

Pero, bueno: ¿quiénes se quedan con esas 11,50 pesetas en kilo, diferencia de precio en origen y de precio

en patanería? Los intermediarios, por supuesto. Los intermediarios que, según datos estadísticos, venden

el que antiguamente fuera popular tubérculo a los detallistas hasta a 12 pesetas. Casi un 100 por 100 de

beneficio. Sí, claro que la comercialización y distribución de los productos perecederos supone siempre

considerar un cierto porcentaje de mermas, pero aunque sea, en el caso de patatas, hasta cierto punto

notable, resta, sin embargo, todavía un, sin duda, abusivo beneficio.

Y naturalmente que si los detallistas compran las patatas en el mercado central hasta a 12 pesetas,

venderlas luego a 18 representa, si ¡as matemáticas no mienten, un margen comercial de un 50 por 100,

margen del que ´también habrían de descontarse las correspondientes mermas.

Y así las cosas del mercado de la patata, tenemos que dicho mercado se encuentra actualmente en crisis.

«Sobran patatas», dicen, y lo creo, y más sobrarían si las que se venden en punto de producción a 6,50.

llegaran al ama de casa a 24 o a 32. Y como «sobran» patatas se habla de una posible exportación a

Oriente Medio de 50.000 toneladas. Esto, cuando las legumbres se han encarecido en un 100 por 100 en

los dos últimos meses.

Pues, señor, si garbanzos, judías y lentejas —siempre platos de consumo popular— se han puesto por las

nubes por razón de escasa cosecha, ¿por qué esa alegre exportación del artículo que puede sustituir

perfectamente a las legumbres en la compra diaria del ama de casa? ¿Qué nos sobran patatas, .dicen?

Entre en juego drásticamente la Administración en el ámbito de la comercialización de la patata, reduzca

a rajatabla ios excesivos márgenes comerciales de los intermediarios y veremos, entonces, si sobran o no

sobran las celebérrimas «chuletas de huerta». De actuaras!, entre otros beneficios para el consumidor

aparecería el de la reducción de las cotizaciones de las legumbres por la competencia de abundante y

económica patata en plaza.

LUIS MOLNEDO

 

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