Autor: Mota, Jesús. 
   La Reforma fiscal no va a empobrecer a las empresas  :   
 Si todo el mundo pagara lo que le corresponde habría superávit en el presupuesto, dice a YA el subdirector general de Impuestos Directos, don Ramón Drake. 
 Ya.    08/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

8-XII-77

LA ECONOMÍA Y SUS PROTAGONISTAS

"La reforma fiscal no va a empobrecer a las empresas"

"Si todo el mundo paguro lo que \e corresponde habría superávit en el presupuesto", dice a YA el

subdirector general de Impuestos Directos, don Ramón Drake

Existe e] convencimiento general de que la ley de Medidas Urgentes para la Reforma Fiscal no es más

que un tránsito, un puente hacia una legislación más completa y perfeccionada. Por otra parte, el mero

anuncio de una reforma fiscal ha levantado una polvareda inusitada por estos lares económicos y la gente

comienza a preguntarse si Hacienda va a cumplir el papel de Robín Hood o se va a limitar al más modesto

de "sheriff" de Nottingham. Para saberlo, nada mejor que preguntárselo a don Ramón Drake Drake,

subdirector general de Impuestos Directos, a quien correspondió la tarea de tranquilizar a la concurrencia

en las recientes jornadas sobre la ley de Reforma Fiscal, organizadas por la APD.

—Se dice, señor Drake, que la ley de Medidas Urgentes es técnicamente deficiente, con poco peso

específico para ser ley.

—Pues no estoy en desacuerdo con ello. Ahora bien; tenga en cuenta que es una ley concebida como

preparatoria del terreno para una futura y general reforma tributaria. Esta reforma, más completa,

necesitaba, como mínimo, una preparación de un año, por lo que hasta 1979 no veremos la auténtica ley,

Y para que nos vayamos acostumbrando a medidas quizá más serias es por lo que se han instrumentado

los artículos referentes al delito fiscal, la imposición por el patrimonio y el levantamiento del, secreto

bancario. Insisto en que no es una ley definitiva y que las deficiencias que puedan advertirse son

achacables también a la falta de reposo y la prisa con que se elaboró.

—También se advierte cierto temor a llamar a la "regularización voluntaria de la situación fiscal" por su

nombre; esto es, amnistía fiscal.

—Esto es quizá porque el concepto de amnistía lleva aparejado una relativa falta de equidad, lo cual no

significa que no haya momentos en que es absolutamente necesaria, y éste es uno de ellos. De todas

formas, no es una amnistía sin condiciones; sirve sólo para aquellos que declaren voluntariamente sus

irregularidades; esto que quede bien claro.

—¿De verdad era necesaria esta "amnistía"?

—Yo creo que sí. Tenga en cuenta que si todo el mundo pagara lo que le corresponde el presupuesto

tendría superávit. Además, hay que considerar que si ahora no se perdonasen los pecados pasados sería

más difícil la recaudación de ahora en adelante.

—Algunos empresarios se han quejado de que la reforma fiscal va a empobrecer a las empresas.

—Esto es demagogia barata. No solo no perjudica, sino que estoy seguro de que la presión fiscal va a ser

mucho menor en lo que a tipos impositivos se refiere. Porque si por fin afloran a la superficie las rentas

reales, la aportación será mayor, aun cuando los tipos impositivos sean más moderados.

—¿Se esperan muchas resistencias a la hora de "regularizar le situación fiscal"?

—Hombre, siempre es molesto declarar, pero yo creo que este molestia se verá compensada por el hecho

de que el declarante ya no estará sometido a la espada de Damocles del delito fiscal.

Jesús MOTA

 

< Volver