Club Siglo XXI. 
 Fuertes críticas de Funes Robert a la política económica del Gobierno     
 
 ABC.    21/10/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

VIERNES. 21 DE OCTUBRE DE 1977. CLUB SIGLO XXI

FUERTES CRITICAS DE FUNES

ROBERT A LA POLÍTICA

ECONÓMICA DEL GOBIERNO

Madrid. (De nuestra Redacción.)

El problema fundamental, urgente, de nuestra economía en esta hora de transición, consolidación o de

gravísima emergencia política, es la agresión general e indiscriminada que; sin eficacia curativa alguna,

recibe desde el Poder», manifestó anoche en el Club Sitio XXI el economista Manuel Funes Robert.

A lo largo de su disertación, de la que extractamos a continuación algunos de sus conceptos más

interesantes, el señor Funes Robert atacó duramente la política económica seguida por el Gobierno y la

actuación del Gabinete en sus contactos económicos con los grupos parlamentarlos a través del

denominado «Pacto de la, Moncloa..

El señor Funes Robert dijo, entre otras cosas: . .

«Tiene esta agresión, Instrumentada, en el Plan de Urgencia y confirmada en la declaración de la

Moncloa, como Inadvertido objetivo central, la vida y funcionamiento de la empresa, sin olvidar al

mundo trabajador, al que se le piden renuncias Imposibles y se 1e transfiere la factura de errores que,

como la devaluación, no ha cometido.»

Se infama y se ahoga a la empresa, al tiempo que se habla de «economía social de mercado> con un

oportunismo político de poco nivel, para lo que se cuenta con la ayuda técnica de personas eruditas, aptas

y meritísimas para la cátedra, mas no para la acción de gobierno.

La combinación de devaluaciones continuas —en año y medio un 39 por 100 contando con el carácter

acumulativo de .éstas— junto con la caída continua de la Bolsa, va convirtiéndose en tentación para que

unas pocas multinacionales compren al país a precio de saldo y ruina.

El Pacto de la Moncloa no es pacto. Es la confesión del fracaso del Flan de Urgencia y sólo contiene

aburridos tópicos y lugares comunes a que estamos acostumbrados. Contiene la confesión abierta del

fracaso para este año y como algo hay que prometer, se dice que las cosas empeorarán aún más en 1978...,

pero que veremos la luz en 1979. Y es lo bueno, que hacen pronósticos concretos con cifras concretas...

Sobre una declaración que sólo contiene promesas vagas: una ley de reordenación de la industria; otra ley

para el campo; una reforma fiscal: un- estatuto do empresa pública; una «conveniente separación del

sector privado y el público...», etcétera, que, o son palabrería, o si se traduce en medidas, éstas pueden ser

infinitamente diversas, con el correspondiente impacto distinto en la realidad.

Las soluciones son, por fortuna, sencillas. Lo grave no coincide con lo difícil. No hay milagros en

economía, pero como hay errores y éstos son los causantes del daño, con, suprimir el error salimos del

mal. De entrada se debe desdramatizar. Que el miedo no lleva tanto a la acción responsable corno a la

desmoralización y a la paralización que morbosamente se empecina el Poder en difundir en nuestra

sociedad.

Seguidamente se ha de montar como diagnóstico base el de que todo lo que pasa es que la empresa, por el

mal trato que recibe, no sólo no invierte, sino que trata de desinvertir. El buen trato debe empezar por la

política crediticia, puesto que hoy es la cause fundamental de la asfixia empresarial.

 

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