Armas adecuadas     
 
 ABC.    20/05/1972.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ARMAS ADECUADAS

Anteayer publicábamos en estas mismas páginas el editorial que a continuación reproducimos. Horas más

tarje de la salida del periódico, ocurrían en el Campus de la Ciudad Universitaria los hechos a que se

refiere nuestra información de la página 50.

La sociedad exige ser defendida cuando es su mismo orden interno el que se ve perturbado. El primer

deber del Estado consiste precisamente en preservar a sus ciudadanos contra todo intento de subversión.

Esa es la última justificación de la existencia de fuerzas armadas que cuidan de la permanencia del orden

público interior.

Por su parte, los tiempos modernos han visto aparecer nuevas formas de alteración del orden. Hasta se ha

llegado a, elevando la anécdota a categoría, instrumentar verdaderos tratados, diríamos que científicos,

sobre cómo incidir en la tranquilidad de todos y destruirla. La guerrilla urbana es hoy asignatura de

escuelas de terrorismo. El ejemplo de un Che Guevara o las obras de Regís Debray son ejemplo de ello.

Nuestra pregunta es ésta: ¿Avanza a la misma velocidad la doctrina de la reacción necesaria? Y,

trasladándonos al terreno práctico, ¿están instruidas las fuerzas del orden en debida forma? Sobretodo,

¿están dotados de medios adecuados?

Queremos fijar nuestra atención en este último punto. La reacción para mantener la tranquilidad en el

orden —en expresión de Santo Tomás— ha de ser adecuada a la perturbación producida. No debe quedar

corta, pues sería ineficaz, ni tampoco ir más allá, pues, sin duda, se excedería en la justicia. En verdad que

es muchas veces difícil encontrar el punto. Pero no menos cierto que ello será imposible si quienes están

encargados por la Ley de defendernos carecen de instrumentos idóneos. La idoneidad, la adecuación de

los elementos necesarios para el restablecimiento de la paz interior, parece, pues, indispensable. No hay

que matar las pulgas a cañonazos.

En otros países —por ejemplo, Francia— el tema se ha comprendido muy bien. Y su gendarmería tiene

toda una gama de instrumentos defensivos y ofensivos, casi siempre incruentas, que bastan y son

suficientes para el logro del fin propuesto. Las bombas de gases lacrimógenos, los camiones con mangas

de agua a presión, incluso coloreada, etc., son a veces instrumentos valiosos y adecuados para mantener la

paz.

Sin necesidad de recurrir siempre a las armas de fuego. Y sin necesidad tampoco de, por no querer

recurrir a ellas en evitación de males mayores, arriesgar la integridad física y hasta la vida de los

encargados de protegernos a todos.

Son, pues, necesarias armas adecuadas. Y si hay un gasto justificado será precisamente el que se invierta

con ese fin.

 

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