Autor: Otto, Sergio de. 
   No necesitaba justificar mi presencia en el primer gobierno de la Monarquía     
 
 Ya.    09/10/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

9-X-77 NACIONAL

"No necesitaba justificar mi presencia en el primer Gobierno de la Monarquía"

"Fue un Gobierno que con honestidad y patriotismo supo dar los primeros pasos al encuentro de una

democracia que no existía" • "Ofrecí a Europa la imagen que a mi entender era la que correspondía a los

propósitos de la Monarquía" • Entrevista con don José María de Areilza con motivo de la publicación de

"Diario de un ministro de la Monarquía"

El próximo lunes será presentado a los medios de comunicación el libro de don José María de Areilza

"Diario de un ministro d« la Monarquía", libro que sin duda será polémico por la personalidad del autor y

por e1 apasionante período de la vida española a que se refiere. Al señor Areilza, que permaneció al

frente del Ministerio de Asuntos Exteriores durante los seis meses y medio que duró aquel primer

Gobierno de la Monarquía, le hemos querido preguntar en primer lugar qué es lo que le ha animado a

publicar, a dar a la luz ese diario.

—En primer lugar, estamos en una etapa democrática de la vida pública, y todo lo que anteayer era

misterio, secreto, lejanía y una especie de censura total, que daba un aire prohibido a las revelaciones de

lo que fue la política en sus altos niveles, puede y debe ser sustituido gradualmente por una mayor

transparencia informativa, lo cual no quiere decir que se publiquen a destiempo secretos de Estado, pero

sí una versión coherente de lo que pasó para que la gente sepa a qué atenerse. El proceso de instauración

de la Monarquía, que siguió a cuarenta años de cierre informativo, tiene interés desde el punto de vista

histórico. Recogí fielmente en mi memoria los sucesos más importantes y los episodios, los contactos y

las visitas de esos meses, llevándolos a un "diario". Entiendo que la publicación de esos recuerdos puede

aportar un testimonio a los historiadores del mañana, que podían sentirse inclinados a dar una versión más

o menos convencional de lo que fue esa etapa del pasado reciente.

—Ha habido gentes que han criticado o levantado dudas sobre la conveniencia y oportunidad de publicar

unas memorias o un diario de acontecimientos tan recientes, lo cual parece ser contrario a los usos

establecidos en esta materia. ¿Qué opina usted al respecto?

—En efecto; cuando se trata de documentos oficiales se deja pasar un tiempo de veinte o veinticinco años

para ser publicados, como hace, por ejemplo, el Departamento de Estado norteamericano con sus archivos

diplomáticos. Pero en mi caso yo no he tratado de revelar ningún documento ni ningún secreto de Estado.

Hace pocos días ha aparecido en Francia un libro importante, que es el "Journal", del embajador Hervé

Alphand, hombre clave en la política exterior francesa desde 1939, en la que ejerció cargos de embajador

y de asesor presidencial, y finalmente el de secretario general del Quai d´Orsay. Su testimonio se refiere a

sucesos y acontecimientos recientes, con numerosas opiniones y referencias de conversaciones con

presidentes y jefes de Gobierno. Nadie ha suscitado sobre la oportunidad de esa publicación la menor

polémica, ni criticado que ello salga a la luz tan rápidamente. Pienso que el bloqueo informativo, que es

lógico en lo que se refiere a documentos, en lo referido a recuerdos personales no existe.

"No necesitaba justificar mi presencia en el Gobierno Arias"

—¿El libro es justificación de su participación y actuación en el primer Gobierno de la Monarquía?

—No necesitaba justificar mi presencia en el Gobierno, porque una vez restaurada la Monarquía en

España, institución a la que yo he tratado de servir desde nace muchos años, no necesitaba dar

explicaciones para entrar en un Gabinete del nuevo régimen.

—El título del libro sugiere la posibilidad de que fuera usted más ministro de la Monarquía que del

Gobierno Arias.

—No hago ninguna distinción. Entré en el Gobierno que hizo el presidente Arias por encargo del Rey.

Ese era el primer Gobierno de la Monarquía. El presidente Arias recogió esa presidencia de su

continuidad anterior como jefe de Gobierno desde la muerte del almirante Carrero. Pero, evidentemente,

el primer Gobierno de la Monarquía tenía significación y personalidad específica distinta de los gobiernos

anteriores.

—Señor Areilza, se le acusó entonces de ir dando por Europa una imagen del proceso político español

que no coincidía con la realidad de los acontecimientos tal y como se desarrollaban en España.

—Ofrecía en Europa la imagen que era, a mi entender, la que correspondía al propósito de la Monarquía.

Es decir, un anticipo de las intenciones del nuevo régimen en orden a su política interior. Ese anticipo no

estaba basado en una afirmación vana o inventada, sino que partía de un documento importante que era el

mensaje de la Corona, en cuyo texto estaba implícita la intención democratizadora que iba al encuentro de

la soberanía popular, como base de la función pública y del poder político. Es lo que anuncié en mis

viajes. Por otra parte, obtuvo notables resultados en el clima que se creó inmediatamente de expectación

benévola o de simpatía abierta por parte de las grandes potencias de Occidente.

—¿Cuál cree usted que es el papel de la Corona en las relaciones exteriores de España?

—La Corona es el símbolo y la representación visible de la nación. Le corresponde un papel relevante en

la política exterior como mensajero permanente del pueblo, del que es cabeza e imagen.

—Desde que abandonó Centro Democrático desapareció usted de la escena política. ¿Dónde va a

reaparecer, dónde va a estar ahora, señor Areilza?

—Yo creo que -donde convenga. Quiero decir donde convenga al interés nacional.

"NO ES UN RETORNO"

—¿La publicación de "Diario de un ministro de la Monarquía" es el retorno a la vida política da Areilza?

—Yo no retorno a la vida política por haber publicado un libro.

—Quince meses después de abandonar el palacio de Santa Cruz, ¿podría hacer un balance de la actuación

de aquel primer Gobierno de la Monarquía?

—Fue un Gobierno que trató con honestidad y patriotismo de dar los primeros pasos en el camino de algo

que era un terreno desconocido: salir del franquismo al encuentro de una democracia que no existía

todavía. Salir del franquismo sin grandes costos sociales y conmociones políticas y saber qué camino se

iba a tomar. No chocar frontalmente con las instituciones que quedaban del pasado, como las Cortes

orgánicas y otras más que estaban vigentes. Naturalmente, ahora, visto en perspectiva, parece muy fácil

decir todo esto. Pero aquellos problemas eran enormes. El primer Gobierno de la Monarquía hay que

reconocer, por respeto a la verdad, que dio un paso decisivo y gigantesco en dirección a lo que vino

después.

—En su larga vida política, ¿qué suponen esos seis meses y medio al frente del Ministerio da Asuntos

Exteriores?

—Una experiencia indispensable para cualquier político. En mi "Diario" hay el reflejo de muchas dudas,

de muchas frustraciones, de muchas decepciones, de muchas esperanzas; unas realizadas, otras menos. En

definitiva, un diario, aunque es un documento de urgencia, un apunte, es también una confesión.

—¿Habrá un segundo diario de un ministro de la Monarquía, volverá usted a ser ministro?

—Eso no depende de mí, depende de las circunstancias.

Sergio DE OTTO

 

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