Autor: Cabezas, Octavio. 
   La sociología, nueva carrera universitaria  :   
 Por primera vez, una Facultad de la Universidad estatal concederá los títulos oficiales de licenciado y doctor en sociología. 
 Ya.    07/01/1973.  Página: 1, 3. Páginas: 2. Párrafos: 46. 

La sociología, nueva carrera universitaria

Por vez primera, uno Facultad de la Universidad estatal concederá los títulos oficiales de licenciado y

doctor en sociología.

Entrevista con el profesor González Seara, decano, de la nueva Facultad de Ciencias Políticas y

Sociología de la Universidad Complutense.

La institucionalización universitaria de los estudios de sociología, paso fundamental en el futuro de

la ciencia sociológica en nuestro país, y en las posibilidades profesionales de los sociólogos españoles

EL comienzo del actual curso académico 1972-73 ha coincidido con un hecho de gran trascendencia en la

vida de la Universidad Complutense. E3 viejo plantel de antiguas Facultades se he visto enriquecido con

una nueva roma en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Aparte de otras consideraciones, la

importancia básica de este acontecimiento se centra en «1 hecho de que, por vez primera, los estudios de

sociología tendrán cabida en una Universidad estatal española, y una nueva Facultad concederá los títulos

de licenciado y doctor en sociología. Aunque la instltucionalización universitaria de los estudios de

sociología era una vieja aspiración de la Facultad, la aspiración sólo se ha convertido en realidad, como

casi siempre ocurre, gracias al especial interés y al esfuerzo de unos hombres concretos, el joven

catedrático y actual decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, don Luis González Seara, y

el anterior decano, don Carlos Ollero.

"Curriculum vitae"

La trayectoria profesional y académica del profesor González Seara puede definirse con dos adjetivos de

significado contundente: brillantez y eficacia. Nocido en el pueblo de La Mezquita (Orense) en 1936, ese

año clave de la historia contemporánea española, corsa el bachillerato en su tierra, y viene a la capital

española a estudiar la licenciatura en ciencias políticas y, de paso, como buen gallego, a conquistar

Madrid, crisol de España y de española. Antes de terminar lo estudios de licenciatura ya actúa como

profesor ayudante en su Facultad. Después, mientras prepara el doctorado y, más tarde, la cátedra, va

desempeñando diversos cargos con esa eficacia que le caracteriza.

Colabora desde los tiempos de estudiante con su maestro, el profesor Fraga Iribarne, que le nombra,

primero, secretario general del Instituto de Estudios Políticos y, después, le lleva a trabajar con él en el

Ministerio de Información y Turismo. Cuando se crea el Instituto de Opinión Pública, en 1963, el joven

profesor González Seara es nombrado director del mismo, y en este organismo dirige e impulsa una

brillantísima labor en el campo de la sociología aplicada, especialmente en lo que respecta a la

investigación de la opinión pública y los medios de comunicación de masas en España, labor que se da a

conocer a través de la "Revista Española de la Opinión Pública", de la que González Seara es fundador y

primer director.

El 1968 obtiene por oposición la Cátedra de Sociología en ¡Málaga, trasladándose dos años después a la

Facultad de Ciencias Políticas de Madrid, que en 1971 reconoce su capacidad y eficacia eligiéndole

decano. En la actualidad comparte sus nada fáciles tareas en el decanato con la dirección de la "Revista de

Estudios Sociales", una publicación de contenido sociológico, y la presidencia de la empresa Información

y Publicaciones, S. A., editora del semanario "Cambio 16", una revista semanal de economía y sociología,

que está produciendo gran impacto en los medios de la información económica de nuestro país.

El profesor González Seara tiene publicados dos libros: "Opinión pública y comunicación de masas"

(Ariel, 1968), uno de los más importantes estudios escritos sobre el tema por un tratadista español, y "La

sociología, aventura dialéctica" (Tecnos, 1971), una excelente aportación al estudio de la teoría y

metodología general de la ciencia sociológica. Completan su bibliografía numerosos trabajos científicos

publicados en revistas especializadas - españolas y extranjeras y -en obras colectivas.

La Complutense estrena Facultad

Para conversar con el joven decano sobre este acontecimiento tuve que acercarme, una de estas grises y

lluviosas mañanas del desconocido otoño madrileño que estamos padeciendo, hasta el sólido, funcional y

un tanto austero edificio que, en un pequeño cerrillo de la Ciudad Universitaria, a poco más de un

centenar de metros de la castiza.

Puerta de Hierro, alberga la nueva Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad

Complutense.

El profesor González Seara me recibe con esa amplia sonrisa y esa desbordante cordialidad humana que

delatan a un gallego de raza. Estamos en su despacho del decanato. Los muebles son a la vez funcionales

y elegantes; en las paredes, cuadros modernos de muy buena factura. Todos los detalles reflejan que el

decano es un hombre de sensibilidad y talante joven. Nada más sentarnos en unos cómodos sillones, que

uno se asombra encontrar en el despacho de un decano universitario—recuerdos de los clásicos despachos

de muebles castellanos y duros sillones de cuero repujado—, le pregunto por las razones básicas que

motivaron la creación de la nueva Facultad.

—El deseo de establecer unos estudios de sociología que permitiesen unas titulaciones universitarias nor-

males y, al mismo tiempo, la necesidad de reestructurar la Facultad de Ciencias Políticas para establecer

un plan de estudios más racional y más acorde con la significación de la ciencia política en el mundo de

hoy y las posibilidades futuras de los licenciados en el campo profesional. Todas estas causas eran una

vieja aspiración de nuestra Facultad, que ahora yo he tenido la suerte de llevar a buen término.

Por lo que a mí respecta, tanto a mis compañeros que me eligieron decano como en mis conversaciones

con el anterior rector y el Ministerio puse de manifiesto que en parte condicionaba mi aceptación del

cargo & que se establecieran los estudios de sociología a nivel universitario.

—¿Cuál es la pequeña historia de esta nueva rama de la Facultad de Ciencias Políticas?

—De una manera clara empieza en el mes de marzo de este año, cuando un decreto del Consejo de minis-

, tros establece que en el futuro la Facultad se denominará de Ciencias Políticas y Sociología,

reconociendo la titulación de los dos niveles de licenciado y doctor en ciencias políticas y sociología

separadamente. En el mismo decreto se ordenaba que la Facultad tendría que elaborar el correspondiente

pían de estudios, para iniciar su funcionamiento con este nuevo plan en el curso 1972-73.

—¿Cómo se elaboró el nuevo plan de estudios?

—Resulta importante señalar que el nuevo plan de estudios de nuestra Facultad se elaboró a través de una

Intervención plenamente representativa de los tres estamentos constitutivos de la Universidad: los

profesores numerarios, los profeso-res no numerarios y los estudiantes. Una representación paritaria de

los tres estamentos constituyó la correspondiente comisión, que después de múltiples y laboriosas

reuniones de trabajo elaboró un plan de estudios aprobado por las juntas y asambleas de catedráticos,

profesores no numerarios y alumnos. Sucesivamente el plan fue también aprobado por la Junta de

Gobierno de la Complutense e informado favorablemente por la comisión de rectores nombrada al efecto.

Después de todo esto se produjeron los cambios ya conocidos en el Ministerio de Educación y Ciencia, y

fue nombrado un nuevo director general de Enseñanza Universitaria. Posterior-, mente se ha dictado una

orden ministerial en virtud de la cual se establecen unas directrices generales a las que deben ajustarse los

planes de estudios de todas las facultades. Esto significó un nuevo retraso en la aplicación de nuestro plan

de estudios, y durante los meses de septiembre y octubre pasados he tenido que mantener repetidas

conversaciones con el nuevo rector y las jerarquías administrativas del Ministerio, y al final se ha llegado

a una fórmula por la que la Facultad adaptará su -nuevo plan de estudios a las citadas directrices

ministeriales de forma-provisional se establece durante el presente curso 1972-73 el primer año del nuevo

plan de estudios.

—¿Cuáles son las características del nuevo plan? —Existen unas asignaturas obligatorias y comunes a las

dos especialidades, que este primer año son las siguientes: Introducción a la ciencia política, Sociología

general y Economía. Los alumnos que elijan ciencias políticas tendrán que escoger dos asignaturas más

entre las cuatro siguientes: Fundamentos de filosofía. Introducción a la ciencia del Derecho, Geografía

humana e Historia política moderna; y los que se decidan por la sociología podrán escoger otras dos

obligatorias entre las siguientes: Antropología social, Historia de la sociología, Ecología humana,

Psicología social y Métodos y técnicas de la Investigación social. De todas formas, las asignaturas que

figuran en este primer curso como optativas pueden figurar como obligatorias en cursos sucesivos si en el

plan definitivo la Facultad lo estimase conveniente. —¿Qué supone, a su saldo, esta negada de la

sociología a la titulación universitaria?

—Básicamente, dos cosas. La primera, la posibilidad de que exista un centro académico universitario que

imparta de una forma estructurada, igual que en todas las demás facultades, los estudios de sociología,

teniendo en cuenta el nivel científico que tiene esta ciencia en nuestra época. En segundo lugar, y como

su natural consecuencia, existirá una titulación oficial en sociología que permitirá la constitución de un

cuerpo profesional de sociólogos. Esto hará que muchos licenciados puedan desempeñar puestos con esta

titulación.

"... hablar del panorama actual d« nuestro sociología no es tema fácil para resumir en poca»

palabras."

La sociología, nueva carrera universitaria académica y tal vez en el futuro se vaya estableciendo que para

desempeñar determinados puestos sea fundamental, aunque no exclusivo, haber cursado estudios de

sociología y tener la titulación académica correspondiente.

La sociología española en el momento actual

Este hecho académico que comentamos me obliga, como natural consecuencia del mismo, a plantearle al

profesor González Seara diversas preguntas, un tanto comprometidas, sobre el panorama general de la

sociología española en el momento presente. En primer lugar, ¿cuál es la consideración de la sociología

española en el presente? — Es una pregunta un poco complicada—contesta el profesor González Seara,

haciendo un amplio y expresivo gesto, muy característico—, porque d e pende del nivel que se

considere. Por un lado, la sociología tiene en España un evidente retraso en su institucionalización

académica, en cuyos motivos no es cuestión de entrar ahora a fondo. Tal vez la existencia de una serie de

recelos contra la propia sociología, como ta1 ciencia, en algunos niveles de la vida política española

hayan sido la causa principal de este retraso al que me he referido. Por otra parte, la sociedad española

se ha desarrollado en una serie de aspectos que hacen totalmente necesario el análisis sociológico de la

misma. Por esta razón, muchas personas que se sintieron llamadas a estudiar esta realidad española

desde el punto de vista científico-social, tuvieron necesidad de buscar una formación sociológica, en

unos casos de forma autodidacta, y en otros a través de la forma-versidades de diversos países, como los

Estados Unidos, Francia, Alemania o Gran Bretaña. En consecuencia, existen en España una serie de

especialistas científicos, cuyas investigaciones se centran en la realidad social, que no tenían, a veces,

titulación académica oficial de su saber sociológico, pero que estaban realizando, y están realizando, un

trabajo de sociólogos.

Al margen de la Universidad/ pero hecha por universitarios

—Profesor González Seara, quisiera—aunque no sea tema para contestar satisfactoriamente en una breve

pregunta—que ofreciese a nuestros lectores unas notas sobre el panorama actual de la sociología en Es-

paña.

—Desde luego no es tema fácil para resumir en pocas palabras, pero intentaré complacerle. Ante todo, es

necesario partir de esta primera premisa: la sociología española está mucho más-desarrollada de lo que su

nivel académico podría hacer suponer, y este desarrollo ha sido muy acelerado en los últimos años. En

segundo lugar, este desarrollo, por lo menos en lo que respecta a la investigación, se ha producido al

margen de la Universidad, pero no por personas ajenas a la Universidad, sino, en la mayoría de los casos,

por profesores de la misma. Esto conviene tenerlo presente.

Los trabajos de investigación sociológica se han llevado a cabo, casi por entero, en instituciones ajenas a

la Universidad, tales como el Instituto de la Opinión Pública, el Instituto de !a Juventud, la Fundación

Foessa, la Confederación General de las Cajas de Ahorros, empresas de investigación de mercados y

opinión, etcétera. Estas instituciones están al margen de la Universidad, pero las investigaciones

sociológicas, que patrocinan muchas veces han sido llevadas a cabo por universitarios, por consiguiente la

Universidad no ha sido ajena en este sentido a esta labor de investigación. Lo que ocurre en este caso es

que la sociología paga también, como les pasa a otras disciplinas científicas, las consecuencias de la falta

de organización y el subdesarrollo de la Investigación en España.

— ¿Y el Instituto Balmes de Sociología ?

—Está claro que no ha podido realizar la labor que debería haberle correspondido como Instituto del Con-

sejo Superior de Investigaciones Científicas. La verdad es que no ha contado con medios ni con posibili-

dades de realizar ninguna investigación seria en el orden empírico. En cuanto a las publicaciones que del

Instituto Balmes han salido, resultan especialmente meritorias en materia de demografía y población, pero

en líneas generales la contribución de este Instituto al desarrollo de la investigación social en España ha

sido muy escasa.

Corrientes predominantes

—¿Qué podría decirnos de las orientaciones teóricas sobre las que trabaja nuestra sociología actual?

—Hay varias corrientes que pueden considerarse como predominantes. Por un lado, está una corriente

teórica muy influenciada por la escuela funcionalista norteamericana de Talcott Parsons y Robert Merton,

si bien habría que matizar mucho a este respecto, ya que varios sociólogos españoles, que podrían

incluirse dentro de esa línea teórica, tienen una posición, en muchas cosas critica, respecto de sus

maestros. Por otra parte, hay una corriente más en línea con la llamada sociología crítica, típica de al-

gunas orientaciones teóricas europeas, como la sociología de Adorno, pongamos por caso, que tiene

bastantes seguidores en nuestro país.

En cualquier caso, en España se tiene una tendencia nefasta a emitir juicios globales sobre determinadas

corrientes sociológicas, y así vemos que se habla de sociología empírica, con-fundiéndola con sociología

americana, lo cual es un claro error, pues, por un lado, la sociología empírica es una creación europea, y,

por otro, dentro de la sociología americana existen varias tendencias críticas respecto al empirismo.

La sociología, aventura dialéctica.

Esta frase, brillante y comprometida, da titulo al último libro del profesor González Seara, en el que se

ocupa de una manera especial del tema, siempre subyugante para un científico, de la teoría e inves-

tigación metodológica, de su disciplina y los diversos caminos y posiciones mentales de posible

enfrentamiento con su ciencia. Por esta razón no quiero terminar esta entrevista sin hacerle algunas

preguntas sobre esa aventura dialéctica que, a su juicio, es la sociología. Y en primer lugar, ¿cuál debe

ser, en su opinión, la posición del sociólogo español ante los problemas de nuestra sociedad?

—Estamos ante una cuestión básica de toda investigación, y no sólo de la investigación social. El

problema de la ideología y el conocimiento, o mejor dicho, de la neutralidad o no de la ciencia ante los

problemas éticos y los juicios de valor en la investigación. Por lo qué respecta a la pregunta concreta que

usted me ha hecho, entiendo que cualquiera que sea la orientación teórica o la especialidad que cultive, el

sociólogo debe situarse ante la realidad sin prejuicios, y luego hacer el análisis de esa realidad de la forma

más objetiva posible para mostrárnosla tal cual es.

Pero, como diría un castizo, esto se dice pronto. Y todo investigador se enfrenta con la realidad desde una

propia actitud ideológica a la que no puede renunciar, y sus juicios de valor no son ajenos a su

investigación. Están presentes incluso en la elección de los temas de la investigación. Por otro lado, los

supuestos ideológicos de los que parte el científico, y naturalmente el sociólogo, intervienen en la

elaboración de los conceptos básicos que él va a utilizar para su investigación, y estos conceptos son

decisivos para luego interpretar la realidad. Por último, incluso en el propio lenguaje que se utiliza existe

un condicionamiento muy fuerte de tipo ideológico. Por eso no se puede hablar de objetividad pura. Lo

que si debe exigírsele al sociólogo, como a todo investigador, es que no deforme conscientemente la

realidad que estudie para que se ajuste a las condiciones ideológicas, las creencias o las orientaciones pre-

vias de las que pueda partir el investigador. Si esto ocurre, si se deformase la realidad estudiada de una

manera consciente para hacerla coincidir con unos prejuicios previos, entonces no puede llamarse

científico el trabajo que se realiza; será cualquier otra cosa, por muy brillante que resulte, pero no será un

trabajo i científico.

Toda ciencia debe cumplir un fin social

Pero, aparte la obligada objetividad del trabajo "profesional", digamos lo así, la labor del sociólogo no

tendría sentido— como ocurre con otras áreas de investigación, la medicina por ejemplo—si no contri-

buyera a mejorar la justicia, la libertad y la convivencia dentro de la sociedad que estudia. Por

consiguiente, estimo que el sociólogo debe tener una posición comprometida respecto de la sociedad que

estudia, aunque debe distinguir y separar muy bien cuáles son sus juicios de valor y sus inclinaciones de

los resultados que la realidad investigada le descubre.

—Para terminar esta ya larga entrevista, me gustaría que me señalara si la sociología debe ser siempre un

compromiso con la realidad, aparte de un estudio de esa realidad.

—Yo entiendo que no sólo la sociología, sino toda la ciencia debe cumplir una función social. Por lo que

respecta a la sociología, en cuanto su objeto se refiere a una realidad social, esto parece mucho más

evidente. El científico no puede es quivar su compromiso con que estudia asépticamente la realidad.

Primero, porque eso no es cierto, como hemos visto, y segundo, porque en el caso concreto de la

sociología, al eludir en la Investigación los problemas fundamentales que existan en una sociedad

estudiando, por ejemplo, aquellos temas que aparezcan como menos conflictivos, se acaba en una visión

parcial y deformada de esa realidad, que el sociólogo debe conocer lo más amplia y profundamente

posible. De ahí que el compromiso que yo exigiría al sociólogo es de que, en su estudio de la realidad, la

afronte de frente, sin esquivar los problem a s difíciles que puedan presentarse, aunque esto, claro está,

suele producir disgustos.

El profesor González Seara sonríe, como queriendo disculparse por el tono rotundo de sus palabras

finales. Damos por terminada la entrevista. Ha sido una larga charla, en la que don Luis González Seara,

ilustre decano de la más joven facultad de la Complutense, ha hecho honor a sus palabras y se ha

enfrentado al tema y a mis preguntas de frente y por derecho, si se me permite emplear esta expresiva

metáfora taurina.

Y ya metido en la terminología taurina, no tengo más remedio que señalar, para aviso de esos muy

frecuentes olvidadizos, que con su labor al frente del decanato, haciendo posible la realidad de la

enseñanza universitaria de la sociología, Luis González Seara ha realizado una faena para salir por la

puerta grande, una faena que se merece el agradecimiento de todos los jóvenes españoles que en el futuro

se sientan llamados al estudio de esa difícil y confilctiva realidad que llamamos España.

Octavio Cabezas

 

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