Autor: Sanmillán Farnós, José de. 
 Apertura en el Club Siglo XXI. 
 Areilza contraataca     
 
 Pueblo.    24/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Apertura en el Club Siglo XXI

AREILZA CONTRAATACA

El título de su conferencia: "Un programa de Gobierno"

Carrillo, entre los setenta y ocho conferenciantes

MADRID. (PUEBLO, por José DE SANMILLAN.) Ayer, en el Club Siglo XXI, hubo puesta de largo

para el próximo ciclo de conferencias. Setenta y ocho conferenciantes y temas sobre la Constitución,

economía y regiones. Guerrero Burgos definió esta nueva etapa del Club con estas palabras: «Ampara una

instancia de diálogo en la vida política española y necesidad de convivencia.» Así pues, ahí van unos

nombres: Carrillo y Tamames, Fraga y Cruz Martínez; ministros del actual Gobierno, catalanes como

Benet, navarros como Aizpun. No le demos vueltas al asunto, todo el espectro político del país.

Lo animado de la presentación fue la sobremesa de la cena. La disección de los temas y los

conferenciantes corrió a cargo del presidente de las Cortes. Una frase de Antonio Hernández Gil: «Había

un fruto prohibido, y en este ciclo ya no es así. Se ha producido la ruptura de las tensiones y hay

evolución.»

En la colocación de los comensales, Hernández Gil y Guerrero Burgos estaban frente por frente, y parece

ser que antes de sentarse a la mesa Areilza y los dos presidentes, hablando de la labor de Guerrero

Burgos, tocaron el tema de la confianza; ya en la sobremesa, el conde de Motrico se despachó como

sigue: «Los presidentes han de inspirar confianza, y lo primero que tiene que hacer un Gobierno es

inspirar confianza. No sigo más, porque creo que todos me entendéis.» Y por si fuera poco, a

continuación, el Conde dio el título de su conferencia: «Un programa de Gobierno.» Claro, que Sánchez

Terán respondió, pero Areilza había salido de la sala en ese momento. Ya se sabe que lo del teléfono es

muy socorrido. Sánchez Terán, que a pesar de tanto ir y venir no se le ha pegado el acento (catalán,

arrimó el ascua a su sardina, de esta manera: «Hay cuestiones de confianza subjetiva y objetivas.

Areilza debe haberse referido a las subjetivas. Las objetivas necesitan la confianza de un largo plazo de

tiempo.»

Fraga no estaba ya cuando intervino María Victoria Armesto, elegante y ensortijada ella, además de

aliancista, que nos sorprendió con una extraña vocación de "anarquista histórica" Nos contó la historia de

su abuelo; que fue diputado en la primera república, y sobre la autonomía gallega nos tradujo un refrán de

su tierra que dice: «Mean por nosotros y dicen que llueve.» Simpatía sí que tiene la aliancista.

Solís mostró su preocupación por el entendimiento entre empresanos y trabajadores, y la urgente

necesidad de que se arbitren caminos legales para la defensa y problemática de los sindicatos. Monseñor

Elias Yanes tuvo una sola pala-bra: "confraternidad". Muy cerca de él se sentó Martín Patino.

Tamames, que ayer dejó de ser espectador en el Siglo XXI, se pegó al suelo, y para muestra, un botón:

«Que nadie tenga nostalgias; el pasado es ya Historia, y todos tenemos que ceder bastante en nuestras

posiciones de cara al futuro.» El tema de la conferencia de Tamames es: «Madrid, región en la

democracia española». Y una opinión anticipada: «Madrid no tiene derecho a la subvención de

capitalidad, porque la tendrían que pagar otros más pobres.» ¿Querrá ser alcalde o presidente de la

Diputación? Por el tema elegido... Y una media verónica final, citando a Julián Marías: «España, dentro

de cuatro o cinco años, puede ser un pais que esté en plena forma.» Y añadió de su cosecha: «Por encima

de todo, está un empeño común.» Está claro que la letra se la sabe; la música...

Pero allí cada uno tenía su partitura; la del valenciano Atard fue una sinfonía de rapapolvo para la lentitud

de la redacción de nuestra futura Constitución. No hay que olvidar que él es el presidente, de la comisión

constitucional, y tuvo un nostálgico recuerdo para la rapidez de la redacción de la de 1931, con su

pequeño homenaje a Jiménez Asúa. Para, los que ahora están trabajando les envió el siguiente recado:

«Los problemas se nos pudren en las manos por lenidad en el trabajo.» Pues que acelere. ,¡Ah!, dijo que

lo de la «confidencialidad», de la que está en contra, es un invento Fraga (éste no pudo contestar, pues ya

se había marchado).

Benet, otro nuevo en la plaza, fue muy concreto: «Lo que queremos es muy simple. Que se nos reconozca

lo que somos. Lo que queremos nosotros lo queremos para todos. Hay que construir un Estado en él que

podamos vivir todos.»

Múgica y Solana llegaron tarde, venían de viaje, pero les dio tiempo a decir, al primero: «Gobierno de

mayorías, respeto a las minorías y alternativa de Poder.» El segundo dio el título de su conferencia:

«España ante un Gobierno socialista». Agua clara.

Como Atard dio una pasadita a los partidos únicos y personificó en Solís y Tamames, éste hizo la duplica

contestando que no por mucho, madrugar amanece más temprano, y que la rapidez en el tema

constitucional no significa eficacia. Dijo que si en principio una sociedad española comunista podría ser

utópica, la socialista, no. Citó ejemplos de resultados electorales en las grandes ciudades industriales, y

remató la faena sobre las responsabilidades actuales, en .economía. «Lo grave es la situación económica,

y nosotros no tenemos la culpa; es de la UCD. Ya es hora de decir quién tiene las responsabilidades»

Así de cotilleante, de curioso y. prometedor ha comenzado el curso en el Club Siglo XXI.

 

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