Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   La lección de las municipales francesas     
 
 ABC.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC.

APUNTE POLÍTICO

la lección de las municipales francesas

Por J. M. RUIZ GALLARDON

O el resultado de la desunión. En España, y a poco más de dos meses de las primeras elecciones generales

por sufragio universal inorgánico, deberíamos aprender mucho de lo ocurrido en el vecino país. Allí el

primer toque de alarma sonó cuando en las últimas presideneiales ganó Giscard d´Estaing, pero por poco

Tampoco, que ni siguiera llego al 2 por 100 de los votos válidos.

Y ocurrió que en la táctica presi-dencial -con el aviso de las cantónales- el antiguo ministro del ge-

neral De Gaulle eligió la opción cen-trista y abandonó el refuerzo de la mayoría. Saltó Jacaues Chirac

como primer ministro y se le enfrentó a Michel d´Omano. El resultado ya lo conocen ustedes: Chirac

gama en París, D´Omano es estrepitosamente derrotado, la mayoría se esfuma, la coalición socialo-

comunista conquista ciento cincuenta y cinco Ayuntamientos de más de 30.000 habitantes por sesenta y

seis de gaullistas y giscardianos, y Mitterrand, afirma: «en 1978 ganaremos las legislativas».

Salvando las debidas distancias y admitiendo las diferencias que ustedes unieran, la lección es clara; allí

donde la mayoría se divide, pierde. Allí donde se forman bloques compactos, se gana. El sueño, la

ilusión de un partido fuerte entre dos extremos, más o menos radicalizados, es muy hermoso, pero no

deja de ser un sueño. Peligrosísimo en política, donde hay que jugar con realidades y no con elementos

oníricos.

Y atención a los hechos. Porque la unidad electoral no supone renuncia a las propias convicciones, a los

matices diferenciadores. Supone, sencillamente, un programa mínimo común, Como el que elaboraron

Mitterrand y Marcháis que, curiosamente, se ha quedado viejo y desfasado para comunistas y

socialistas. Pero que les ha servido a unos y a otros para otear el futuro triunfo, hoy más previsible que

nunca.

Es triste constatar con qué facilidad se une la izquierda y con cuanta dificultad ocurre otro tanto en las

filas antirevolucionarias. El ejemplo de aquellas trágicas elecciones del 16 de febrero de 1936 en

España, debería, digo yo. servirnos de algo.

Pero dudo que aprendamos alguna ves tan importante lección. Hacen falta muchas, muchísimas dosis de

humildad y patriotismo para elegir ser cola de león y despreciar la cabe-za de ratón. Cuando el otro león

está además enfrente, acechando y muy dispuesto a ser congruente con su naturaleza voraz.

En fin. Giscard en Francia tiene todavía tiempo de reorganizar sus debilitadas huestes de la mayoría. Falta

un año para las elecciones legislativas en el vecino país. AQUÍ sólo faltan unas semanas.

J.M.R.G.

 

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