Autor: Areilza y Martínez-Rodas, José María de. 
   Cortes constituyentes     
 
 Arriba.    16/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CORTES CONSTITUYENTES

«Las Cortes próximas que han de ser elegidas el 15 de junio deben convertirse en constituyentes desde la

iniciación de sus trabajos parlamentarios. Nada se opone, ni en la ley votada en el último referéndum ni

en las normas reglamentarias vigentes, a que el Congreso de los Diputados recién elegido declare que la

tramitación de una nueva Constitución tiene preferencia absoluta sobre cualquier otro debate sustantivo y

que se fije el método para poner en marcha dicho proceso. Las Cortes deben ser constituyentes para que

en ellas resida, durante el período de elaboración constitucional; la soberanía popular, principio que el

Gobierno actual hizo suyo en la declaración programática. Redactar, discutir y aprobar una Constitución

no es una ta-, rea que requiere mucho tiempo. Si los trabajos de la Comisión o Comisiones empiezan en

julio, no es exagerado pensar que en diciembre esté lista la nueva Constitución y pueda ser sometida a

referéndum. Con ello se habría terminado el proceso de la transición política formal y el Gobierno podrá

dedicarse con intensa actividad a programar una política económica y social, a enfrentarse con los

problemas de todo orden que le plantea la nueva sociedad española y a dejar que entra en rodaje el

sistema democrático con la formación de tres o cuatro grandes partidos, el ejercicio táctico de las

libertades y el aumento del nivel de la conciencia crítica informativa de la opinión pública.

Nada se opone, finalmente, a que las Cortes constituyentes, una vez culminada la misión especifica, se

conviertan en ordinarias y se extienda su duración por el plazo que se juzgue conveniente. Establecer una

democracia no es entregarse al libertinaje ni caer en una orgía de alecciones cada quince días. Esas son las

imágenes del maníqueismo oficial que durante tantos años predicó contra esa forma de convivencia

política con tanta insistencia como necedad. El nivel informativo de los españoles ya no admite

caricaturas.

Aquí hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Si se quiere ir a la democracia hay que aprobar

una Constitución democrática y llegar a una Monarquía constitucional. Si se quiere prorrogar el

franquismo duran-te unos cuantos años más, dígase con claridad. Yo respeto todas las opciones que se

expongan coherentemente.

Para mí el sistema democrático, sin adjetivos ni limitaciones, es el único que permitirá a la España de los

años setenta encontrar la convivencia pacífica dentro de la libertad y respetando la Ley. Nuestro país tiene

la madurez suficiente para no tolerar dictaduras de ninguna clase.

Y que los electores, con su voto, decidan, en conciencia.

(José María DE AREILZA, en "A B C")

 

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