Autor: Sánchez Martínez, Alfonso. 
   La defenestración de Areilza     
 
 Informaciones.    11/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

MI COLUMNA

Por Alfonso SÁNCHEZ

LA DEFENESTRACION DE AREILZA

Hago cuentas de lo que ahorro quedándome en casa. Tanto de gasolina, tanto de hoteles, tanto de una

multa... Sumo: da para tomar dos cafés. Como no deseo ingresar esa cantidad en una cuenta de ahorro,

decido tomar el café. Coloco el montón de revistas de la semana cerca de la taza. Y a pasar el rato como

un duque. Ya me lo decía una vecina del barrio:

—Mi marido viaja como un duque. En todas las estaciones se toma su gaseosa.

Pronto advierto que el tema de actualidad es la defenestración de JOSÉ MARÍA AREILZA. Leo unas

veinte páginas sobre esa supuesta defenestración. No me entero de nada. Sabía que Areilza se ha retirado

a sus cuarteles de invierno, pero ignoraba los detalles del asunto. Sigo ignorándolos. Sólo me entero de

una frase de ALFONSO OSORIO dicha, al parecer, en Valencia durante las Fallas. Pese al ruido de las

tracas, que es gordo, por lo leído, la oyó mucha gente. Basta con eso para montar la teoría sobre la

defenestración. Todo es vaporoso. No me entero de nada. Debo ser torpe para la lectura, porque me ha

ocurrido alguna otra vez. He leído varias entrevistas con LUIS ROSALES sobre la muerte de GARCÍA

LORCA. Nunca acabé de enterarme de los detalles. Y eso que Luis, en prosa, suele ser bastante claro.

El caso es que las revistas extranjeras cuentan cosas de la España de nuestro alrededor en forma que nos

enteramos de los detalles. Así todo eso de las escuchas colocadas por CARLOS ARIAS. Uno queda

enterado. Aunque uno luego no sabe sí aquello es verdad o mentira, se entera.

Mejor me entero de lo que declara JOSÉ ÁNGEL IRIBAR sobre el fútbol. El gran guardameta piensa que

el fútbol puede ser un espectáculo embrutecedor. Comenta:

—Que se haya potenciado el fútbol profesional con la idea de embrutecer a la gente, ya es cosa distinta.

El montaje para que 60.000 ó 70.000 personas vayan a un partido de fútbol, sí puede servir para

embrutecer a la gente.

Iribar entiende, con razón, que un partido puede ser un modo perfecto de diversión para un domingo:

—Lo que ya no me parece bien es que durante toda la semana se esté pendiente de un partido de fútbol.

Opino lo mismo que Iribar. Ya lo he manifestado aquí más de una vez. No soy el único. Este vicio de

pasarse la semana hablando de fútbol le extrañó a JACINTO MIQUELARENA a su regreso de Londres:

—En Inglaterra, los aficionados se apasionan mucho en el partido, pero luego lo olvidan durante la

semana.

En Inglaterra, los partidos de Liga se celebran los sábados. Tienen así todo el domingo para convalecer y

despachar los trámites en la Comisaría. Porque los partidos, con frecuencia, se convierten en una batalla.

Leo que Mr. HOWELL, ministro de Deportes, ha propuesto a la Cámara medidas contra los gamberros.

El diputado laborista WALTER JOHNSON va más lejos. Solicita la creación de una unidad militar para

enrolar a los tumultuosos. Se pide también la reactivación de sesenta centros para internar a la «hinchada»

mientras juego su equipo. Y eso en Inglaterra, la tierra del «fair play» deportivo. Aquí, un procurador

familiar por Ciudad Real ha despachado telegramas con su protesta por las sanciones impuestas al club

Calvo Sotelo por el Comité de Competición. En el campo de ese club, el arbitro fue concienzudamente

vapuleado. El procurador quizá aspira a su reelección, aunque no a la Subsecretaría de Deportes. Sin

embargo, convengamos en que tiene algo de razón en su protesta. Porque antes se debieron clausurar

campos de clubs más importantes, ocasión en que en lugar de mano dura se aplicó el paño caliente. Cada

vez es más vigente aquella frase de PEPE SAMITIER:

—Hace falta una escuela para directivos.

La actitud demagógica de unos pocos directivos añade riesgo de embrutecimiento al fútbol. Y es el propio

club el primero en pagar la falta de sensatez de sus directivos.

Se decía que el sistema franquista utilizaba el fútbol para dormir a las masas. Puede ser, pero la

democracia las ha despertado. Si continuamos en este plan, llegaremos a superar a los ingleses, inventores

del fútbol y de su camorra.

Dejemos el partido en diversión para el domingo, como pide Iribar, y yo con él. Será difícil olvidarlo

durante la semana. El lunes se discute el penalty, el martes se comenta la moviola, el miércoles se

estudian los partidos del próximo domingo y entre jueves y viernes se hacen las quinielas colectivas.

Vamos que el único día en que no se habla del partido es el domingo. El domingo se grita.

Tras apurar mi segunda taza de café, murmuro:

—Pues para una cosa que me entero bien, resulta que es la capacidad embrutecedora del fútbol.

Y lo tomo con tal sosiego que hasta se reactiva mi simpatía por MILJANIC. Confío en tener más suerte

las próximas vacaciones para enterarme de otras cosas también. De momento, me habría gustado

enterarme de que ha pasado con la defenestración de Areilza. Si Areilza fuera un arbitro de fútbol, seguro

que nos habríamos enterado de los pormenores.

 

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