Autor: Terán Troyano, Manuel de. 
   La crisis actual de la educación     
 
 Informaciones.     Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA CRISIS ACTUAL DE LA EDUCACIÓN

Por Manuel DE TERAN TROYANO

DESDE no hace mocho tiempo la educación ha empezado a ser interpretada con un nuevo criterio y a ser

considerada desde más amplias perspectivas. La educación es boy sinónimo de desarrollo, la educación es

hoy una inversión, la educación es hoy un factor de la movilidad y de la cohesión sociales. Estos con-

ceptos han venido a superponerse, no a eliminar, al tradicional concepto de Ja educación como factor de

desarrollo y enriquecimiento individual.

Las reformas de los sistemas educativos que desde hace varios años vienen sucediéndose en todos los

países del mundo, y que en el nuestro se inició hace tres, responden a estos nuevos conceptos; son en

realidad reformas sociales y económicas que no sólo afectan al ámbito docente, sino a teda la sociedad.

AI introducirse y desarrollarse estas reformas para transformar los tradicionales sistemas educativos en

otros que respondan a las tendencias actuales, sintetizadas esencialmente es dos direcciones principales

—educación generalizada y gratuita para todos y educación como instrumento para contribuir al

desarrollo nacional—, surge una serie de nuevos y desconocidos problemas que en general han cogido

desprevenidas a las autoridades en materia de educación e incluso a toda la sociedad, que no tienen

dispuestas y preparadas las estructuras necesarias para acogerlos y resolverlos. Estos problemas, que se

manifiestan en la disfunción, en la falta de adecuación entre los sistemas y BU medio ambiente, tiene por

origen cinco cansas fundamentales.

En primer lugar, en todo el mundo, el fenómeno quizá más llamativo de la educación en el momento

actual es el de la explosión de la demanda de educación, el enorme aumento de las aspiraciones populares

en materia de educación. En los últimos años, las estadísticas muestran que el número de niños que se

matriculan en las escuelas primarias y medías se ha duplicado con relación a la generación precedente. El

papel asignado a ia educación como factor de promoción y movilidad social, la gratuidad o, al menos,

intento de abaratamiento y de hacer extensiva a todos una educación básica y generalizada (hasta un nivel

que varía según los países) y sobre todo el dinamismo que crea la propia demanda educativa

alimentándose a sí misma, han dada origen a este fenómeno nunca conocido en oirás épocas y que lo hace

característico de la nuestra.

En todo el mundo, la demanda de educación está aumentando continuamente y con independencia de lo

que pueda ocurrir con los recursos económicos, de profesorado y de medios de todo tipo que requiere el

sistema.

En este punto estriba precisamente otra de las causas importantes de la crisis actual; la dificultad

económica, la escasez de recursos económicos y financieros, so en cifras totales, ya que el presupuesto de

educación ha aumentado vertiginosamente en los últimos años, sino en relación con ios gastos a los que

tiene que hacer frente; la educación actual se ha embarcado en la difícil tarea —para algunos imposible—

de proporcionar educación a un número creciente y en principio ilimitado de individuos. Las inversiones

que hoy requiere el sistema educativo, máxime si, como es el caso más general en todos los países, se

pretende no sólo ampliarlo en cantidad, sino también mejorarlo cantitativamente, son prácticamente

prohibitivas para la mayoría de ellos.

Pero aun en aquéllos casos, muy raros y escasos, en que los recursos no constituyen el principal obstáculo

para la transformación, existen otras causas que dificultan y lo ponen en crisis, si no en todo su conjunto,

sí en una gran parte. Una y muy importante es que los sistemas educativos y los que los dirigen, los

propios docentes, no han sabido responder y adaptarse a la realidad cambiante y a las nuevas necesidades

del mundo actual, de tal forma que existe una auténtica disfunción entre lo que se demanda por parte del

individuo y por parte de la sociedad y lo que se ofrece. Los sistemas educativos han perdido, o no han

tenido nunca, la capacidad de investigar, de conocerse, y de adaptarse a su propia función. Hoy por

primera vez nos encontramos con un hecho nuevo y alarmante; la propia sociedad, el propio mercado de

trabajo creado en la sociedad, está rechazando los productos que proceden y egresan del sistema. Se hace

imprescindible corregir la actual disparidad entre las necesidades y las realizaciones educativas.

Otras causas de la crisis, de importantes efectos en la necesaria renovación de la educación, que frena e

impide su evolución con más fuerza de la que a primera vista pudiera parecer, es la pesada carga de la

opinión pública, de la inercia de la sociedad, que se refleja en el mantenimiento de sus tradicionales

comportamientos, de sus valoraciones del trabajo, en sus estructuras institucionales, en BUS empleos, etc.

No resulta fácil modificar actitudes y estructuras desde el propio sistema si no van acompañadas de otras

modificaciones inducidas desde el poder público, que tiendan a alentar y obtener los objetivos.

De otra parte, la ausencia de estudios rigurosos sobre la sociedad futura, que permitan tener claramente

definidas las metas y orientaciones fiel sistema, que permitan definir los contenidos y orientarlos hacia

necesidades reales y que permitan dirigir las vocaciones hacia las necesidades de mercado de trabajo,

dificultan la ordenación general de los sistemas que se encuentran titubeantes y excesivamente anclados

en el pasado, y tratando de reproducirlo como si la sociedad pasada fuese susceptible de reproduccióu.

la educación se encuentra indudablemente en un momento de crisis, de atolladero, en auténtica situación

de disfunción con relación a los objetivos, que debía intentar conseguir. Se encuentra con una demanda

que las estructuras no pueden absorber, con una escasez grande de recursos, con dificultad de asimilar los

cambios e innovaciones para adaptarse y ajustarse a las necesidades reales, con una dificultad de

comprensión y ayuda por parte de la propia sociedad a la que asusta cualquier cambio en materia

educativa y con una falta de perspectivas y de orientaciones para organizar el sistema.

Si el problema fuese exclusivamente de contenidos y de métodos, o de comportamientos, como en general

han sido hasta ahora los problemas con que ha tenido que enfrentarse la educación, es posible que pudiera

ser resuelto internamente por ella misma, a pesar de la rutina en la que había caído. Pero e! problema, o

los problemas, con que se enfrenta son mucho más amplios y superan el entorno y el ámbito que basta

ahora había sido el suyo propio, convirtiéndolos en problemas generales, sociales, que afectan a toda la

colectividad. Y sólo desde ella, y con toda su ayuda, podrán enfrentarse y superarlos. Los sistemas

educativos precisarán el apoyo y la ayuda de todos los sectores de la vida del país, e incluso una apertura,

una intercomunicación, un intercambio de ayudas con otros países, con lo que ha comenzado a llamarse el

«mercado mundial de la educación».

Evidentemente, se necesitará más dinero, se necesitarán edificios y necesitarán un material didáctico

mejor y más abundante; necesitarán más y mejores profesores, con todo lo que esto implica de

retribución, formación y consideración social; necesitará de organismos de investigación bien dotados y

en estrecho contacto con la realidad, en los que participen especialistas de otros sectores de ía actividad

nacional.

Necesitará sobre todo de una auténtica voluntad de innovación y de cambio basado en un estudio riguroso

acerca del futuro y en el deseo de hacerlo mejor.

 

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