Autor: Terán Troyano, Manuel de. 
   Los objetivos de la educación     
 
 Informaciones.    09/12/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Madrid 9-XII-74

Poí Manuel DE TERAN TROYANO

EL término de educación tiene actualmente demasiadas acepciones y la actividad a la que da nombre

demasiados contenidos y demasiadas misiones como para que se pueda coincidir en una definición

precisa y se tenyan ciaros cuáles son sus cometidos en la sociedad actual.

Ei evidente que la educación tiene hoy una importancia como no la ha tenido en otras épocas y que se Le

asignaii /unciones de una complejidad, de una amplitud y de una importancia como jamás las ha tenido.

La educación como actividad efe las sociedades tiene la mayor importancia v las mayores posibilidades

de realización que ha tenido en toda su historia; está considerada como una de las mayare» "industrias» de

un país y como tal absorbe presupuestos cada vez mayores y superiores a los dedicados a otras

actividades, y de ser un tema reservada y del dominio exclusivo de pedagogos y filósofos ha pasado a ser

un tema que atrae ¡a atención de otras muchas personas y de otras ciencias, que nunca se habían

relacionado con ella, y hasta tal punto, que muchos de los cambios producidos últimamente en el sector

educativo han sida inducidos o producidos por sectores tradicionalmente ajenos al mismo,

Pero esto no quiere decir que la actividad educativa pueda enfocarse, desarrollarse, controlarse y

evaluarse como otras actividades industriales; el análisis y el control cuantitativo que puede utilizarse en

otras actividades no es posible aplicarlo a la educación para medir su exacta evolución y sus exactos

resultados. En un programa de obras publicas servirá para su evaluación el número de kilómetros de

autopista realizados, la calidad que técnicamente pueda demostrarse, su ajustado costo, etc., en un

programa de vivienda ia cantidad de viviendas construidas, su calidad y adaptación a las necesidades de

quienes vayan a habitarlas, tu ubicación, sus accesos, etcétera. Pero en un programa de desarrollo

educativo —aunque ahora el mayor énfasis te ponga en ello—, no es suficiente taller el aumento del

número de puestos escolares, la calidad de la construcción, la calidad de los medios pedagógicos puestos

al alcance de los alumnos ni la cantidad de dinero gue se ha invertitido, portille el objeto final de la

educación no es comparable con el objeto final de cualquier otra actividad; el objeto final de la educación

es el hombre entero, el hombre como elemento integrante de una colectividad y del hombre como una

unidad independiente, con entidad en sí mismo. La educación, por mucho que la incrustemos en la

realidad, por mucho que la pongamos al servicio de las grandes tendencias actuales, por muchos fines

prácticos que la asignemos, será siempre el medio más valioso ^e que se dispone para ayudar al individuo

a recorrer su propio camino, y para dotar a la sociedad de w nivel de cultura que no es mensurable y

cuyos efectos no pueden ser apreciados desde una perspéctica cuantificadora y pragmática.

A la educación, ya lo hemos dicho, se le están asignando hoy demasiados cometidos, tiene que apuntar a

demasiados objetivos como para que no esté corriendo el riesgo de perder algunos de ellos. Como

contraposición a lo que habla ocurrido hasta ahora, la educación está corriendo el riesgo de partir para su

realización de unos principios y ´de unos supuestos excesivamente prácticos y utilitarios. E mayor énfasis

se está poniendo en aquellos aspectos que son más fáciles y susceptibles de medida y en aquellos que por

la práctico son más fáciles de valoración.

En fecha bastante reciente, no hace todavía quince años, comenzó a admitirse que la educación es una

inversión y no simplemente un gasto. En este sentido está relacionada directamente con el empleo futuro

y la rentabilidad de la persona educada o instruida; parece bastante probada la relación que existe entre las

inversiones en la educación y los frutos recogidos por la sociedad al cabo de los años con la incorporación

a sus puestos de trabajo de las personas que se beneficiaron de aquélla. La educación también se

considera hoy como un factor de la movilidad social; por medio de ella, los individuos pueden adquirir

titulaciones, que los hacen aptos para situarse en puestos más elevados y mejor retribuidos; el Individuo

ve en ella el instrumento y la herramienta necesarios e insustítuibles para progresar y acceder a los niveles

a ios >jae aspira, ¿a educación es también un factor de cohesión social; a través de eUa se mantienen unas

costumbres y unos comportamientos; el deseo de Igualitarismo que se manifiesta como una tendencia en

todas las facetas de nuestra sociedad, pretende satisfacerse por medio de la educación; mediante la

educación igual y generalizada se intentan eliminar las diferencias que separan a las personas y a los

grupos con más fuerza que los desniveles económicos.

Estas concepciones son las que están marcando los objetivos y las metas de las políticas educativas en el

momento actual. Representan verdaderos avances y abren a la educación las mayores posibilidades. Se

hace necesario instruir e impartir conocimientos con técnicos cada vez mejores a un número cada ves

mayor de individuos; es necesario promocionar y seleccionar a los mejores, deshacer las fronteras entre

clases, desterrar de la educación su sentido defensivo y elitista, producir la igualdad de oportunidades,

etcétera; pero se hace también necesario restituir el sentido tradicional de la educación como medio de

mantenimiento del saber y de la cultura, y como vehículo del enriquecimiento espiritual de individuos y

sociedades.

La educación se ha caracterizado siempre por la transmisión de los adultos a los jóvenes de lo gue éstos

necesitaban para subsistir y desarrollarse. La evolución del hombre ha tenido lugar gracias a los legados

de saberes, reglas y costumbres que se han ido transmitiendo individuo a individúo, de grupo a grupo, de

generación a generación, enriquecidos a través del tiempo por efecto de una educación cada vez más

amplia y compleja. Y todo ello ha ayudado y empujado al hombre hacia formas superiores de vida, tanto

en el orden individual como en el orden social y colectivo.

La educación debe mantener su verdadero sentido; si a lo largo de los años ha sido bastardeada en sus

fines, y de ser una de Zas ayudas que ha tenido el hombre en su posibilidad de «devenirse», de

llegar a ser, de alcanzar una plenitud, ha pasado a ser una dispensadora de títulos y un mecanismo para

situarse en la sociedad, debe contribuirse entre todos a restituir la motivación esencial; la curiosidad, el

deseo de conocer, la alegría de descubrir, el asombro ante lo nuevo, están insertos en lo más profundo y

más natural del ser humano.

 

< Volver