Autor: Goñi, Javier. 
 Hoy en Valenciaç. 
 Presentación de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias     
 
 Informaciones.    02/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

HOY, EN VALENCIA

PRESENTACIÓN DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA DE LAS CIENCIAS SANTIAGO

GARMA: «LAS FACULTADES DE CIENCIAS NO QUIEREN ADMITIR COMO DISCIPLINA LA

HISTORIA DE LAS CIENCIAS»

Por Javier GOÑI

MADRID, 2.

HOY, en Valencia, en la Facultad de Medicina, se va a celebrar un acto con el cual comienzan, práctica y

oficialmente, Jos actividades de la Sociedad Española de Histeria de las Ciencias, cuyos Estatutos,

presentada la documentación en 1974, fueron aprobados la primavera pasada por la Dirección General de

Política Interior.

Con un objetivo general de «difusión y conocimiento de la Historia de las Ciencias» y unos más

inmediatos, como es el de «ofrecer una panorámica de la historiografía de la Historia de las Ciencias», un

grupo de profesores e investigadores ha creado esta primera sociedad que surge en nuestro país. El grupo

promotor -profesores e investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de la

Complutense, de las Universidades de Murcia y Valencia- está formado, entre otros, por Santiago Garma,

José Luis Peset, José María López Pinero, Víctor Navarro, Juan Pérez Garzón, Antonio Coloma y Pedro

Lain Entralgo.

Don Santiago Garma ha declarado a INFORMACIONES: «Entendemos que son tres las funciones que

puede cumplir esta sociedad. En primer lugar, una función histórica, recogiendo y ordenando datos,

traduciéndolos al lenguaje actual de la ciencia. En segundo lugar, una función epistemológica, es decir,

critica de los principios, de las hipótesis y de los resultados de las diversas ciencias. Y, en último lugar,

una función pedagógica que implica, además de la enseñanza de la historia de las ciencias, la justificación

o la revisión de la importancia de ios temas desarrollados actualmente, así co mo de la metodología

seguida.»

La Sociedad Española de Historia de las Ciencias ha realizado ya el curso pasado una serie de actividades

que se concretan en un seminario que ha tenido lugar en Madrid, donde se ha revisado el panorama de las

ciencias en su contexto, en concreto el siglo XIX español; la presentación de una ponencia en la reunión

de historiadores que anualmente organiza la Universidad de Pau, y la presentación de tres tesis doctorales

sobre la Historia de la Física, de la Química y de las Matemáticas, respeclivamente.

PRIMER CONGRESO ESPAÑOL

Sobre la falta de estudios de esta materia dice el señor Garma «Las Fecultades de Ciencias no quieren

admitir la Historia de las Ciencias como una disciplina académica más. Ponen siempre dificultades. Y el

conseguir que se impartan estos estudios es uno de los deseos de la sociedad. Es evidente que no se puede

esperar conocer bien la ciencia actual si no se conoce el origen de Jas ideas que ha dado´ lugar a ella

misma. La ciencia actual se puede aprender como técnica lo suficiente como para desarrollar esa técnica,

pero si no se comprenden bien cuáles son los orígenes de los problemas que dan lugar a esta ciencia, se

puede llegar a desarrollar una teoría inconexa con la realidad.»

La sociedad está pensando en crear un boletín que permita mantener informados a todos los miembros de

la sociedad y que sirva, a la vez, de intercambio con las sociedades que existen en el extranjero,

agrupadas la mayoría en la Sociedad Internacional de Historia de la Filosofía de las Ciencias. También,

quizá para la primavera, se convoque el primer congreso español de historiadores de las ciencias.

En un futuro algo más lejano —que dependerá del número de miembros y de la capacidad de trabajo de

los mismos— dentro de la sociedad, como ya existen en otros países, se crearán varias secciones

(Matemática, Física, Química, Biología. Arqueología, Economía), que con el tiempo, a su vez, se

desgajarían de la sociedad, formando sociedades autónomas.

Don Santiago Garma, a) hablar de las posibles secciones, se refiere a otra, de carácter más especial: "Esta

sección estaría integrada por historiadores generales, que con sus trabajos pudieran aportar informaciones

para situar en el marco adecuado cada una de las ciencias. Asi se contribuiría a un mejor conocimiento de

las ciencias, ya que estos historiadores -aportarían datos concretos, que el historiador científico no

recopila (por ejemplo, el contexto histórico en que se desarrolla cada ciencia)."

TRABAJADORES ASALARIADOS

Hoy se empieza a tener en cuenta, dentro de las investigaciones históricas, este campo de la historia de las

ciencias. En abril de 1976, en los encuentros que dirige el profesor Tuñón de Lara en Pau, José Luis

Peset, Juan Pérez Garzón y Santiago Garma presentaron su ponencia «La ciencia y la técnica en el siglo

XIX».

El interés ¡ que despertó en por lo menos buena parte de los asistentes la ponencia está justificado, según

el señor Garma, por el hecho de que «a partir del XVIII es esencial para un buen conocimiento de la

historia el conocer las ciencias y la técnica, cosa que en España no se ha hecho».

Tras referirse al científico español del pasado «esforzado y aislado», cuyo trabajo,

en general, no ha sido reconocido, el señor Garma hace referencia al trabajo científico: «Antes de la

segunda guerra mundial, el descubrimiento de la ciencia como una actividad productiva produjo un

florecimiento de pequeños laboratorios, financiados frecuentemente por Universidades y fundaciones. De

estos pequeños laboratorios surgen los principales inventos. Por el contrario, a partir de la segunda guerra

mundial," los Gobiernos descubren las actividades de los científicos, empleándolos en una gran mayoría.

Es lo que se llama la "gran decía". Hoy asistimos a tal proliferación de científicos que éstos se han

convertido en "trabajadores asalariados", que conocen una muy pequeña parte de la ciencia. Se han

convertido en piezas de engranajes. Ante esto, nos debemos plantear una visión crítica: revisar qué es lo

que se ha hecho hasta ahora científicamente, para qué sirve, qué partes se han desarrollado, cuáles no,

razones de esto, etc., preguntas todas estas que la sociedad intentará contestar,»

Y en medio, el científico: «Forman un mundo muy amplio. Hay científicos interesados por su contexto

histórico, y por otro lado, ha habido, y hay, científicos partidarios de trabajar aisladamente, dedicándose a

la ciencia, como si ésta fuese una religión. La primera actitud corresponde al científico consciente como

persona de lo que está haciendo y por qué. Creemos que la ciencia es una parte de la actividad humana, y

como tal debe practicarse racionalmente al servicio del ser humano, Y con esta idea hemos creado la

sociedad.»

 

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