La situación económica es verdaderamente difícil, afirma el señor Villar Mir  :   
 Per los problemas tienen solución y la solución depende de nosotros. 
 ABC.    30/12/1975.  Página: 5-9. Páginas: 5. Párrafos: 105. 

«LA SITUACIÓN ECONÓMICA ES VERDADERAMENTE DIFÍCIL», AFIRMA EL SEÑOR

VILLAR MIR

Pero los problemas tienen solución y la solución depende de nosotros

A las once y media de la mañana, el vicepresidente para Asuntos Económicos y ministro de Hacienda,

ocupó el podio de los oradores, para dar comienzo a su discurso en defensa de la ley de Presupuestos

Generales del Estado.

Tras un emocionado recuerdo a la figura de Francisco Franco, el señor villar Mir tuvo frases de elogio

para tres figuras políticas, presentes en la sesión: el nuevo presidente de las Cortes. señor Fernández-

Miranda; su antecesor en el Ministerio de Hacienda, don Rafael Cabello de Alba, «un político —dijo—

de talante abierto y constructivo, una humanidad extraordinariamente atractiva», y el presidente del

Gobierno, don Carlos Arias Navarro, del que afirmó; «Con su hacer de gobernante, en días en que como

el mismo ha dicho no han sido ni fáciles ni cómodos, España ha sentido la seguridad de estar bien

gobernada, de estar regida con mano segura y experta. No sólo como ministro, sino como un español más,

mi mejor agrade cimiento, lealtad y respeto a las virtudes de sacrificio y entrega de ese gran hombre de

Estado que es nuestro presidiante del Gobierno». Una gran. ovación de toda la Cámara acogió estas

palabras, como habían subrayado también las dedicadas e los señores Cabello de Alba y Fernández-

Miranda.

El señor Villar Mir dividió su discurso en tres partes fundamentales: análisis del Presupuesto, examen de

la situación económica y criterios de actuación en materia de política económica.

ANÁLISIS DEL PRESUPUESTO

«Lia finalidad que anima a cualquier Presupuesto del Estado —«firmó el ministro de Hacienda— es una

finalidad social: el presupuesto por el Presupuesto carecería de sentido, como carecería de sentido la

economía por la economía; si el Presupuesto es Importante —y lo es mucho es por cuanto tiene de

Instrumento de servicio a la comunidad en su triple aspecto político, económico y social.»

Y añadió: «En el plano político, en todo tiempo, el Presupuesto se ha considerado como tuna elección

colectiva que asocia a los distintos poderes del Estado.

En el plano económico, la propia magnitud del Presupuesto, dentro del quehacer nacional y la

importancia de sus partidas, le convierten en factor de Influencia esencial en la actividad económica del

país. sobre todo cuando el Estado, a través del Presupuesto, decide el destino del 15 por 100 de la renta

nacional. como hoy ocurre en España.

En el plano social, los programas de gas-tos e ingresos públicos recogidos en el Presupuesto constituyen

un dato funda-mental para convertir en realidades con-cretas y efectivas las asipiraciones de

transforrmación y avance social que todos los países y, por supuesto el nuestro, proclaman y reconocen en

la prosa solemne de las Leyes Fundamentales.»

ATENCIONES PRIORITARIAS

En relación con el volumen total del Presupuesto, el señor Villar Mir dijo: «El Estado español se propone

gastar en 1976 la considerable cifra de 785.000 millones de pesetas: es decir. 129.000 millones de

pesetas, un 19,6 por 100 más que los presupuestadas para 1975.

Ese gasto total atenderá prioritariamen-te, a la producción de bienes y servicios públicos. con 580.000

millones. es decir, un 73,9 por 100 del gasto público, abarcando tres grandes tipos de prestaciones:

— las dedicadas a satisfacer necesidades tradicionales de la Administración del Estado.

PLENO DE LAS CORTES

— las que tratan de proteger y defender la satisfacción de necesidades preferentes: y las que atienden a

la creación de infraestructuras y a la mejora de los sectores productivas.

Señaló el ministro que los programas de ingresos y pastos públicos responden a tras propósitos rectores

fundamentales:

— Producir bienes y servicios públicos, útiles y necesarios a la comunidad.

— Distribuir con mayor equidad la renta y la riqueza nacionales y orientar el funcionamiento de la

economía nacional con eficacia.

Don Juan Miguel Villar Mir hizo una defensa racional del Presupuesto, subrayando los distintos capítulos

que lo integran y la Idoneidad de las cifras consignadas para la satisfacción de las necesidades de la

sociedad española.

Al tiempo —dijo—. «también la composición de los ingresos tributarios testimonia una mejora del

reparto de la carga tributaria, ya que el incremento relativo de los impuestos directos casi triplica al de los

impuestos Indirectos».

NECESIDAD DE LA REFORMA FISCAL

Es importante subrayar, sin embargo, que esa tendencia de mejora de la distribución de la carga

Impositiva en los presupuestos para 1976, ciertamente no anula ni debe ocultar los problemas que a la

justicia distributiva plantea nuestro actual sistema de ingresos tributarios.

Y no puede caber duda de la necesidad de reformas fiscales en nuestro sistema impositivo, orientadas

hacia esquemas coherentes con los de la comunidad europea, y que garanticen -—pidiendo más a los que

más tienen— el justo reparto de cargas y sacrificios.

El tercer principio rector es el de orientar la economía, y a este respecto el ministro de Hacienda indicó

que el Presupuesto sometido a las Cortes Españolas tiene un carácter fundamentalmente neutral.

Si a partir de la verdaderamente difícil circunstancia de la economía española hemos de orientar con

seguridad su rumbo hacia la solución seria de los problemas graves que la aquejan, si de verdad queremos

ser dueños de nuestro destino, además de ejecutar y administrar este Presupuesto con rigor y austeridad,

habremos de definir una política económica adecuada a la presente situación económica española y

ciertamente distinta de la establecida en ejercicios anteriores.

Y ello nos lleva a analizar primero la situación de nuestra economía, para dedicar después unas

reflexiones a la orientación de la necesaria política económica.

SITUACIÓN ECONÓMICA REALMENTE DIFÍCIL

¿Cuál es, señorías, la situación real de nuestra economía

Me voy a permitir tratar de resumírosla con una completa y total claridad, pues si la transparencia

máxima es obligación permanente en el gobernante, lo es muy especialmente en una comparecencia ante

las Cortes, por el control que éstas ejercen sobre el órgano ejecutivo, y lo ha de ser todavía más

especialmente ante dificultades graves, como las que nuestra economía sufre. Todo ello, junto a la gran

consideración de que al iniciarse una etapa nueva en la historia de nuestro país, la etapa de nuestra

Monarquía, es de obligada justicia una sincera toma de conciencia sobre la situación económica que en

este momento, condiciona la actuación del país como un lastre heredado y no imputable a la nueva etapa.

Con claridad, señorías, debemos reconocer que la situación económica es verdaderamente difícil, y que

los problemas pendientes son verdaderamente graves.

LA SOLUCIÓN DEPENDE DE NOSOTROS

Pero también, con la misma claridad, debemos atrevernos a afirmar —y en ello nos comprometemos—

que:

No puede caber duda sobre la necesidad de reformas fiscales en nuestro sistema tributario.

— los problemas tienen solución, y que la solución depende de nosotros. No se trata de esperar que

el arreglo de los problemas nos lo traigan vientos externos de reactivación; pues si, en efecto, la

reactivación de otros países podría mejorar nuestro deteriorado nivel de actividad, de ninguna manera

podrían mejorarse nuestros propios desequilibrios sin nuestro esfuerzo interno. Porque no podemos ni

debemos olvidar que gran parte de las causas que originan nuestros males no están fuera, sino dentro de

nuestra casa. Por ello hemos de sentirnos responsables de nuestro destino económico y estar decididos—

como lo estamos— a tomar las medidas necesarias en una actitud de colaboración ilusionada que se

apoya en las excelentes realidades humanas —trabajadores y hombres de empresa— que nuestra Patria

ofrece».

Pasó revista don Juan Miguel Villar Mir a la historia de nuestra economía desde 1940, señalando los

principales hitos en su evolución, hasta llegar a la crisis del petróleo y de otras materias primas, en

octubre de 1973.

«Nuestra patria es, desgraciadamente, pobre en recursos naturales; ha de importarlos en altas

proporciones y la subida de precios de esas importaciones de materias primas básicas supuso un coste

enorme para nuestra economía. Una sola cifra basta para adquirir idea de la dimensión de la crisis: el

encarecimiento de nuestras compras en el exterior ascendió a 3.398 millones de dólares en 1974, y otra

cantidad análoga en 1975, lo que equivale al 4 por 100 del Producto Nacional Bruto anual, que España

debía transferir a los países productores de petróleo y materias primas. En expresión gráfica, ello

planteaba la alternativa de. o bien reducir en un 4 por 100 la renta disponible, o bien mantener

simplemente, sin crecimiento alguno, nuestra capacidad adquisitiva, pero a costa de aumentar nuestro

esfuerzo productivo, trabajando todos gratuitamente dos horas más a la semana para que, con el

correspondiente aumento de la producción, se pudieran compensar los mayores costes de las

importaciones.

LA INFLACIÓN

Quizá por considerar que la crisis iba a ser más corta o menos profunda, lo cierto es que, en vez de

aceptar esos sacrificios y esa actitud de serena responsabilidad, en 1974, y lo mismo en 1975, hemos

asistido.

— a una carrera verdaderamente desmesurada de precios y salarios,

— ya unas reducciones de trabajo y de jornada laboral, que, naturalmente, han implicado aumentos

adicionales de inflación.

Es obligado afirmar que la carrera entre precios y salarios ciertamente la han ganado los salarios; y así

debe ser normalmente para atender a uña mejor distribución de la renta. Pero no pueden ignorarse los

límites reales de la economía, especialmente en épocas de tan graves dificultades. Y es un hecho que los

costos totales por hora trabajada han subido en cifras medias nacionales un 30 por 100 y un 28 por

100, en 1974 y 1975, frente a aumentos del índice del coste de la vida del 17,8 por 100 y del orden del 14

por 100. respectivamente; lo que expresa que si en estos dos últimos años el coste de la vida ha subido

mucho, los costes salariales han subido aún mucho más, con velocidades muy superiores, casi dobles, de

las de subida de coste de la vida.

MAS QUE CONGELACIÓN, EXPANSION SALARIAL

Y así. de entre todos los del mundo. España ha sido el país en que el crecimiento de los salarios más se

han despegado del crecimiento del coste de vida; y así también el mecanismos de arrastre de la inflación

de un ejercicio al siguiente ha adquirido caracteres muy graves. No es lógico, señorías, que siendo esas

las cifras se hable hoy en nuestro país de congelación salarial, cuando realmente más que de congelación

puede hablarse de gran expansión salarial.

Y asi, en dos años de dificultades, hemos consumido más de lo que hemos producido; hemos trabajado

menos, y no más, como era necesario; hemos asistido a una carrera desmesurada entre los. precios, por un

lado, y los sueldos y los salarios, por otro; y hoy, cuando otros países han encauzado sus soluciones, nos

encontramos con varios problemas fundamentales en materia de inflación, balanza de pagos exteriores,

estancamiento de la producción, amenaza de paro creciente y recesión de Inversiones.

LA INFLACIÓN LA HEMOS CREADO NOSOTROS MISMOS

Nuestra inflación es, principalmente, una inflación de costos.

En 1974, y como consecuencia del aumento de los precios de nuestras importaciones, una parte de nuestra

inflación, aproximadamente el primer 4 por 100, fue debida a factores exógenos; esto es, se trataba en

alguna medida de una inflación Importada. En 1975, la inflación la hemos creado enteramente nosotros

mismos. Es absolutamente imposible para cualquier economía soportar elevaciones en los costes

salariales del orden del 28 por 100 sin que las mismas se traduzcan en fuertes elevaciones de precios; v

todavía más en un año como el actual en el que la productividad ha permanecido prácticamente estancada,

por lo que una inflación salarial del 28 por 100, al ser los rostes salaríales del orden del 60 por 100 del

producto nacional bruto, debería haber representado, por esa sola causa, una inflación final media del 16,8

por 100.

Y el problema subsiste para 1976 en términos parecidos. Tres factores gravitan sobre nuestro futuro

inmediato como determinantes de la tasa de inflación. El primero lo constituyen los aumentos de sueldos

y salarios que se lleven a cabo sobrepasando los límites permisivos de la productividad. El segundo, la

existencia de ciertas zonas de inflación latente y reprimida, creada en 1975 pero embalsada al término de

este ejercicio, como lo evidencia el mantenimiento artificial de los precios en ciertos productos frente a la

elevada tasa de inflación en los últimos dos años. En tercer lugar, no se pueden olvidar los aumentos de

precios que nos vendrán impuestos desde el exterior al paso que se produce la apuntada reactivación de la

economía mundial

BALANZA DE PAGOS: EL PAÍS CONSUME MAS DE LO QUE PRODUCE

La balanza de pagos ha registrado un déficit por cuenta corriente de 3.100 millones de dólares en 1974 y

registrará otra cifra del orden de 2.900 millones de dólares, también de déficit en 1975. Estos déficit

expresan simplemente que el país está consumiendo más de lo que produce. Y que en esos dos años los

elevados niveles de consumo alcanzados lo han sido a costa de consumir parte del ahorro acumulado en

años anteriores y parte de nuestro patrimonio nacional. Nuestras reservas de divisas se mantienen con una

aparente brillantez en unos niveles del orden de 5.800 millones de dólares, pero debajo de esas cifras

existe el hecho grave de que nuestras deudas exteriores, distribuidas aproximadamente por mitades entre

los sectores público y privado, alcanzan la Importantísima cantidad de 8.700 millones de dólares.

ESTANCAMIENTO

Simultáneamente estamos asistiendo a casi un estancamiento de nuestra economía, pues en 1975 nuestro

producto nacional bruto crecerá sólo aproximadamente un 1 por 100. Esta situación es ciertamente mejor

que la de la mayoría de los países occidentales que, en conjunto, como media, han asistido a un

decrecimiento del 2,5 por 100 en el ejercicio. Pero con realismo hemos de reconocer que nuestro mejor

nivel de actividad ha sido posible sólo gracias a un buen año de los sectores agrícola y terciario (con

aumento del orden del 3,5 por 100 en uno y otro) mientras que nuestra industria ha sufrido una recesión

del 2,5 por 100 siguiendo la tónica de los demás países occidentales. Y ello, aun a costa del precio alto de

una superior inflación y un superior desequilibrio de pagos exteriores.»

El paro creciente y la recesión de las inversiones fueron a continuación objeto de análisis para el

vicepresidente del Gobierno. que dijo así:

AMENAZA DE PARO CRECIENTE

«Nuestra situación de empleo es, en cifras medias, menos grave que en la mayoría de los restantes países.

Pero el 3 por 100 de desempleo que reflejan nuestras estadísticas debe ser contemplado teniendo en

cuenta la rigidez de nuestra estructura ocupacional. con porcentajes elevados de subempleo en numerosos

sectores y empresas. Y así, en algunos sectores, como la construcción, que atraviesan dificultades y

Habrá que moderar el consumo para ahorrar más, invertir más y exportar más.

Crítica a! pasado: «Más que de congelación, puede hablarse de gran expansión salarial.»

que tienen una superior flexibilidad ocupacional al trabajar con personal generalmente sólo fijo para nada

obra, registran hoy tasas de desempleo del orden del 10 por 100, que también, en idéntico nivel, existen

hoy en algunas de nuestras provincias.

RECESION DE INVERSIONES

Por último, y es un. dato grave, este cuadro económico ha conducido, como una cuestión de hecho, a una

recesión de la actividad inversora. Es probable que en 1975 las inversiones industriales hayan disminuido

un 10 por 100 sobre los niveles del ejercicio anterior y que el conjunto de la inversión total del país

disminuya de un 3 a un 4 por 100. Y este hecho es muy grave, porque menos inversiones de hoy son la

amenaza para mañana de:

— Más paro, por menor creación de nueves puestos de trabajo.

•— Más inflación, por menor oferta de nuevas producciones.

— Más déficit .exterior, por menor capacidad exportadora.» .

CRITERIOS DE ACTUACIÓN ECONÓMICA

«Tras resumir la situación de nuestra economía es obligado presentar unas reflexiones sobre criterios de

actuación económica», dijo a continuación el ministro de Hacienda.

«Sin duda es pronto —sólo dos semanas han transcurrido desde la formación del nuevo Gobierno— para

que se presente hoy una política económica completa que el Gobierno tratará de decidir a lo largo de las

próximas semanas.

Pero las ideas están claras. Cualquier política económica ha de pretender objetivos sociales, pues, como

ya dijimos, la economía por la economía carece de sentido. Pero al tratar de realidades y objetivos

sociales es obligado un gran realismo y una gran sinceridad, y la decisión de llamar al pan, pan, y al vino.

vino, para no comportarnos como drogadictos. ni engañarnos con espejismos que conducen a abismos

mayores. Si desde hace dos años estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, habremos de

tender primero con austeridad a consolidar esos niveles, y sólo después, a medio plazo, podremos aspirar

a mejorar los actuales niveles de bienestar. Si estamos consumiendo más de lo que producimos y estamos

invistiendo poco y exportando poco habrá necesariamente que moderar el consumo, especialmente en sus

aspectos menos esenciales, para ahorrar más. invertir más y exportar más.»

Como subsisten los graves problemas de nuestra inflación interior y de nuestro desequilibrio de pagos

exteriores, aunque no recurramos a unas medidas rígidas de estabilización, es obligado formular un

programa a corto y medio plazo, que., a lo largo de los próximas ejercicios encaje en posiciones de

equilibrio estable nuestros dos graves desequilibrios —de inflación y de balanza de pagos—. sin crear

problemas añadidos sobre los ya graves de nuestra situación ocupacional y cuya solución ha de tener una

máxima prioridad.

DECIDIDO RELANZAMIENTO DE LA INVERSIÓN

Un decidido relanzamiento de la inversión es obligada consecuencia de la máxima prioridad otorgada al

objetivo del pleno empleo y de la necesidad de resolver a medio plazo nuestros problemas de inflación y

de balanza exterior.

Y si el objetivo del pleno empleo tiene y debe tener una máxima prioridad en cualquier sociedad

moderna, especialmente debe tenerla en España, donde por falta de suficientes puestos de trabajo, nuestra

población activa representa sólo el 38 por 100 de la total nacional, lo que indica que de cada 100

españoles sólo 38 se ocupan en tareas productivas, y ello, sin poder olvidar que nuestro 38 por 100

Incluye una cuarta parte de población del sector agrícola en gran parte subempleado con lo que la

proporción de personas plenamente ocupadas se reduce, en el caso de nuestro país, a un 33 por 100,

alarmante por bajo, frente al 42 ó 44 por 100 que caracteriza a las sociedades occidentales con que

queremos compararnos.

Además, estos valores medios ocultan la dualidad de nuestra estructura económica. En efecto, el mapa

económico español presenta los rasgos de una economía dual:

— con unos sectores desarrollados, con gran capacidad de negociación y mejores niveles de bienestar,

— y otros sectores y reglones menos favorecidos (y pienso en las clases pasivas, en los funcionarios

públicos, en la agricultura y en algunas parcelas de la industria y los servicios) con oportunidades muy

inferiores de bienestar y aun de empleo.

Y si bien es social el avance de los sectores desarrollados y el crecimiento del poder adquisitivo de

quienes trabajan en ellos, que son los que presentan mayor capacidad reivindicativa. más social es todavía

la necesidad de que los desequilibrios creados no impidan la realización de las inversiones que el

conjunto necesita y que son la justa y necesaria esperanza de creación de empleo, y de redención y

progreso para las áreas menos desarrolladas.»

CRITERIOS DE ACTUACIÓN

El ministro Villar Mir trazó a continuación las líneas de actuación en materia económica. A este respecto,

dijo:

«Todo ello define una política de:

— tender al más justo reparto de las cargas y sacrificios,

— otorgar la máxima prioridad al objetivo del pleno empleo,

— contener la inflación, especialmente en los productos más esenciales y necesarias:

— moderar el consumo, especialmente el suntuario;

— destacar el papel insustituible del ahorro, para atender necesidades, tanto individuales, como

colectivas;

— corregir, a medio plazo, el déficit de la balanza de pagos par cuenta corriente, mediante el estímulo de

exportaciones y de producciones rentables sustitutivas de las importaciones;

— y apoyar con toda decisión la inversión :

— en la necesaria infraestructura social, a través de los orogiramas de Obras Públicas y Vivienda:

— en el sector agrícola, posibilitando un equilibrio de nuestra balanza agriaria;

— en el sector energético, potenciando la necesaria diversificación de nuestra producción;

— en las industrias básicas, para afianzar sotare ellas un crecimiento de las transformadoras y de

tecnología avanzada;

— en sectores en que la conjunción de mano de obra, capital y dirección genere las mejores

productividades. y

— en sectores especialmente afectados por la crisis mundial.

OBJETIVOS A CORTO Y A MEDIO PLAZO

Más adelante señaló los objetivos a corto y a medio plazo:

«A corto plazo, y mas concretamente para el próximo año 1976, la economía española debe f ijairse un

conjunto de me-tas que. aunque ambiciosas. constituyan un. estímulo constante. De forma tentativa, tales

objetivos podrían fijarse de la siguiente manera:

— Para los precios, conseguir que la tasa de inflación se sitúe por debajo de lo correspondiente a 1975.

— En la balanza de pagos por cuenta corriente, limitar el déficit a niveles próximos a los 2.500 millones

de dólares.

— El crecimiento del Producto Nacional Bruto en términos reales debería acercarse al 4 por 100; tasa

que exigirá un esfuerzo continuado en inversión y en exportación durante el año próximo, y que

presupone urna reactivación importante en la economía mumdial.

A medio plazo, en una actuación a desarrollar en los próximos años, hasta fines de la década actual,

deberemos aspirar a:

— crecimientos del Producto Nacional Bruto, no inferiores al 5 por 100 anual

— ya situar nuestro déficit anual de pagos corrientes en él entorno de los 1.000 millones de dólares, que

puedan ser compensados por las aportaciones netos de financiación extranjera, sin continuar aumentando,

indefinidamente, nuestra deuda exterior.

NECESARIA MODERACIÓN SALARIAL

Tras subrayar que la lucha contra la Inflación no puede ni debe mantenerse a

«Hemos consumido más de lo que hemos producido y hemos trabajado menos, y no más como era

necesario.» Estamos asistiendo a casi un estancamiento de nuestra economía.

costa de un paro masivo, el señor Villar Mir se refirió a la moderación salarial que ha de presidir la nueva

etapa económica, en estos términos:

«Pero si nuestro primer objetivo ha de ser el pleno empleo y el íntegro aprovechamiento de nuestras

instalaciones productivas, es claro que no podemos ni debemos alcanzarlo pagando por él el precio impo-

sible de una inflación suicida. Y como estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y

consumiendo más de lo que producimos, hemos de limitar nuestras as-

piraciones a corto plazo a consolidar los actuales niveles de bienestar; lo que exige un comportamiento de

los sueldos y salarlos que ajuste su expansión, con seriedad y rigor, a las pautas marcadas por el creci-

miento del coste de la vida. Sí las retribuciones desbordan estos límites, la inflación volverá, a acelerarse,

el pleno empleo será una utopía inalcanzable y el daño social será grave. La batalla de consolidar nuestra

actual capacidad adquisitiva tardaremos en ganarla más de un año. Pero la podemos perder en cuatro

meses. Si las medidas de relanzamiento económico que se adoptan se anteceden o se siguen por

peticiones desbordantes de sueldos y salarios, es seguro que la inflación se acelerará y que la Inevitable

consecuencia será la estabilización, la recesión y el paro. Apelar en estas condiciones a la responsabilidad

de todos es una obligada llamada de atención porque en ella nos jugamos el futuro de nuestros avances

sociales. Porque estoy convencido de que el comportamiento de los sueldos, salarios v rentas en los

cuatro próximos meses determinará la suerte de la economía en los cuatro próximos años.»

RELANZAMIENTO POR LA INVERSIÓN

El señor Villar Mir enfocó el tema de la inversión a través de un gráfico y expresivo ejemplo familiar:

Terminaba el año y, ante una situación de dificultades económicas, !a familia repasó la situación de la

casa.

Esta familia tiene algunos problemas que resolver.

La familia se reunió a deliberar. Y, cuando la familia conoció la situación real en que se encontraba,

decidió hacer un esfuerzo y ahorrar más,gastando menos en diversos consumos durante los próximos

años, para:

— Poder dar enseñanza incluso universitaria a los jóvenes.

— Y establecer nuevas actividades en las que encuentren trabajo, digno y bien remunerado, la hija que lo

necesita, el hombre que sobró en el campo y el que ha tenido que emigrar y cuyo retorno todos esperan

con los brazos abiertos.

Y dicen también que el consejo de familia al establecer las razones de su decisión —democráticamente,

por supuesto con algún voto en contra, y con una clara mayoría partidaria de la paz. del orden y la

prosperidad— justificó que la Inversión debía estimularse y por las siguientes -razones, que anotó en

orden de importancia:

— Invertir por razones sociales, para alcanzar el primer objetivo social de brindar un pleno empleo

real, productivo y libremente elegido, a todos los que deseaban trabajar, y también para hacer una más

justa distribución del bienestar y de las cargas entre todos los miembros de la familia.

— Invertir por razones económicas, pues sólo los nuevos puestos de trabajo y el establecimiento de

nuevas, actividades conducen al aumento del patrimonio y la renta familiar.

— Invertir contra la Inflación, pues sólo moderando el consumo, ahorrando e in-virtiendq, se podía

conseguir a corto plazo una moderación de la demanda y a largo plazo un aumento de la oferta y una me-

jora de la productividad, factores necesarios para controlar la Inflación.

— E Invertir para equilibrar su balanza de pagos, porque la familia comprendió que para poder tener

excedentes que exportar lo primero que necesitaba era producir más de lo que consumían

Como tantas veces el reto que la familia se planteó era un compromiso entre presente y futuro. Era el reto

de brindar a los españoles que hoy son niños un pais más educado y más culto, con mejor nivel de

bienestar y situado de verdad en la vanguardia del mundo.

«Y ello, para que dentro de diez años no tengamos necesidad de seguir hablando de nuestra excesiva

población agrícola ni

del problema de nuestros emigrantes —que seguirán en el campo y en el extranjero mientras no podamos

brindarles puestos de trabajo en la industria y en los servicios— ni de la necesidad de ofrecer a la mujer

española oportunidades de independencia social y económica.

Si esa fuese —y debe serlo— nuestra conclusión y nuestra conducta, la crisis económica que hoy

sufrimos en el mundo occidental nos habría dado la oportunidad singular de lanzar, con imaginación y

con ambición, una política decidida de estímulo permanente al ahorro, a la inversión y a la exportación,

verdaderamente capaz de resolver nuestros problemas a corto y a largo plazo.»

HACIA EL FUTURO

El vicepresidente del Gobierno resumió sus. impresiones sobre el momento actual y el futuro inmediato

de nuestra economía:

«Mi responsabilidad como vicepresidente para Asuntos Económicos y como ministro de Hacienda me ha

exigido pintaros el cuadro realista de nuestra situación, porque el respeto que os debo me impide todo lo

que no sea la verdad y nada mas que la verdad.

Nuestra visión de gobernantes no debe ser tan estrecha que no sepamos que el futuro no se reduce sólo a

desear una serie de bienes materiales. Los bienes del espíritu y de la cultura; el fortalecimiento de los

lazos que indisolublemente nos unen, con respeto de las peculiaridades regionales y de nuestras

singularidades de todo orden; la aspiración a un mundo mejor, son metas que todo hombre de Estado ha

de esforzarse por conseguir.

ESPAÑA Y EL REY

Finalmente, el señor Villar Mir dijo:

«Un monarca maduro en su juventud, prudente y fuente, es la mejor garantía para un país qué desea

crecer, evolucionar, encontrar su puesto en el mundo y lograr los mejores frutos para el gran esfuerzo

hecho y para el que siempre queda por hacer. El Rey personifica la mejor de nuestras esperanzas y en

tomo a él los españoles hemos de acumular nuestras lealtades y nuestros esfuerzos.

La gran tarea se llama España; es una misión colectiva y atrayente en la que todos hemos de empeñar lo

mejor de nosotros mismos. Las instituciones, los que .ostentan funciones públicas o privadas, los

empresarios y los trabajadores, los intelectuales y los estudiantes; todos en un firme entramado de deberes

y derechos somos partícipes en la gran empresa colectiva que es la Patria, para reconvertir nuestro

esperanzador presente en un mañana aun más alegre y denso de realidades.

Soplan vientos de violencia y de inso-lidaridad sobre el mundo. Pero si conservamos nuestra fe en Dios,

nuestro amor en el Rey y lo que el Rey encarna, y nuestra esperanza en todos los españoles, seremos

capaces —de ello estoy seguro— de superar los tiempos difíciles, para desde ellos —unidos todos en el

esfuerzo— elevarnos a las mejores metas de paz y de orden, de justicia, de libertad y de cultura y de

bienestar y de progreso social.

Y es para Iniciar esta tarea para lo que demando, señorías, vuestro voto favorable para el presupuesto de

1976.»

APROBACIÓN DE LOS PRESUPUESTOS

Una ovación prolongada, clamorosa, unánime, acogió el importante discurso del señor Villar Mir, que

había permanecido en el uso de la palabra durante setenta minutos. Sólo los aplausos que sonaron en

varios momentos del comienzo de su alocución le interrumpieron unos momentos. Después no cortó su

exposición ni una sola vez. ni siquiera para tomar un poco de agua.

El presidente de las Cortes sometió a votación, acto seguido, el proyecto de ley de Presupuestos

Generales del Estado que fue aprobado con veinte votos en contra y cuatro abstenciones.

El objetivo del pleno empleo tiene y debe tener una máxima prioridad, especialmente en España.

ELOGIO AL SEÑOR RODRÍGUEZ DE VALCARCEL

Queremos señalar también que en la intervención minuciosa y brillante de don José María Morrondo,

como miembro de la Ponencia que informó el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, tuvo

una referencia cordialísima para don Alejandro Rodríguez de Valcárcel que acaba de cesar como

presidente de la Cámara legislativa. Destacó especialmente «su labor en pro de la eficacia, prestigio y

robustecimiento de esta Casa, objetivos —dijo el señor Morrondo— que pienso que alcanzó plenamente».

Los procuradores, unánimemente, dedicaron al señor Rodríguez de Valcárcel, presente en el hemiciclo,

una cariñosísima ovación. El señor Morrondo tuvo también palabras muy expresivas de reconocimiento

para las cualidades del nuevo presidente de las Cortes y dea presidente del Gobierno, señor Arias

Navarro.

A las doce menos cuarto de la mañana —otra singularidad de este Pleno: su brevedad y rapidez—, el

presidente levantaba la sesión que había durado tan solo dos horas y chico minutos.

LOS PROCURADORES OPINAN

UN DISCURSO CRUDO, VALIENTE REALISTA

Llamada a la responsabilidad eco nómica del pueblo español

• Durante los setenta minutos que uti-lizó el ministro de Hacienda para su alocu-cion en defensa del

Presupuesto del Estado para 1976, ningún procurador abandonó e hemiciclo. Los ministros, desde el

bamco3 azul, y la mesa de las Cortes escuchaban con atención concentrada. Sus señorías desde los

estrados de cuero granate, seguían el hilo del discurso sin perder palabra. Desde el palco central, a la

derecha del reloj, la esposa del titular de Hacienda observaba cómo el ministro ponía fuertes inflexiones

sonoras en las frases de más envergadura en el texto —37 folios, en su versión íntegra.

A las 12,45 se levantaba la sesión. En pasillos entrevisto —esta vez se entremezcla el saludo, la pregunta,

la respuesta y el parabién por el nuevo año en capilla— a algunos destacados procuradores. Opinión uná-

nime: «Discurso valiente, realista.» Pregunta única que solicita opinión a «bote pronto»; «La situación

económica española, según la exposición del ministro de Hacienda.»

• PITA DA VEIGA: «El Ministerio de Hacienda, solo, no puede hacer nada.»

«Siento la satisfacción de haber presenciado que un ministro del Gobierno hable con tal realismo. Ahora

es preciso que todos los españoles se solidaricen, porque este planteamiento político-económico que nos

ha ofrecido Villar Mir es tarea para todos. El Ministerio de Hacienda, solo, no puede hacer nada,»

• CREMADES ROYO: «Aprestarnos todos a colaborar.»

«Ha sido una exposición ajustada a la realidad económica del país. Las cosas son y están asi... Pero hay

que ver, ahora, cómo todos nos aprestamos a colaborar.»

• GIAS JOVE: «Tener en cuenta el pleno empleo.»

«Discurso realista y oportuno. Pienso que hay que tener en cuenta, como ha reiterado el ministro de

Hacienda, el objetivo social da nuestra actual política económica: el pleno empleo por encima de todo. Si

no es posible a corto plazo, si a plazo medio.»

• FERNANDEZ SORDO: • Nos compete y responsabiliza a todos.»

«Ha sido una información sincera y realista, y pienso que una información ciara es fundamental. Hoy el

ministro de Hacienda ha suministrado a los españoles, representados aquí en las Cortes, una Información

que a todos nos compete y responsabiliza. Esta transparencia ya nos pone en buen camino. En cuanto al

Presupuesto del Estado para 1976... no debo opinar ya que se elaboró y presentó en esta Cámara siendo

yo miembro del Gobierno, pero es evidente que acusa en sus limitaciones la actual coyuntura

económica.»

• GIRÓN DE VELASCO: «Voluntad de vencer.»

«En la formulación he apreciado una profunda honestidad y una voluntad firme de vencer. Concreto:

sinceridad y deseo de victoria.»

• LUCA DE TENA: «El más duro y realista de los discursos oídos en las Cortes.»

«Parecía un discurso de oposición: no un discurso gubernamental. Me ha gustado precisamente por eso,

por la enorme crudeza y sinceridad del orador con Independencia total de motivaciones políticas

presentes o pasadas. Nos ha dicho la verdad con crudeza y

 

< Volver