Autor: Ysart, Federico. 
   Prospectiva de un trimestre     
 
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Prospectiva de un trimestre

Pluralismo político

En noviembre celebrarán su constitución la X Legislatura de las Cortes Españolas y el XII Consejo

Nacional. Todo hace pensar que ,1a situación será bastante parecida a la actual Los únicos cambios

previsibles podrían cifrarse en un tímido desplazamiento de figuras hasta ahora siempre presentes en la

vida política del régimen, tal vez reemplazadas por nuevos elementos incorporados a la Administración.

La entrada de aires auténticamente renovadores requeriría cauces eficaces para la muestra del pluralismo

político, no logrados hasta ahora.

Con todo ello, la perspectiva de cuatro años por delante, la inmediatez de las promesas electorales y los

buenos propósitos iniciales de los recién llegados quizá aporten algún síntoma de interés a las sesiones

legislativas.

Estas, por otra parte, habrán de comenzar centrándose sobre temas importantes. El Gobierno ofrecerá al

país en este trimestre abundante material: el III Plan y los Presupuestos Generales de Estado para

comenzar. Sobre el primero, un auténtico programa político —dicen sus allegados y conocedores—, se

discutirán las prioridades y directrices fundamentales. El segundo proyecto dará ocasión para replantear la

regresividad de nuestro sistema fiscal.

Más tarde habrá de acometerse la reforma de la Justicia, la reorganización de la Administración Local,

etcétera.

Relaciones Iglesia-Estado

Mientras tanto continuarán vigentes los dos temas políticos del año: Asociaciones y Relaciones Iglesia-

Estado. 1972 puede ser el año que ponga punto final a una situación nacida en la guerra civil y

cristalizada años después en el Concordato del 53. El "status" de la Iglesia católica dentro del Estado

español debe ser modificado, cuestión en la que parecen coincidir ambas partes. Los privilegios

eclesiásticos actuales tienen hoy tan poca razón de ser como las prerrogativas reconocidas al Estado. Con

la mutua renuncia a ambos derechos concordados se evitarían gran parte de las tensiones existentes. Para

ello no es preciso más que buena voluntad, por una parte, y conciencia de la propia soberanía, por otra.

Con este tema latente es probable que continúe, e incluso se revitalice, el interés por la cuestión

Asociaciones. Las presentes elecciones darán prueba del escaso interés con que la sociedad va a participar

en las tareas que le son reconocidas constitucionalmente. Un cauce eficaz, práctico y alejado de

perturbadores academicismos se hace necesario para canalizar las corrientes políticas, sociales o de

pensamiento existentes. Sin Asociaciones, o como quiera llamárselas, la clase política acabará creando un

vacío en su derredor. Es ésta una cuestión de puro realismo. Pero la solución no parece próxima.

Inflación económica

En el terreno económico todo hace pensar que durante el último trimestre se consolidará la tendencia

alcista de precios más espectacular de los últimos años. Hay divisas, determinados sectores se lamentan

de no haber experimentado aún síntomas de reactivación, la peseta no revaluará en la medida que puedan

hacerlo las monedas europeas... Todo ello parece propiciar un clima inflacionista para el que hay base de

despegue.

Crisis del pleno empleo

Algo tienen que descubrir los rectores de la política laboral para sustituir el imperativo teórico del pleno

empleo. El procedimiento vigente es incompatible con una política económica de carácter dinámico y

reformista.

Sin desplazar del empresario el peso económico de las reconversiones, parece razonable pensar que ha de

ser el Estado—primer factor y gerente del "welfare"—quien propicie la movilidad de mano de obra entre

sectores, de acuerdo con un replanteamiento estructural. Para ello el axioma del pleno empleo debe dejar

paso a una política de subsidios, de readaptaciones profesionales y reconversiones técnicas, eficaz y

realista. Esta será la única manera posible de quitar dramatismo a los expedientes de crisis. Las empresas

que se di-bujan en el perfil de nuestro horizonte económico requieren hoy de la movilidad laboral como

hace treinta años, en los tiempos de la autarquía era socialmente necesaria la estabilidad.

Derechos laborales

Los sectores más politizados o conscientes de sus derechos en el mundo del trabajo presionarán con las

armas que poseen ante las negociaciones de los próximos convenios. ¿Serán capaces los Sindicatos—y

los nuevos representantes recientemente elegidos—de encauzar las tensiones, o continuará operándose a

partir de determinados niveles al margen de ellos? Los problemas mayores quizá se centren en los

sectores de la Banca, el Metal y la Construcción que arrastra tras de sí el eterno problema de las

eventualidades.

Participación

En otros niveles se plantearán tensiones en el mundo docente, inquieto por las medidas de desarrollo de la

reforma educativa. En este sentido no sería extraño que proliferaran tomas de posición como la adoptada

recientemente por sectores de la clase médica.

Cuestiones como ésta remiten una vez más, como casi siempre, los problemas a un tema básico:

participación; presencia social efectiva en la hora de las decisiones; consciencia de los derechos

individuales y corporativos. En cuatro palabras: mayoría de edad social.

Federico YSART

 

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