Autor: Luca de Tena y Brunet, Torcuato (MERLÍN; ABC). 
   Que el penalti lo tire el árbitro     
 
 ABC.    30/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. MIERCOLES 30 DE MARZO DE 1977.

LA ROSA Y LA ESPADA

¡QUE EL PENALTY LO TIRE EL ARBITRO!

Por Torcuato LUCA DE TENA (de la Real Academia Española)

Parece confirmarse el rumor de que la, separación de Areilza de sus actividades políticas (separación que

deseamos sea transitoria) se debe a su discrepancia con el presidente Suárez respecto a una eventual

presentación del jefe del Gobierno a los próximos comicios. Así parece desprenderse de la cronología de

los hechos, pues su separación del «Partido Popular» en el que nunca tuvo buen acomodo ni se le

reconoció el rango que le correspondía, la proclamó Areilza muy poco después de una entrevista con el

presidente Suárez. ¿Le dijo Areilza al presidente que su descenso a la cancha electoral le parecía

inoportuna, innecesariamente peligrosa y políticamente desaconsejable? ¿Discrepó, a su vez, Pío

Cabanillas de la discrepancia del conde de Motrico?

De ser así, la decisión del jefe del Gobierno de presentarse a unas elecciones a las que sus propios

ministros no pueden concurrir, ya ha provocado una baja en sus filas. ¡Y no cualquiera!

Que hay algunos grupos, conscientes de su intrínseca debilidad, qué desearían el importante refuerzo de

Suárez en sus listas electorales, y que presionan sobre él para ello, no hay duda; que el presidente vaya a

poner en juego su buena imagen y deje de ser el arbitro imparcial que el momento exige para dedicarse a

meter goles, sin dejar por ello de dirigir el juego, me parecería grave. ¿Dónde pararía esa «credibilidad»

que le pedían de la derecha y la izquierda y que parecía haber conseguido? Su buena imagen se debía

precisamente a ello v podría diluirse como terroncillo de azúcar en los hervores de la contienda.

Uno de los aspectos del real decreto sobre normas electorales que fue acogido con unánimes aplausos fue

el de las incompatibilidades. Pero, ¿de qué sirve que no sean elegibles los ministros, los alcaldes o los

gobernadores civiles si se presentase quien manda sobre los gobernadores civiles, los alcaldes y los

ministros? No es lo mismo alcanzar el Poder por el triunfo de un partido del que se forma parte, que crear

un partido nuevo desde el Poder para mantenerse en él. ¿Tal vez piensa Suárez que se acabaría su vida

política por no haber ganado un escaño en esta coyuntura, cuando lo cierto es que su figura política se

agigantaría si conduce esta primera prueba electora] como un arbitro imparcial, sin mácula de interés

alguno? Demos por descontado que ganaría, su escaño, pero el precio sería éste: dejar de ser una gran

figura, para ser figura simplemente, cuando no figurón, al servicio de los maniobreros que le aconsejan

que pite penalty y que lo lance el arbitro. A participar en este juego se ha negado José María de

Areilza.—T. L. de T.

 

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