Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Régimen local. 
 Apasionado debate en las Cortes  :   
 Los procuradores sindicales se batieron contra en nuevo sistema de elección en los ayuntamientos. 
 Informaciones.    06/06/1975.  Página: 1,7. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

RÉGIMEN LOCAL

APASIONADO DEBATE EN LAS CORTES

LOS PROCURADORES SINDICALES SE BATIERON CONTRA EL NUEVO SISTEMA DE

ELECCIÓN EN LOS AYUNTAMIENTOS

Por Lorenzo CONTRERAS

POR segunda vez en pocos días, la Comisión de Gobernación de las Cortes ha sido escenario de una

acalorada sesión. Se discute en dicha Comisión el proyecto de ley de bases para el Estatuto del Régimen

Local. Recientemente, cuando se planteaba el tema de la composición municipal, el señor Esperabé fue

objeto de ataques verbales por. parte del consejero nacional vallisoletano don Anselmo de la Iglesia. Ayer

le correspondió al procurador familiar guipuzcoano señor Escudero Rueda recibir los denuestos, algunos

de ellos irreproducibles. La particularidad del nuevo incidente estriba en que el señor Escudero no fue

combatido por un solo procurador, sino por la casi totalidad de los miembros de la Comisión que dirige y

preside don Juan Sánchez Cortés, quien trató de imponer la calma, sin lograrlo en algunos momentos,

dado el apasionamiento desatado.

Se contemplaba ayer en la comisión un tema capital para la reforma de la Administración Local: la forma

de elección de los concejales. Pretende el Gobierno, y la ponencia, que esta elección sea común para

todos ellos, sin exclusión de los sindicales,cuyo acceso a los Municipios tendría que depender del voto

directo, igual y secreto de todos los vecinos.

AMBIENTE ELECTRIZADO

El ambiente estaba electrizado. Una intervención del marqués de Valdeiglesias había contribuido a

preparar el clima, ironizando contra el Gobierno y poniendo énfasis crítico en las innovaciones que

pretende introducir.

Cuando correspondió al señor Escudero el uso de la palabra salió a colación el tema del último asesinato

perpetrado en las Vascongadas contra un guardia civil. Con anterioridad, el presidente de la Comisión,

señor Sánchez Cortés, había aludido al desgraciado episodio, condenándolo como triste y lamentable

atentado contra la convivencia. El señor Escudero recogió estas ideas y aludió a la violencia de toaos los

signos que llevan la intranquilidad a las gentes, imponiendo una nociva dialéctica.

Cortes» y empezó a leer el ruego elevado al Gobierno por el procurador don Julio García Ibáñez,

consejero nacional por Segovia y actual gobernador civil de Bilbao. El párrafo que el orador pretendió

leer dice que los españoles creen llegado el momento de decir «¡basta!» y de aceptar el desafío terrorista

para «emprender una represión más dura, emplear el .sistema de la violencia por la violencia, diente por

diente, ojo por ojo, hasta el total exterminio y aniquilamiento de esas organizaciones criminales y

antiespañolas».

Pensaron los procuradores que las intenciones del lector llevaban alguna envoltura critica y comenzó el

desasosiego. El presidente de la Comisión aconsejó al señor Escudero que se ciñese al tema propio del

debate en curso. Esté procurador recordó al señor Sánchez Cortes que antes había él mismo abordado la

cuestión. Hubo nueva interrupción de sus palabras. Restablecido en el uso de ellas, Escudero se apoyó en

unas fra-ses anteriores del padre Martínez Fuertes sobre la necesidad de poner orden político en el país y

no limitarse a mantener el orden público. Cuando acto seguido el señor Escudero comenzó a combatir los

argumentos de los procuradores sindicales sobre la improcedencia del sufragio . directo, igual- y secreto

de todos los vecinos para la elección de «todos los concejales», sea cual fuere su «tercio», el señor

Sánchez Cortés recordó a Escudero, interrumpiéndole nuevamente, que se limitase a defender su postura

sin entrar en turno de réplica.

Cuando el procurador vasco hizo jugar el párrafo 1.° del artículo 46 de la ley Orgánica del Estado contra

la interpretación dada al párrafo segundo del mismo artículo y al añadir que ´no creía en las

fidelidades constitucionales de los procurad ores sindicales que habían intervenido en el debate hasta el

momento, se produjo un enorme griterío, con expresiones de «fuera, fuera de aquí», «no tienes la base»,

«vamonos de aquí todos», «que se quede solo», todo ello entre campanillazos del presidente de la

Comisión, que intentaba en vano restablecer la calma: El señor • Sánchez Cortés invitó al señor Escudero

a abreviar su intervención. Sonaron voces de «¡para decir estupideces!» antes de que el procurador

increpado anunciase su proposito de mantener su actitud mientras los electores le otorguen el derecho de

decir lo que piensa. Al intentar manifestar lo que pensaba sobre ciertas interpretaciones constitucionales

de sus oponentes se produjeron gritos, silbidos, pateos y otros rumores. El señor Moya Clúa estaba

encendido. No ticulaba el señor Solís (don Domingo). Sonaron expresiones irreproducibles, alguna de

ellas.de uso vulgar en las disputas del pueblo. Se acusó al señor Escudero de usar la táctica de la

provocación. El agraviado insistió en la defensa de sus puntos de vista y de sus convicciones, aun a riesgo

de oír frases cuya reproducción no considero oportuna. «¡ Y más que vas a oír!» le anunciaron.

E1 señor Escudero se declaró dispuesto a seguir el camino de la reforma, y del cambio que, según dijo el

padre Martínez Fuertes reclama el pueblo español. Acto seguido tomó asiento con la bronca en plenitud.

Pasados unos instantes, se levantó y se ausentó de la sala, a la que no volvió.

UNA CRITICA CONTRA GARRIGUES WALKER

La calma reinó después durante largo rato. Los procuradores salieron a los pasillos para comentar lo

ocurrido. En el bar sé ponderaron las incidencias vividas. Los semblantes mostraban- el tinte del

acaloramiento.

Hubo una pausa en los debates. Cuándo se reanudaron consumió un turno el sindi-calista Martín Sainz.

Dijo el señor Martin Sanz que lo su-cedido debería ser aleccionador hasta inducir a. la meditación sobre

las raíces de las a c t i t u des tan vehementemente expresadas, que son —dijo— «de defensa del

sistema».

Le tocó entonces el papel de atacado a Joaquín Garrigues Walker, autor de un artículo publicado ayer en

«ABC». El señor Martín Sanz comentó el párrafo en el que Garrigues. tras decir que el Estado nacido de

la guerra civil sigue ´el proceso clásico de todos los sistemas políticos basados en la autoridad de una

persona, afirma que la Organización Sindical nace en 1938. «Este señor no sabe una palabra de

sindicalismo —aseveró-Martín Sanz—. Nuestro sindicalismo —agregó— nace antes de 1933, nace con

Ramiro, nace con las J.O.N.S. mucho antes dé la victoria; ¿Cómo se puede faltar a la verdad de esta for-

ma?»

SINDICATOS CONTRA EL GOBIERNO

El discurso del empresario sindicalista continuó con la.....estimación de que el pueblo español apoya al

actual sindicalismo que muchos llaman, sin razón, oficial, cuando, a juicio, del orador, no lo es porque

«está denunciando, al Gobierno». Martín Sanz añadió: «Si el Gobierno sigue en su actitud de herir a la

Organización Sindical, nuestro sindicalismo cortará por sí mismo el cordón umbilical con el Gobierno.»

Aconsejóle entonces el señor Sánchez Cortés que no usase fiases improcedentes y se mostrase respetuoso

con el Gobierno.Moderó su tono el señor, Martín Sanz, aunque en seguida dijo: «Si aquí somos

derrotados, lo seremos por la presencia abusiva de los que viven del presupuesto y no representan más

que al cinco por ciento de la población.»

tras nueva reconvención del señor Sánchez Cortés, campanilla en mano, el señor Martín Sanz, además de

celebrar «el fracaso de la huelga de ayer», manifestó. «Si queremos una apertura demos autonomía a la

Organización Sindical, sin vincularla al poder ejecutivo. Lo que está ocurriendo aquí y lo que va a ocurrir

en el Pleno de las Cortes debe ser tenido en cuenta por el Gobierno. No obedecemos consignas. No

estamos aborregados. El sindicalismo quiere ser aperturista, pero sin a d m i t i r el cambio de su

estructura».

«NADA DE DIVORCIOS»

Don Salvador Serrats habló luego para insistir en la «interpretación ortodoxa» de la Ley Orgánica del

Estado, que no admite inorganicidad en el cuerpo electoral activo. Denunció el riesgo de politización de

los Sindicatos si no se arbitra una ley Electoral.

Sé sucedieron a continua-ción las intervenciones de procuradores sindicales partidarios de la enmienda

propuesta el día anterior por el ponente señor Lamo de Espinosa. El señor Lamo está enfrentado con sus

compañeros -de ponencia y no admite la configuración de las elecciones de concejales sindicales por el

voto de los vecinos. El señor Alvarez Molina, consejero del Reino por la vía sindical, criticó al

liberalismo que jamás aceptó la presencia de trabajadores las altes instituciones del Estado». El también

sindicalista señor Fernández Cela hizo un cántico de la Organización Sindical, qué, al acoger en su día a

todos los españoles sin indagar sus colores ideológicos, dio la medida de su valor porque —dijo— «la

victoria nos dio derecho al amor».

tío parecía este procurador sindical proclive a suscribir las tesis de Martín Sanz en lo que concierne a la

oposición contra el Gobierno. «Divorcios, no recomendó—. Yo trabajo con la Administración y lo hago

estupendamente bien».

LA METÁFORA ORNITOLÓGICA

Atacó el señor Fernández Cela a los liberales, inclinados a la «yernocracia y la amigocracia», y

partidarios dé dividir a los trabajadores con sus pluralismos. Terminó diciendo qué sus palabras no habían

sido exhaustivas. «Si llego a soltar lo embotellado —puntualizó— se arma otra». La placidez del discurso

de Fernández Cela se vio ligeramente emborronada cuando aludió a los «canarios que andan por

provincias cantando la demolición del sistema». El sentido" metafórico de esta referencia no fue captado

por el señor Doreste, procurador sindical de las islas Canarias, quien, todo encendido, clamó contra la

imagen usada, pidiendo una aclaración. Sonó un nuevo campanillazo de la presidencia paira conjurar

susceptibilidades. Mostróse conciliador el señor Fernández Cela y compensó su alusión a los canarios con

estas palabras: «¡Pues digo palomas!».

APLAUSOS A GARCIA-RAMAL

Otro sindicalista, el señor Vallbona Loro, aseveró que la ´postura de los procuradores sindicales es más,

aperturista que la del Gobierno y la ponencia. La base electoral integrada por «todos los «indicados»

(enmienda Lamo) es más amplia que la de los vecinos, pues, siempre según el citado procurador, son más

los sindicados mayores de dieciocho años y solteros que los cabezas de familia no sindicados.

La sesión conoció al final una celebrada intervención del ex ministro de Relaciones Sindicales señor

García-Ramal, quien confesó, de entrada, su «seria preocupación» por la división de la ponencia.

Arrancó aplausos cuando dijo que el sindicalismo vigente hace al trabajador «un par entre los pares y no

un paria entre los pares». Calificó la fórmula de la ponencia como «grave error» y desaconsejó el riesgo

de «agresión inútil» que está arrostrando.

La palabra agresión sublevó al ponente don Baldomero Palomares. El señor García-Ramal aceptó retirar

el término.

Durante toda la sesión imperó la atmósfera tensa producida por el incidente inicial. El señor Escudero

había, abandonado el palacio de las Cortes. En el «tintero» había dejado una observación que no pudo

expresar claramente en medio de la tempestad organizada. Se refería esta observación al vicio contenido

en la convocatoria de elecciones sindicales, dado que puede ser invalidada cualquier candidatura por

acuerdo de un órgano competente. Órgano competente puede ser el ministro de Relaciones Sindicales o

cualquier otra instancia del aparato político de la Organización.

 

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