Autor: Marvé, V.. 
   Sobre la abolición de la pena de muerte     
 
 ABC.    12/08/1975.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

OPINIONES AJENAS,POLÉMICAS, CARTAS,

PUNTUALIZACIONES,COMENTARIOS.SOBRE LA ABOLICIÓN DE LA PENA DE MUERTE

Leo en la Prensa diaria que la Junta de gobierno del Colegio de Doctores y Licenciados de Cataluña y

Baleares pide la abolición de la pena de muerte.

No deja de conmover tan buenos sentimientos, porque nadie deseamos la muerte de un ser humano. La

pena de muerte se produce pocas veces en España. ¿Cuántas en lo que va de año? ¿Cuántas el año

anterior? ¿Cuántas Indultadas?

A la condena máxima se llega después de haber pasado el proceso por varios Tribunales, hasta los

Supremos. Civil, o Militar, creo que en casi todos los casos Intervienen jueces de reconocida solvencia

moral hombres de gran sensatez Que conocen las leyes-positivas y humanas. que examinan los casos

concienzudamente, que han oído a testigos una y otra vez, que han examinado pruebas con detenimiento,

con reiteración. Han intervenido en defensa de los acusados abogados expertos, nombrados por los

encartados, o de oficio si sus medios económicos no les permiten costear a un letrado.

Cuando la sentencia es firme, queda el gran recurso de la petición de indulto, que se concede en tantos

casos, afortunadamente.

Pero yo pediría al mismo tiempo la abolición de las numerosas penas de muerte que dictan esos

«tribunales» que actúan en la clandestinidad, los de la subversión, los del «gang», los de la «maffia», que

se mueven con abominable cobardía; esos tribunales que han condenado a muerte a guardias civiles,

policías armados o de la secreta, a conductores de autobuses, a taxistas..., a jefes de Gobierno.

Condenados a muerte sin oír a testigos, sin abogados defensores, victimas inocentes y desconocidas que

tienen un puesto de trabajo, una misión que cumplir, con uniforme o sin él. Condenados a morir

acribillados a balazos, por la espalda, por noche, con la mayor alevosía, sin darles gar a ninguna defensa,

ni la personal de hombre a hombre.

«Tribunales que utilizan para la ejecución de la sentencia, como verdugos, a jovenes exaltados,

embaucados alevosamente. no sabemos si hasta manejados mentalmente con malas artes,

mientras los jueces, sus dirigentes, permanecen ocultos aprovechándose de los dineros que roan sus

verdugos y del producto actual oaturo de sus Inconfesables proyectos. Esos jovenes Incautos, convertidos

en despreciables asesinos, no podrán recuperarse en la huida porque sus manos están manchadas

cobardemente de sangre y nunca podrán itostentar cargos ni ser nada en ninguna sociedad ni régimen

político sólo podrían ser capitanes de bandas de forajidos, de salteadores, y tendrán que estar huidos

toda la vida. Tendrán Que prevenirse en primer término de los jefes que ahora les manejan, porque éstos

no quieren tener testigos de sus criminales actuaciones.

Sí es muy encomiable la petición, pero diríjase también a los Tribunales ocultos, que consideran la pena

de muerte Indispensable, Insustituible, y la ponen en práctica diariamente.—V. MARVE

 

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